TEXTO Mirangie Alayon — 28 Ago. 2018

Encontrarse por vez primera con el trabajo del fotógrafo alemán Florian Hetz es como descubrir el sentido de la vista por segunda vez de una manera inesperada. Sus imágenes son como flashes tangibles de memorias, como si hubiese creado una colección de fantasías con sabor a déjà vu, en donde el cuerpo masculino se transforma en close-ups inusuales y llenos de erotismo, donde podemos contar folículos capilares, ver la perspiración, las burbujas de saliva, el semen caliente y la sutileza y la violencia del deseo gracias a encuadres tanto íntimos como anónimos.

Florian nació en una familia con raíces en Bohemia, Noguega y Prusia, y pertenece a una generación que nunca tuvo Internet para encontrarse con su sexualidad. Su florecimiento fue lento, furtivo, con una adolescencia en la que descubrió la belleza de la imagen queer gracias a casualidades y robos de libros, encontrando consuelo en la fotografía y en su particular punto de vista que críticos han  llamado “el futuro del arte alemán queer“.

Pero a Florian no le preocupan tanto los reconocimientos sino la manera de democratizar la sensibilidad y la sexualidad LGBTQ a donde quiera que vaya. Su cuenta de Instagram ha sido eliminada en varias oportunidades debido a la censura de sus imágenes, pero aún sigue siendo el líder de su propia cruzada en la normalización de la belleza homosexual. Recientemente conversamos con él para conocer un poco de su proceso, su punto de vista, y la razón por la que la piel es su mayor fetiche.

“Si hay acceso directo al deseo y la sexualidad, entonces debe haber acceso al deseo y la sexualidad LGBTQ. Es tan simple como eso. Tenemos derecho a ver nuestra propia estética e imágenes”.

Fotografía: Florian Hetz

Fotografía: Florian Hetz

Fotografía: Florian Hetz

Fotografía: Florian Hetz

Hay una parte increíble de tu biografía que dice que robaste tu primer libro de Robert Mapplethorpe cuando tenías 14 años. ¿Cuál fue la experiencia de navegar por sus fotos por primera vez? ¿Eso fue lo que te atrajo a su particular punto de vista de la forma masculina?

Estaba realmente emocionado cuando tuve en mis manos ese libro de Mapplethorpe. Tanto física como artísticamente sus fotos me abrieron un universo totalmente nuevo. Todo esto fue antes de Internet, por lo que ver cualquier tipo de desnudez masculina era una misión imposible, y ver contenido sexual gay en un contexto de arte era aún más sorprendente.

Tiendes a utilizar un encuadre creativo en tus imágenes para mantener el anonimato de tus modelos, pero hay claramente una atracción visceral que se puede sentir con los primeros planos: hay sudor, escupitajo, semen, humo. ¿Cómo te desafías a encontrar nuevas formas de mostrar el cuerpo de forma íntima y hermosa?

Soy un observador constante en la vida diaria. Cada vez que me encuentro con alguien, los observo. Observo su aplomo, la forma en que alguien se posiciona en una habitación, cómo caminan, sus gestos. Y a menudo me centro en pequeños detalles como el vello de las piernas o las venas en el cuello, que está casi siempre oculto por el cuello de la camisa. Todo esto sucede automáticamente, sin pensarlo. Tengo tantas imágenes en mi cabeza, que podría disparar fácilmente en los próximos años.

Fotografía: Florian Hetz

Fotografía: Florian Hetz

Fotografía: Florian Hetz

Fotografía: Florian Hetz

Fotografía: Florian Hetz

Fotografía: Florian Hetz

¿Qué crees que es lo más hermoso de la piel desnuda, especialmente cuando está enmarcada en tomas como las tuyas, que evocan recuerdos sexuales y sensuales?

Para mí personalmente es el resplandor de piel sudada. Pero lo que realmente me fascina es la cantidad de color en cada tono de piel. Contiene más colores de los que realmente vemos. Por eso es tan extraño hablar de piel blanca o piel negra. La piel tiene este asombroso espectro de colores: ¡rojo, violeta, amarillo, verde, azul y muchos más! Si observas detenidamente la piel, es casi como una pintura impresionista.

¿Cómo configuras tus sesiones de fotos y creas un ambiente relajado que te permite tomar las fotografías que deseas? ¿Las planificas de antemano o estás dispuesto a cambiar las cosas dependiendo del estado de ánimo?

Eso está cambiando lentamente. Cuando comencé a fotografiar, estaba más interesado en crear las imágenes que llevaba conmigo en la cabeza durante años. Y todavía disfruto haciendo eso. Pero también estoy abierto ahora para disparar con menos concepto en mi cabeza. Me gusta pasar algún tiempo con mi modelo, escuchar sus historias y conocernos. El rodaje en sí es un proceso tan íntimo de todos modos, que es realmente importante para mí crear confianza y crear una atmósfera agradable.

Fotografía: Florian Hetz

Fotografía: Florian Hetz

Fotografía: Florian Hetz

Fotografía: Florian Hetz

Uno de los elementos más intoxicantes de las fotografías de Florian son los detalles: axilas, sudor, cuellos, venas, pezones, nalgas, penes. Hay la sugerencia de la violencia consensual, esa que nos atrapa en el momento más álgido del sexo, y que nos recuerdan que todos tenemos fetiches. Hetz los conoce bien, dándoles protagonismo en el marco de la belleza homoerótica masculina, convirtiendo imágenes que para otros en un contexto muy distinto podrían verse pornográficas en disparos elegantes que jamás pierden su motivación y su origen sexual.

Hay una bella sutileza de fetichismo y fantasía en tus imágenes que podría verse mucho menos elegante en bajo la mirada de otra persona. ¿Cómo equilibras eso? ¿Es intencional o simplemente sigues tu instinto en lo que parece correcto?

Confío principalmente en mis instintos. Probablemente le tomaría una foto a una hogaza de pan de la misma manera. Es solo la forma en que veo las cosas.

Apreciamos que vuelvas a Instagram a pesar de haber eliminado algunas cuentas debido a sus políticas ridículas de censura. ¿Por qué crees que es tan importante para ti seguir visualizando el deseo y la sexualidad gay?

Crecí en los tiempos previos a la Internet y no tuve acceso a imágenes homosexuales y de sexualidad. El mundo entero a mi alrededor era heterosexual y me sentía bastante aislado. Si hay acceso directo al deseo y la sexualidad, entonces debe haber acceso al deseo y la sexualidad LGBTQ. Es tan simple como eso. Tenemos derecho a ver nuestra propia estética e imágenes.

Ahora hablemos del miedo a la desnudez y la sexualidad en las redes sociales. Es aterrador que volvamos a los tiempos del puritanismo de Doris Day. Las redes sociales como Facebook e Instagram siguen diciéndoles a los jóvenes que se sientan mal consigo mismos, con su cuerpo, con su sexualidad, ¡incluso con su menstruación! Si creces con Facebook, entonces esta empresa básicamente define tu moralidad: los pezones femeninos son malos, el vello púbico es malo, la desnudez es igual a la pornografía, y así sucesivamente. ¿Qué sigue? Lesbianas, personas trans o pelirrojas? Es jodido que una compañía tenga tanto poder. Especialmente si se considera que Mark Zuckerberg encuentra siempre excusas para las personas que niegan la existencia del holocausto.

Fotografía: Florian Hetz

Fotografía: Florian Hetz

Fotografía: Florian Hetz

Fotografía: Florian Hetz