Esta semana, el artista ruso Petr Pavlensky llegó a los titulares de la prensa internacional una vez más por su performance más reciente: encender la fachada del Banco de Francia en llamas durante la madrugada del día lunes, por lo que fue detenido por la policía, pero no sin antes dejar algunos mensajes en la puerta de la institución:

“El resurgimiento de la Francia revolucionaria desencadenará el fuego global de las revoluciones. Los banqueros han tomado el lugar de los monarcas”.

¿Suena como algo salido de Mr. Robot? Pues lo es. Y aunque es posible que no recuerdes a Pavlensky por su nombre, es bastante probable que hayas escuchado acerca de sus escandalosas protestas políticas de los últimos años.

Este artista radical, quien se ha encargado de denunciar a través de performances extremos el poder estatal de su Rusia natal, es un crítico a muerte de Vladimir Putin y su gobierno, y ha manifestado en reiteradas oportunidades su desacuerdo con muchos de sus métodos represivos de maneras inolvidables que sin duda le han garantizado un espacio en la prensa internacional.

Shock art

Pyotr Pavlensky en la Plaza Roja de Moscú en el 2013. Fotografía: Maxim Zmeyev / Reuters

Petr Pavlensky en la Plaza Roja de Moscú en el 2013. Fotografía: Maxim Zmeyev / Reuters

Aprovechando el intenso movimiento cultural anti-establishment que impulsaron a la banda punk Pussy Riot, así como a  sus progenitores, el colectivo de arte Voina, Pavlensky fusiona el performance extremo con un profundo desprecio por el entorno político actual en Rusia. Sus protestas son imposibles de ignorar: se ha envuelto desnudo en alambre de púas; se ha cosido los labios luego de la detención de Pussy Riot años atrás; y se ha cortado parte de su oreja frente a un hospital psiquiático como protesta en la forma en que el gobierno ruso trata a los disidentes como enfermos mentales.

Sin embargo, su acto de protesta más famoso fue en el año 2013, cuando se dirigió a la Plaza Roja de Moscú, se desnudó y se sentó en el piso de piedra. Cuando la policía trató de moverlo, fue imposible: había usado un largo clavo para sujetarse al suelo a través de su escroto. Eventualmente fue llevado al hospital, y dado de alta esa misma noche y liberado por la policía sin cargos, solo para que abrieran un caso de “vandalismo motivado por el odio hacia un grupo social, étnico o religioso en particular” unos días después debido a su protesta motivada hacia “la apatía, la indiferencia política y el fatalismo de la sociedad rusa moderna”.

Sin embargo, sus protestas no sólo involucran auto-mutilación: en el 2015, encendió en llamas la puerta de la Lubyanka, la sede de la policía secreta rusa. Quería protestar acerca de cómo el gobierno utiliza al organismo como informantes de civiles disidentes, y todo el espectáculo fue grabado en un video en el que ve directamente a la cámara mientras la policía lo detiene, y de manera poética, terminan formando parte del performance.

Liberté, egalité, fraternité

Pyotr Pavlensky corta una parte de oreja durante su acción de protesta titulada "Segregación" en Moscú el 19 de octubre de 2014. Fotografía: Maxim Zmeyev / Reuters

Petr Pavlensky corta una parte de oreja durante su acción de protesta titulada “Segregación” en Moscú el 19 de octubre de 2014. Fotografía: Maxim Zmeyev / Reuters

Luego de una serie de encarcelamientos breves en Rusia, los performances de Pavlensky tuvieron que cambiar de residencia: a principios de año pidió asilo político en Rusia luego de haber sido acusado por abuso sexual, un cargo que niega rotundamente y que sostiene es una trampa del gobierno ruso para enviarlo a un campo de trabajo por 10 años junto a su esposa Oksana, dejando a sus hijos sin padres.

La denunciante fue una actriz rusa, a quien Pavlensky tacha de “informante” de la policía secreta, y ante el prospecto de ser uno de los “chivos expiatorios” del régimen ruso, decidió partir con su familia. Aunque en el último año estuvo más o menos tranquilo en cuanto a performances, parece que nuevamente está calentando el ambiente para continuar con sus protestas radicales.

“Encender el Banco de Francia muestra la verdad que las autoridades nos obligaron a olvidar. La Bastilla fue destruida por los rebeldes como un símbolo de despotismo y poder. Allí, construyeron otro semillero de esclavitud, que traiciona a los revolucionarios y patrocina a un bandido de Versalles”.

En una entrevista con el canal de televisión ruso Rain, Pavlensky dijo luego de ser liberado por la policía francesa que su familia vive “como un verdadero francés: no trabajamos y no pagamos”. Dijo que “capturó” la casa en París donde vive y recurre a “tomar comida” de las tiendas porque los oficiales de seguridad en Francia no son muy atentos. Parece que sin importar donde viva, Pavlensky encontrará nuevos motivos para vivir en un estado constante de disidencia con su alrededor y expresarse su inconformidad con el mundo en el que vivimos de la forma más explosiva posible.

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