Luego de más de 15 años de lucha del movimiento LGBTI de Perú, por fin fue aprobada en ese país una nueva ley que castiga la discriminación por orientación sexual e identidad de género. La resolución, que modificará el Código Penal para calificar como agravantes de un delito la intolerancia y la discriminación, forma parte de 32 nuevos decretos legislativos publicados a finales de la semana pasada.

En anteriores oportunidades, representantes fujimoristas de la iglesia evangélica en el congreso peruano se habían opuesto a que se especificaran los términos “orientación sexual” e “identidad de género”. Sin embargo, por fin se logró la aprobación de esta importante norma, que ahora reza de la siguiente manera:

“Se suma como agravante ejecutar el delito bajo móviles de intolerancia o discriminación, tales como el origen, raza, religión, sexo, orientación sexual, identidad de género, factor genético, filiación, edad, discapacidad, idioma, identidad étnica y cultural, indumentaria, opinión, condición económica, o de cualquier otra índole”.

De acuerdo con cifras del diario español El País, Perú es el país latinoamericano que tiene peor calificación en el Gay Travel Index 2016, que se encarga de clasificar a los países según su afabilidad hacia las personas LGBTI. De igual manera, destaca que en el informe del año pasado de la ONG peruana Promsex, se reportaron 8 asesinatos contra gays y personas trans, 43 casos de agresión (que incluyeron tratos crueles y tortura), y 20 de discriminación. Muchos de estos casos no son ni siquiera registrados por el Ministerio Público o el Poder Judicial.

La medida fue recibida con rechazo por grupos evangélicos, que protestaron en las calles con pancartas que decían “no a la identidad de género”, pero los sectores LGBTI peruanos celebraron la decisión, pues al fin habrá una legislación que pueda proteger su integridad física en un país donde los crímenes de odio han estado impunes por largo tiempo.

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