Hace un tiempo que veo que vendes la postura feminista, pero sé bien que en la práctica tu objetivo de vida es casarte y tener hijos. Quizás porque piensas que así te validarás socialmente, no te he escuchado decirlo, pero te he visto demostrarlo.

A lo mejor sientes que te hace falta estabilidad emocional, un “cable a tierra”, como sueles llamarlo.

El otro día, vi que compraste la polera de retail con la frase “Ni una menos”, pero me acuerdo que te ríes de los chistes machistas de tus amigos en Facebook.

No te vi en la marcha, pero vi tus selfies y cómo le contaste a todos que estabas ahí, siendo parte de algo. Eso me confunde, con todas las veces en que escuché tus críticas a las mujeres que se sienten cómodas con su cuerpo:

“Que cómo anda mostrando los pechos así; que cómo usa ese shortcito.”

He visto también, la manera en que hablas del peso de algunas de nosotras o de cómo nos vestimos, incluso me acuerdo de las veces en que hiciste comentarios sobre la forma en que vivimos nuestro día a día.

No quiero que sientas que te estoy violentando, dejándote expuesta frente a todos, quiero que entiendas que para ser parte de algo, primero debes quererte y yo quiero que te quieras, pero más allá de un like en redes sociales.

Me gusta la idea de que llegues a ser una verdadera feminista, pero en el Día Internacional Contra la Violencia Hacia la Mujer, quiero pedirte algunas cosas sencillas: que empieces a quererte, que seas consecuente con lo que dices y haces, y que no me agredas por como soy, porque estamos todas contra la violencia.

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