Cuando el Festival Internacional de Cine de Cannes aceptó su filme Rafiki como parte de su programación para este año, la directora keniana Wanuri Kahiu sabía que iba a hacer historia en Francia y en su propio país: no solo era la primera película de Kenia en participar del evento, sino que además era la primera en tratar el tema de un romance entre dos mujeres.

En Rafiki (que se traduce como “amigo” en keniano), un par de mujeres jóvenes en un pueblo pequeño se enamoran, y luego se enfrentan las repercusiones de una comunidad opresiva reacia a permitir su su relación. La difícil situación de Kena (Samantha Muatsia) y Zika (Sheila Munyiva) es familiar, pero nunca antes se había hablado de ello en Kenia, lo que hizo del filme uno de los más sonados incluso antes de comenzar el festival.

La directora Wanuri Kahiu durante el rodaje de Rafiki. Fotografía: AwardsWatch

La directora Wanuri Kahiu durante el rodaje de Rafiki. Fotografía: AwardsWatch

Por desgracia, la reacción en el país africano no fue igual de progresista: incluso antes de estrenarse en el festival, el filme fue prohibido. Sencillamente por hablar de la posibilidad de que dos mujeres pudieran enamorarse. La misma directora publicó en su Twitter oficial que se sentía decepcionada de recibir la noticia, y que estaba segura de que había adultos lo suficientemente maduros para comprender y apreciar el filme, pero que sus derechos habían sido negados con la prohibición.

Cannes, sin embargo, recibió la película con los brazos abiertos: la semana pasada, Kahiu y su elenco recibieron una ovación de pie luego de que su filme fuera exhibido en la sección Un Certain Regard, y en un video compartido por Variety, se les puede apreciar visiblemente emocionadas por la reacción del público:

Aunque la gente de Kenia tiene acceso a contenido LGBT en filmes y a través de Netflix, parece que el Comité Nacional Keniano de Clasificación de Películas consider Rafiki un caso especial porque “promociona el lesbianismo“. Kenia, al igual que en gran parte de África, la homosexualidad es ilegal y puede ser penada con hasta 14 años de cárcel.

De hecho, desde que ha estado en Francia, la directora ha sido objeto de amenazas de arresto e intimidaciones en su país por tratar un tema “contra natura”, y Kahiu estaba consciente de no saber lo que le esperaba en los próximos días en su país una vez que finalice Cannes.  “Estoy aquí, lo disfruto. Pero ignoro lo que me espera después”.

Las premiaciones no son sino hasta este domingo, y hay rumores de que Rafiki incluso podría lograr una mención especial en su categoría, A Certain Regard. ¿Continuará Kenia con su posición conservadora y retrógrada que afirma que la película es una afronta a la moralidad del país, o podrá un reconocimiento de uno de los festivales de cine más prestigiosos de todo el mundo lograr que su directora y elenco sean reconocidos por hacer historia? Solo el tiempo lo dirá.

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