Radiohead opera desde el silencio. Entre cada canción del setlist presentado en el día de ayer, hubo esa quietud necesaria para rearmar emocionalmente a un público que parecía no creer lo que estaba presenciando. Tal como lo hace una orquesta, el silencio total fue necesario antes de disparar cada acorde, cada ritmo programado o construido por Phil Selway en su batería y Colin Greenwood en el bajo, cada rareza sonora de Jonny Greenwood con las seis cuerdas y su teclado, cada coro perfecto salido de la voz de Ed O’Brien, el integrante multifacético y silencioso sin el cual la banda no sería lo que es sobre un escenario. Y por supuesto, un Thom Yorke soberbio, alegre y energético, que no falló en ningún momento a su condición de frontman.

La explicación y los adjetivos se quedarían cortos en tan pocos párrafos, pero lo de Radiohead ayer fue perfecto, y es difícil decir algo en contra de eso.  Y es que la magnitud emocional del concierto fue casi religiosa: como cuando Thom Yorke iluminado por un haz luz en medio del escenario comenzó a tocar los acordes de Exit Music (For A film) y el público se desvaneció en un silencio total. Un manto de calma sumergió a la audiencia en un estado de expectación total donde solo valía callar para recibir cada nota proveniente de los instrumentos. Un momento mágico que se volvería a repetir con Fake Plastic Trees.

Radiohead en Chile. Fotografía: Javier Valenzuela/DG Medios.

Radiohead en Chile. Fotografía: Javier Valenzuela/DG Medios.

Radiohead en Chile. Fotografía: Javier Valenzuela/DG Medios.

Radiohead en Chile. Fotografía: Javier Valenzuela/DG Medios.

Uno podría haber mirado mil veces el setlist de las fechas anteriores de la banda y saber más o menos qué canciones formarían el camino del concierto. Pero cualquier información previa perdió todo su valor cuando Radiohead ocupó su lugar frente a la pantalla gigante. El concierto fue construido de forma orgánica, con errores, pausas, falsas partidas y los pequeños problemas que conlleva tener un ensamble técnico de la magnitud del que Radiohead utiliza sobre un escenario. Pero al momento de tocar, no hubo error alguno y una por una la banda fue apagando las ansiedades de sus fans por escuchar tal o tal canción.

Nude, Airbag, Let Down, 2+2=5, Weird Fishes, The Bends. La banda viajó por casi todos sus álbumes (excepto su debut, Pablo Honey) y demostró que puede interpretarse a sí misma en todas sus facetas sin perder ningún porcentaje de peso sonoro ni calidad. Las caras y expresiones de las personas en el estadio demostraban cuán esperada era esta visita. Asombro, emoción, euforia y la constante sensación de estar viendo algo especial reinaron durante dos horas y media. La despedida fue con Karma Police, que fue coreada por un estadio rendido ante Yorke, Selway, O’brien y los hermanos Greenwood.

Radiohead demostró porque ya alcanzó su condición de banda clásica. Sus formas, sus ritmos y su sonido son algo irrepetible en la historia de la música y ayer eso nos quedó más que claro.

Setlist:
Daydreaming (con intro de Treefingers)
Ful Stop
Airbag
Myxomatosis
Where I End and You Begin
All I Need
Pyramid Song
Everything in Its Right Place
Let Down
Street Spirit (Fade Out)
Bloom
Identikit
Weird Fishes/Arpeggi
The Numbers
2 + 2 = 5
Bodysnatchers
Idioteque

Encore:
Fake Plastic Trees
The Bends
Feral
Lotus Flower
Exit Music (for a Film)
Reckoner

Encore 2:
Nude
Paranoid Android
Karma Police

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