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Gracias. Gracias por la música sin ataduras. Gracias por demostrar que un artista no debe medirse con la regla del blanco o negro. Gracias por entender que se trata de sentimientos. Gracias por devolver a esta generación el respeto por el flamenco. Gracias por no desechar todos los demás géneros. Gracias por calar tan hondo. Gracias, Rosalía.

Rosalía Vila es una cantaora española, de Barcelona exactamente, porque —si aún cabía duda— los cantaores no nacen sólo en el sur del país. Su primera foto de Instagram, con 33 likes, enseñaba unos vinilos de Camarón, Rocío Jurado, Enrique Morente, Juan Peña “El Lebrijano” y Conchita Piquer: cinco pilares del folclore hispano. La última instantánea (mientras se escribe esto) recauda más de 2.400 corazones; aparece una chica de 23 años, con pantalón de chándal negro y un plumas del mismo color: es ella, otra pieza fundamental para entender el flamenco a partir de ahora. No hacen falta tacones ni volantes.

De una foto a otra han pasado poco más de tres años. En el mismo 2013 estuvo en APAP Conference en Nueva York, fue voz solista en la obra de culminación del Año Espriu 2014 en el Palau de la Música, en 2015 colaboró con La Fura Dels Baus en Singapur. Ha sido telonera de Miguel Poveda en el Festival Internacional de Música de Cadaqués, acompañó a Rocío Márquez en el Primavera Sound 2015, al rapero C. Tangana en la edición de 2016 con el exitoso Antes de morirme y también estuvo en el Festival de Jerez.

Estos son algunos de los sitios donde hemos podido verla en los últimos años. Sin embargo, lleva desde los 13 estudiando junto a Miguel Vizcaya “El Chiqui” y está a punto de licenciarse en Interpretación del Cante Flamenco. Rosalía no viene de una familia dedicada a la música, ella sabe lo que es trabajarlo de cero, sentir un flechazo con el flamenco mientras escuchaba a Camarón y, desde entonces, escalar en esfuerzo, mimo y pasión. Una prueba de amor que, por fin, tiene forma de disco: Los Ángeles (Universal, 2017).

Rosalía

Fotografía: Alex Rademakers

Rosalía se ha hermanado con Raül Refree para confeccionar doce cortes a los que no se les puede reprochar nada. Absolutamente nada. Él es músico, productor y especialista en hacer magia a lo largo de su trayectoria (Lee Ranaldo de Sonic Youth, Sílvia Pérez Cruz o Rocío Márquez); ella, ya lo estás viendo, la razón por la que el flamenco es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El uno arropa la voz de la otra y la otra enamora a la guitarra del uno, llevándonos a lo que han llamado “folclore ruidista sin electricidad y barullo emocional con los pies en el suelo”, que viene a decir que en este álbum hay más que flamenco.

Los Ángeles es una obra con espíritu tradicional, sí, pero bañado en experimentación. Ya han pasado casi 38 años desde que Camarón nos enseñó a no poner muros a los géneros con La Leyenda del Tiempo (PolyGram, 1979) y aún así parecía que esta lección estaba entrando en coma. Tanto Raül como Rosalía beben influencias de aquí y de allá que han quedado esculpidas en este trabajo.

Quizás sea este el motivo por el que colgaron el cartel de sold out en las presentaciones del disco, cuando aún ni siquiera había visto la luz. Quizás esté aquí la explicación a que 11 de las 12 canciones se incluyan en la lista de las 50 más virales en España. Quizás por esto son (somos) muchos los que nos hemos quedado sin entrada para su próximo concierto en Madrid.

Que se muere, que se muere y Catalina fueron los dos primeros adelantos, una pequeñísima parte de lo que encontramos en el conjunto del álbum: letras que tienen la muerte como leit-motiv y que, cantadas con la pureza de una voz joven, multiplican los escalofríos. Para cerrar, la primera canción que tocaron juntos: I See A Darkness de Bonnie Prince Billy.

El resto descúbrelo tú mismo y no busques comparaciones, estás en la nueva era del flamenco. El que viste de chándal.

Si estás en España y quieres ver a Rosalía y Raül Refree en directo, aquí tienes sus próximas fechas.

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