A seis días de celebrar el Día Internacional de la Mujer, una llama fiel a esta lucha se ha apagado en la música española: Gata Cattana.

La rapera ha fallecido hoy mismo, 2 de marzo, a los 26 años de edad “a causa de una complicación cardíaca”, tal y como informaba Taste The Floor, su compañía representante. En el mismo comunicado, han mostrado su “mayor pesar y dolor por esta triste noticia” y envían su “apoyo y cariño a familiares, amigos y seguidores de la inolvidable Gata Cattana.

Gata Cattana es una chica con los ojos muy abiertos y que no deja de rebelarse contra la mezquindad del hombre y la injusticia. Es el alter ego de Ana Sforza, la autora, la poeta, la parte más sensible y calmada de todo esto… Gata Cattana es el personaje, una heroína de ficción casi, la faceta más guerrera, punky y directa. Digamos que Ana, en tanto que humana, tiene muchas debilidades pero Gata Cattana es invencible.”

Así lo contaba ella misma en una entrevista reciente concedida a La Vanguardia.

Era “rapeadora de noche, poetisa de día y politóloga a ratos”, pero sobre todo era un referente esperanzador en el panorama musical español. Empezaba a consolidarse como rapera, teniendo a la familia Morente y Triana como inspiración en el aire flamenco de su música y a todas las mujeres luchadoras en sus letras.

Gata se encontraba a punto de lanzar su primer disco, Banzai, que tomaría el relevo de exquisitos trabajos anteriores como fueron su EP Anclas (2015) o su libro La escala de Mohs, y en cuyas composiciones quiso dejar atrás los clichés propios del género. Así respondió a la revista Tentaciones cuando le preguntaron qué clichés eran esos de los que pretendía huir:

“De muchos: del machismo, la marginalidad y el sectarismo del movimiento, que parece que tiene que ser algo hermético, conocido por unos pocos y que no debe salir de los barrios; del purismo que se ha mantenido durante muchos años y que parece que ahora empieza a desaparecer un poco; del beef y la competición infantil… He tratado de hacer una obra única y de aportar mi visión dentro de este género, que creo que ya de por sí está fuera de muchos clichés que han acompañado al rap en este país, y que era necesario romper para avanzar”.

El rap tenía en ella depositada toda la confianza de que, por fin, una voz femenina se alzase para romper esas barreras aparentemente invisibles. Era justicia, talento, revolución. Era Gata Cattana. ¿Y ahora qué?

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