Esto no es misterio para ningún país y menos para los fanáticos de la música: la autogestión y los sellos independientes se están tomando la industria porque los medios están y las ganas también. Dentro de este contexto, donde Internet ayuda en difusión y publicaciones, nace el Sello Piloto, que desde principios del 2014 hasta la fecha ha potenciado el trabajo de bandas de la zona sur de la capital de Chile, Santiago.

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Las cuerdas -cercanas a la emotividad que dejó la camada hardcore y emo- se fusionan con una composición sincera que inunda cada lanzamiento de la casa discográfica que presenta una vuelta a las raíces musicales luego de que este país latinoamericano se transformara en la cuna de los sintetizadores, las pistas digitales y el pop más bailable como pasó con fenómenos como Gepe y Javiera Mena.

Para quienes habitamos Chile no es una novedad lo que está pasando, pero si estás fuera de este largo país quizás deberías darle un ojo -y un oído- a las bandas que trae este sello en su catálogo, que además es responsable de los lanzamientos más destacados del año que se fue: olvídate de las confesiones disco y de reventar la pista de baile, aquí estamos hablando de volver a la adolescencia, de tener problemas con tu mamá, de tener un amor imposible, de consumir drogas ilegales en la playa o tomarte una gaseosa en el patio de tu casa. Y es que es imposible que las letras hablen de otra cosa, porque esta serie de agrupaciones le están cantando a su día a día, entendiendo el sistema en el que viven pero sin olvidar que, al final del día, podrán destapar una botella junto a los suyos olvidando las injusticias que carcomen nuestra sociedad.

Grupos compuestos por músicos que no superan los treinta años, que se reúnen por las tardes a celebrar que tienen instrumentos para hacer lo que más les gusta, y que por estos días llenan de eventos diurnos la ciudad de Santiago.

Esta es una escena sincera, tan real como sentarse en el pasto a tomar una lata de cerveza, tan real como las tocatas en el patio de la casa de alguno de los integrantes, tan reales como dejar en claro que son amigos antes que todo, que se saben las canciones del otro y que pueden entrometerse en el track de la banda amiga para aportar un poquito de comunión.

Aquí no hay caras feas, ni peticiones de estética, mucho menos contratos millonarios: esto es Piloto, y estas son las bandas que te invitamos disfrutar mientras tomas tu bicicleta y vas a ver a tus compañeros de la infancia.

Patio Solar

Para muchos es la banda revelación del 2015 luego de presentar su destacado disco Temporada. Claudio Gajardo es el hombre responsable de vocalizar las ideas de este grupo de jóvenes músicos que llegan con nueve canciones que te van a derretir aunque tengas el corazón de hierro. “Pintura”, “Todo Trasciende Aquí”, “Al Sur”, “Costanera”, y “Destellos de Algo” son sólo alguno de los tracks a los que no podrás dejar de darles repeat cada vez que acaben. Este disco se disfruta de principio a fin, y rescata la esencia de barrio, las vacaciones con tu amor adolescente, y la ilusión de ser perfecto para quién te abraza.

Silabario

Walter Pérez inició su aventura musical en la casa de una tía, donde rodeado de primos y su consola de Play Station, vio nacer su primer corta duración de tres canciones cantadas por su novia que sólo quedaron como una anécdota en Myspace. Por estos días, el artista, acompañado por su flamante banda sigue trabajando en su pasión y ya tiene un par de canciones donde la influencia de Belle And Sebastian y The Modern Lovers se hace presente a más no poder.

Niños del Cerro

¿Qué podría ser más auténtico que cuatro amigos del colegio juntándose a tocar? Niños del Cerro, llamados así debido a la parte de Santiago en la que viven, también están dando que hablar. Simón Campusano, como rostro visible, es el encargado de conducir las emociones de estos amigos escolares que tienen fusionan los guiños a Pavement con la vida diaria de un grupo de amigos habitando en los suburbios de esta ciudad. Palmeras que son antenas, gente detestando el verano, y el barrio en el que crecieron son sólo alguna de las referencias que puedes encontrar en su disco Nonato Coo.

Los Valentina

Un trío con un corta duración perfecto para “tomar once”, ese ritual que en el resto del mundo se conoce como tomar el té. Reflexión en la comodidad de tu hogar que puedes acompañar con una taza de tu infusión favorita, mientras escuchas las letras en las que verás reflejada a tu familia en más de alguna oportunidad. Todo con pasajes por un gran pop y líneas de bajo que repletan este epé con tan buenos tracks como “Danza de la Lluvia” y “Antes de Dormir”.

Hay más bandas. Hay más proyectos.

Pero con esta pincelada inicial puedes hacerte una idea de lo que Piloto está presentando, y puedes aprovecharte de tu computadora para recorrer la lista de trabajos y agrupaciones que esta casa discográfica tiene para entregarte. Anímate que el paseo será tan cómodo como ir a visitar a tu amigo de la infancia en esa casa esquina del barrio en el que naciste.

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