Una casona cerca del metro Los Héroes, en pleno centro geográfico de Santiago, albergó durante cinco años la sede de lo que fuera el núcleo creativo más importante de la escena under capitalina durante la primera y segunda década del milenio tres. Éramos varios fanáticos los que agendábamos nuestros sábados entre cervezas y porritos para ir a escuchar nuevas propuestas musicales mezcladas con gráficas y artes visuales. Se dio origen a una concurrencia fiel a este movimiento, en un período en que eran pocos los bares que ofrecían un menú como tal, y las productoras alternativas recién se empezaban a formar.

Espacio Cellar. Fotografía por Dano Mozó

Espacio Cellar. Fotografía por Dano Mozó

Espacio Cellar, fue creado el año 2009 por Pía Cárdenas con el fin de emplazar un nuevo territorio, alejado del mainstream, como una plataforma de vanguardia, donde los nuevos músicos pudieran reventar sus sintetizadores para dar origen a nuevos sonidos electrónicos y pegotes. Es así como pasaron por acá grandes artistas que ahora ya están consagrados con el piloto automático del éxito. Vimos a Javiera Mena, Dënver, Pedro Piedra, Alex Anwandter, Adrianigual, Fakuta, MKRNI, Astro, The Ganjas, entre otros; algunos internacionales como Erika Spring de Au Revoir Simone, y también Dj’s que ya son ícono de la escena contemporánea, tales como Matías Aguayo, Román, Nico Castro, Xtralarge, Alejandro Paz, Diegors, Fantasna, Sanfuentes, Klause, Fernanda Arrau y muchos más.

En marzo de 2013, el lugar fue denunciado y fiscalizado, y debido a su clandestinidad se vio obligado a cerrar sus puertas, dejando vacío el escenario con ornamentos metálicos y luces de colores, y el gran patio coronado con el mural de Brako y Benzo. Con esto se ponía fin a una etapa prolífica del estilo musical, que se consolidó como un trampolín de todas estas bandas y dj’s que luego encontraron nuevos escenarios, con precios mayores y públicos más genéricos, abriendo el espectro cultural de Santiago.

Los dos fines de semana recién pasados, y con el fin de motivar una reapertura de este centro, se realizaron dos fiestas tagueadas como #Cellarremember, donde vimos como resucitaba este espíritu que se mantuvo latente durante casi tres años. En una escondida locación cercana a la antigua sede, se llevó a cabo este reencuentro, con un alto quorum [a pesar de la fecha de vacaciones] y contó con la presentación en vivo de Román, Fanny Leona, No Rim y djsets de Haiti, Discreto y Mari (dënver) en el primer día, y Adrianigual, Motivado, Corona Andrade y djsets de Fantasna y Chris Rechner en el segundo.

Liveset de Adrianigual en Espacio Cellar. Fotografía por Dano Mozó

Liveset de Adrianigual en Espacio Cellar. Fotografía por Dano Mozó

El arte se tomó esta nueva locación transitoria, de una forma sólida y a la altura de una celebración como tal. Es así como los artistas Savao, Diego Santa María y la misma Pitzi Cárdenas, crearon una ambientación participativa, que consolidaba el espacio de diversión general. Encontramos una íntima sala verde en el segundo piso, alejada de la multitud; un gran mural de fondo del bar, y dos intervenciones aeronáuticas. La primera es el cuerpo de un avión, completamente grafiteado por fuera y afelpado en el interior, donde podías hacer tu grupo aparte, y otra era la cabina con todas sus palancas y botones, un momento para sentir que se podía viajar a través del espacio que se proyectaba frente a esta. Probablemente una oda a las capacidades volátiles de la imaginación, en un ambiente cargado por la buena onda.

El público se veía feliz y nadie lo dudaba. Todos queríamos Cellar de vuelta, y qué mejor que este sorbito musical para abrir el apetito de una nueva versión que aún está en proceso. Estamos claros que el escenario será distinto porque lo que en este lugar se descubrió, ahora flota solo, pero confiamos en la capacidad de adaptación de este lugar para recibir la nueva vanguardia, cuyos principios en el tiempo en que duró jamás se vieron vulnerados.

* El correcto resultado para el proceso creativo se da mediante la sinergia entre normas y azar, donde lo primero otorga una estructura y lo segundo le da vida. En este caso, mi regla es utilizar siempre un objetivo de 50 mm (f1.4), y sus respectivas distancias y focos que este permite.

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