Tal como estaba planeado, ayer domingo se realizó en Chile la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en donde se verían la cara en las urnas electorales los candidatos Sebastián PiñeraAlejandro Guillier, y como ya sabemos, Piñera obtuvo el 54,57% de los votos frente al 45,43 % del aspirante oficialista. De esta manera, Piñera, que ya gobernó al país entre los años 2010 y 2014, se convierte en el próximo presidente de Chile para el período 2018-2022, sucediendo por segunda vez en la historia a Michelle Bachelet al frente de la jefatura del Estado.

Durante los análisis post-electorales hechos la noche de ayer cuando se conocieron los resultados, hubo una expresión que se repetía sin cesar: facho pobre, muy conocida en las redes sociales de nuestro país y que habla de la persona que se identifica con ideas y valores conservadores y de centro-derecha como la defensa de la propiedad privada, el orden público, la seguridad, el control y el neoliberalismo, pese a pertenecer a un estrato socioeconómico bajo.

En los últimos meses, varios medios han hecho listas de humor con tips para saber si eres un facho pobre (“Repite como loro aseveraciones falsas tales como: ‘Pinochet debió haber matado a todos los Comunistas’; ‘Piñera tiene tanta plata que no robará’; ‘No importa que Piñera robe, mientras haya pega todo bien’; etc”), e incluso antropólogos y sociólogos han tratado de acercarse al fenómeno.

No es ignorancia, es descontento

La idea del “facho pobre” asume que ciertas ideas políticas sólo pueden ser defendidas por personas de la clase privilegiada, y cuando no es así, una persona de escasos recursos termina siendo un desafío a la realidad que vive, debido a la inconsistencia de pensamiento de clase. Es decir: si eres pobre y vives como pobre, es evidente que debes ser de izquierda, ¿no? Pues no es así, tal como explica el escritor Oscar Contardo:

“La izquierda le dio la espalda a los pobres y ¿qué hicieron ellos? buscaron ser representados por Le Pen, Trump o Boris Johnson. No es casual que las dos comunas más pobladas de Santiago – que no son las más ricas – tengan alcaldes de derecha. Esto irrita a la clase media alta progresista, porque lo desconoce. La reacción, entonces, es desdeñarlo y no preguntarse qué han hecho mal”.

Según el antropólogo Pablo Ortúzar, es un insulto, pues declara la sensación de superioridad moral e intelectual de quien lo emite, y esta idea fue reforzada por el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, dirigente de Frente Amplio, quien declaró que “es una falta de respeto” de la izquierda acusar a los “fachos pobres” de la victoria de Piñera.

“Lo que termina por resolverse ayer, con la segunda vuelta, es el fin de una época política en nuestro país, que tiene que ver con que el sentido común de la derecha, el proyecto que propone la derecha, consigue un actualizado y amplio apoyo. Logró conectar con parte del malestar social que sienten las capas medias y los sectores populares”.

Crisis de centroizquierda

Jorge Sharp. Fotografía: El Ciudadano

Jorge Sharp. Fotografía: El Ciudadano

Según explica Sharp, todos los que votaron de Piñera no son necesariamente personas que pertenezcan ideológicamente a la derecha, sino que se vieron identificados con el proyecto que propone la derecha. Vieron la salida a sus problemas y los del país con un candidato que quizás en otras circunstancias no habrían apoyado. No se trata de arribismo ni ignorancia, sino un llamado de atención al sector de centroizquierda chilena y la profunda crisis que vive en la actualidad.

“El fenómeno que se produjo ayer es mucho más profundo y podría proyectarse más allá de la próxima administración.El malestar que está anidado en los sectores medios – que van desde sectores medios bajos hasta los de una posición mucho más acomodada – se vio representado en cuanto a su eventual realización por lo que proponía Sebastián Piñera”.

Afirmó que el resultado de las elecciones impulsó algo mucho más profundo que no hay que perder de vista, pues en el país hay amplios sectores medios y bajos que nunca son movilizados por la política y que terminan siendo los más descontentos. Pese a que viven día a día las contradicciones de un modelo económico injusto, no votaron por quienes llaman a la justicia, la igualdad y de los derechos, sino por una actualización del modelo neoliberal.

Llegó la hora de terminar con el mito del “facho pobre” y vernos en el espejo de países como Estados Unidos o el Reino Unido, que terminaron escogiendo a un presidente ultraderechista o salir de la Unión Europea como una respuesta a políticas que parecían no tomarlos en cuenta. Es sin duda un momento de reflexionar como sociedad y prepararnos para los próximos cuatro años… sin descalificar a los electores que terminaron eligiendo el nuevo destino del país.

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