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El fotógrafo peruano Raúl Guillermo siempre ha sentido una atracción inevitable hacia el mar, algo así como sucede entre la luna y las mareas o entre los marineros y las sirenas, con ese vaivén silencioso de corrientes, espuma e inmensidad. Se interesó en la fotografía cuando tenía unos 16 años, y su hermana mayor compró su primera cámara digital: una Nikon 3100 que se convertiría en parte de su vida.

En más de una oportunidad robaba la cámara para llevársela de paseo a la playa y tomarle fotos a sus amigos que practicaban surf, lo que generó unas cuantas peleas entre Raúl y su hermana, pero luego de que tuvo un equipo propio, loc conflictos se terminaron y por fin logró la libertad que quería de hacer imágenes cercanas a la costa. Nunca pensó en volverse fotógrafo profesional, pero la marea tenía una idea diferente.

Desde hace ya algún tiempo reside en París, así que la costa del norte de Francia es su nueva compañera. Sus imágenes son cautivadoras y serenas, pero fascinantes. Reflejan el encanto de caminar sobre la arena al romper el alba, cuando el salitre es suave y refrescante y todos parecen estar ausentes. Conversamos con este artista para conocer un poco más acerca de su proceso, su historia, sus influencias y por qué sueña hacer encuadres con una cámara de cine.

Paris Grandiose. Fotografía: Raúl Guillermo

Paris Grandiose. Fotografía: Raúl Guillermo

Silent Taxis. Fotografía: Raúl Guillermo

Silent Taxis. Fotografía: Raúl Guillermo

¿Puedes contarnos un poco acerca de ti y cómo te interesaste en la fotografía?

Mi nombre es Raúl Guillermo, nací en Lima, Perú. Ahora mismo resido en París, Francia. Mi carrera original nunca estuvo orientada hacía la fotografía, hice un máster en Negocios Internacionales y trabajé en Marketing Digital durante un tiempo. Sin embargo, llegó un momento en el que tuve que dejar de mentirme y hacer lo que realmente me apasionaba. Me daba un poco de miedo tirar todo por la borda, pero sentía más miedo llegar a los 40 y nunca haber dado ese “salto”.

¿Qué equipos utilizas? ¿Prefieres disparar en formato digital o analógico y por qué?

Hasta ahora sigo utilizando Nikon en formato digital y analógico. En realidad me gustaría disparar en film todo el tiempo, me parece un lujo y una manera de pensar dos veces antes de tomar una foto. En mi opinión, te hace más crítico y paciente. Esto me ha enseñado a no disparar por disparar. La recompensa: una imagen única. De todas maneras, hay algunas series en las que he necesitado la ayuda técnica de las cámaras digitales. En mi serie unseen he utilizado formato digital y me ha funcionado bien, sobre todo porque en este caso no utilizo luz natural. Siempre trato de andar con poco equipo, me siento más ligero y no me hace pensar tanto en el tema técnico de la imagen. De esa manera, me concentro más en lo que tengo frente a mis ojos.

City Itself. Fotografía: Raúl Guillermo

City Itself. Fotografía: Raúl Guillermo

Unseen, Paris (2016) Fotografía: Raúl Guillermo

Unseen, Paris (2016) Fotografía: Raúl Guillermo

A la hora de trabajar, Raúl tiene un acercamiento a la fotografía que combina planificación y espontaneidad, que le permiten adaptarse al entorno, tal como le pasó mientras hacía su serie city itself en Marruecos, en donde su rutina se hizo más complicada pues tenía poco tiempo para lograr las capturas que buscaba, en especial porque los locales no se sentían muy cómodos con su presencia.

Pero no siempre está contra el tiempo: en otras fotografías disfruta del lujo de quitarse el reloj y olvidarse de agujas, segundos y compromisos, así que fotografía paisajes, objetos, edificios y rostros, que para Raúl siempre es una evidencia de que hay alguien alrededor que cuenta algo sobre su vidas de manera sorpresiva, tal como le sucede a él mismo: sus imágenes también son una bitácora inconsciente de lo que ha sido su vida hasta los momentos.

¿Cuál es tu proceso a la hora de fotografiar? ¿Tiendes a ser planificado o prefieres ser más espontáneo?

En algunas series debo ser planificado. Por ejemplo, en plage isolée, sé que estoy yendo a lugares costeros y tengo en mente algunas imágenes. Si cuando llego al lugar no encuentro lo que tenía pensado, entonces observo todo de nuevo e improviso. Puedo planificar todo con días de anticipación y al llegar, el clima no está a mi favor o la luz no me parece interesante. La sesión puede llegar a ser muy impredecible, pero esto es lo que lo hace entretenido. Es una situación que todos los fotógrafos experimentamos algún día. Tengo otra serie que se llama paris grandiose. Ahí no tengo idea de lo que voy a encontrar en mi día a día caminando por las calles. Lo único que planifico ese día es llevar mi cámara, lo demás es espontáneo.

¿Cuál es el proyecto favorito que has hecho hasta los momentos y por qué?

Hay un sentimiento especial con plage isoleé. Hacer este proyecto ha sido increíble. Si bien los balnearios en verano son muy coloridos y llenos de vida, me di cuenta que también los disfrutaba mucho en invierno. Me encanta estar en estos lugares desolados y con esa sensación de misterio. Es un tipo de belleza que me atrae. Me gustaría que las personas vean más allá de la estética y que sientan que es posible encontrar inspiración incluso en este tipo de escenarios. La mayoría de las veces que visité estas playas, hubo la coincidencia de que siempre habían personas contemplando el horizonte. Me sentí identificado con ellos. Creo que a veces es necesario un momento de reflexión para nosotros mismos.

Esa es justamente una de nuestras series favoritas de tu portafolio, porque la soledad y la belleza se dan la mano. ¿Qué te inspiró a crearla?

El mar, no hay lugar a dudas. Haber vivido 23 años a 15 minutos en auto del Océano Pacífico y luego, de pronto, ya no tenerlo cerca, fue un poco duro para mí. El mar siempre ha sido mi lugar de meditación. Es ahí donde me siento sereno y donde los problemas se ven más pequeños. No importa si tu día ha sido una mierda, unos momentos frente al mar me hacen recordar la simple belleza que existe entre nosotros. Cuando estuve viviendo cerca de Bordeaux en el 2015, decidí viajar todos los fines de semana a alguna ciudad o pueblo cerca del mar. Fue ahí cuando me di cuenta de que sí, disfruto la playa durante el verano, pero amo la sensación de estar ahí durante el invierno. Me parece que lo hace más íntimo y logro conectarme con el lugar.

Plage Isolée. Fotografía: Raúl Guillermo

Plage Isolée. Fotografía: Raúl Guillermo

Plage Isolée. Fotografía: Raúl Guillermo

Plage Isolée. Fotografía: Raúl Guillermo

Uno de los elementos más notables en la fotografía de Raúl son sus múltiples y heterogéneas influencias que han dado como resultado un estilo inspirado por maestros de la pintura, por las líneas de la arquitectura moderna, por las paletas de colores de fotógrafos como Stephen Shore; el halo de misterio en los encuadres de Todd Hido; el atrevimiento de Daniel Arnold; o la poesía visual de Saul Leiter.

Para este artista peruano, cada escena de París, Texas de Wim Wenders podría estar en un marco colgado en sus paredes, Piero della Francesca sería su guía para utilizar la luz y los colores  en una serie renacentista, y interesante. Escogería estructuras de arquitectos modernos para lograr retratos con perspectivas diferentes, llenas de personas que formaran parte de las líneas del diseño, y que lograran paisajes con las luces, las formas y los reflejos para conseguir encuadres que quiten el aliento. Sus descripciones son vívidas y casi kinestésicas, como un torbellino de sensaciones y colores que le darían escalofríos al mismísimo Dalí.

¿A quiénes consideras a algunas de tus más grandes influencias?

La música es una de mis grandes influencias. Tengo música para todo momento y lugar. La música hace que logre conectarme con el entorno que me rodea. En mi lista de reproducción en Spotify tengo desde Washed Out hasta Claude Debussy. Hay pintores, que así no tengan una influencia directa en mi trabajo, los admiro mucho. Ya sea el caso de David Hockney, Edward Hopper o Gerhard Richter. De igual manera el trabajo de arquitectos como Le Corbusier, Oscar Niemeyer, Tadao Ando son también fuentes de inspiración para mí.

Honestamente, no soy un cinéfilo, pero si tengo referentes en los temas de creatividad, narración y composición como Andréi Tarkovski o Hayao Miyazaki, por ejemplo. También he seguido de cerca el trabajo de Spike Jonze desde sus videos de skate hasta sus últimos trabajos para Kenzo; y claro, Michel Gondry en lo que respecta a videos musicales. Este es un concepto al que me gustaría incursionar. Lo que me importa es lo que los artistas nos intentan transmitir. Es bueno tener referentes de distintos ámbitos artísticos, pero sin dejar de ser fiel a tu estilo. En realidad como fotógrafo es importante encontrar tu voz. Encontrar tu propia manera de observar las cosas y creer en ella. Es una tarea importante y a la vez difícil.

Silent Taxis. Fotografía: Raúl Guillermo

Silent Taxis. Fotografía: Raúl Guillermo

Si pudieras llevar tu fotografía a cualquier dirección artística sin miedo al fracaso o al rechazo, ¿cómo se vería y qué cosa nueva intentarías?

Llevaría mi estilo fotográfico al cine. Comenzaría a trabajar con cineastas desde la dirección de fotografía. Me encantaría experimentar con todo tipo de tecnología o luz natural para crear distintas luces, reflejos o formas geométricas. Trabajar de la mano de cineastas para crear distintos enfoques que sean considerados como obras de arte. Tengo en mente crear enfoques que contengan colores y composiciones que podemos ver en pinturas o que escapen de los colores que estamos acostumbrados.

También mostraría infraestructuras arquitectónicas, pero no sólo enfocadas en la fachada que ya conocemos. Las mostraría desde el interior y jugaría un poco con la luz que llega desde afuera. Las primeras locaciones en mi lista serían: La muralla roja en Alicante, la torre Nakagin en Tokyo o la Cubehouse en Amsterdam. De este modo, realizar trabajos con imágenes que no sean totalmente planas y a la misma vez que vayan de la mano con la propuesta del arquitecto.

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