Desde artista de clubs, pasando por cantante destacado de las listas de éxitos a magnate de los reality shows, RuPaul Charles ha pasado por más carreras que pelucas: pero por debajo de todo ese maquillaje siempre ha sido un empresario inteligente, y uno que ha tenido éxito en casi todas las áreas de la industria del entretenimiento mientras ha logrado mantenerse fiel a sí mismo y a sus creencias. En una entrevista reciente con IndieWire, Ru habló sobre la irreverencia, su nominación al Emmy, su show RuPaul’s Drag Race y su estatus de persona non grata en el establishment.

Para aquellos que no lo conocen, RuPaul’s Drag Race es reality show de competencia que se estrenó en el 2009 en el canal de televisión Logo, en el cual artistas del drag compiten por el título de la “Próxima Superestrella Drag de Estados Unidos” y un premio en efectivo, pero también por exposición y fans. La novena temporada del show ya se encuentra en proceso de producción, mientras que su spin-off, RuPaul’s Drag Race All Stars comienza su segunda entrega esta semana, y la audiencia aumenta con cada nueva temporada.

Las chicas de Ru, como en toda competencia, deben pasar por retos que demuestren su combinación única de carisma, singularidad, temple y talento, pero lo interesante es que el programa ha sabido reinventarse a través de los años para lograr nuevas producciones como musicales, series web y muchos álbumes. La mención a RuPaul como anfitrión del show es muy merecida, ya que también se desempeña como escritor y productor ejecutivo. Sin embargo, tener un Emmy no es algo que le quite el sueño:

“Estoy feliz de que la industria haya reconocido a nuestro show. Sin embargo, ser nominado al Emmy es ser parte del establishment, y el drag no es parte de eso. Nunca lo será ni nunca podrá serlo. Hay cierta irreverencia inherente en el drag… debe ser peligroso.”

Con RuPaul’s Drag Race, Charles ha impulsado las carreras de muchas drag queens, que ahora viajan por llevando sus shows a fanáticos alrededor del mundo. No llenarán estadios como Coldplay, pero sus seguidores son fieles y dedicados gracias a su shows escandalosos, inteligentes y fabulosos. Cuando lo analizamos, Drag Race es una parodia del mundo del entretenimiento: es un pasticho satírico y exagerado del show business, presentado con plumas, lentejuelas y mucha actitud, transformándolo y elevándolo a otro nivel.

“Esa es la narrativa postmoderna: Andy Warhol pinta una lata de sopa, pero a través de sus ojos se convierte en algo más cuando puedes ver la irreverencia, la belleza, la estupidez… quiénes somos como cultura. Claro que hago el papel de un animador de reality, lo bueno es que en ese contexto, puedo decir unas cuantas verdades acerca de la vida misma.”

En lo que respecta a la competencia del Emmy, RuPaul no está preocupado por los resultados, y mucho menos por los votantes conservadores que no puedan apreciar Drag Race, pues se supone que el show es para todos aquellos que han vivido fuera del status quo, y para cualquiera que se haya detenido a preguntarse qué es todo este rollo de la vida. “De eso se trata es el drag.”

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