Carnicería Punk, Moneda 1741/ Local 8

La Carnicería Punk es el “Cuarto Propio” del poeta Diego Ramírez Gajardo que funciona como Centro Cultural Independiente, en el cual se realizan lecturas poéticas, intervenciones de amor y fiestas de disfraces. Ubicado a cuadras del metro Los Héroes y de la estación Santa Ana, la carnicería se encuentra oculta en unos bloques sociales, delimitados por Moneda y Almirante Barroso. Este espacio lo heredó Diego de una antigua compra familiar que en ese entonces tenía la consigna de ser vendida a muy buen precio por su ubicación. Ese negocio nunca llegó y los papás de Diego decidieron entregársela a sus 2 hijos que en ese entonces estudiaban arte.

El amor fue a primera vista, no había nada que esas 6 paredes de losa blanca carnicera no pudieran aguantar. Es ahí en donde Diego ve la originalidad de su espacio y decide enchularlo, en ese entonces se ponen las primeras partes de la composición neo barroca que es hoy en día. Uno que otro poster de David Bowie, luces de neón y algunos libros de Lemebel, Sardui, Perlongher, Gingsberg, Diamela Eltit, Virginia Woolf y Simone de Beauvoir.

Cuando se comienzan a realizar los primeros talleres de literatura en el 2007, los vecinos miraban con desconfianza a todos estos chicos que entraban 3 veces a la semana a este perímetro de rejas azules. Diego en ese entonces usaba el pelo largo y alisado, con extensiones, se pintaba los ojos para luego salir a bailar con chicos y dedicarles poemas, que en sus propias palabras ya no le gustan.

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Es así como este hermoso espacio comienza a llenarse de esquirlas, retratos, máscaras, colecciones  (pedazos de la pieza de Diego), útiles escolares, recortes de revistas, dinosaurios de juguete, cuadros, estantes de libros, Rimbaud, las vírgenes, las mesas, té, sillas, esculturas, maniquíes, muñecas Barbies, el letrero de Moda y Pueblo, cajitas de libros y por sobre todo, libros objeto diseñados por el propio Diego y todas las generaciones que han logrado cumplir algún ciclo en la carnicería. Estos libros objeto son el propósito final de cada taller que se realiza. A este proceso se le llama el “Arte de corchetear libros” y con los primeros libros hechos a mano por Diego y sus alumnos, nace la Editorial Moda y Pueblo, como gesto de resistencia frente a las editoriales de “machitos poetas” representantes de la academia.

“Voy a corchetear los versos más tristes esta noche”

Dada

El ritual Moda y Pueblo

Los talleres comienzan siempre con una conversación casual acerca de la vida de los asistentes, si hubo algún evento especial en la tele, en las calles, en sus casas o en sus piezas, y si hay algo que hablar del mundo literario, se habla. Diego trae material distinto para cada clase, un autor, un gesto, una intervención. Con los textos, los alumnos se empiezan a escuchar unos a otros, es ahí donde se comienzan a generar lazos invisibles, donde nacen los primeros ritmos y las primeras voces. Luego se comenta el texto y las “frases hits”, los próximos estados de Facebook, la frase que le van a regalar como indirecta a su sujeto amoroso. El Diego después dice “la tarea es que escriban utilizando esta técnica que usó este autor en ese texto”  los alumnos sacan sus libretas, cuadernos, hojas y lápices. Diego dice: “escriban” y le da play al Dummy de Portishead o cualquier disco muy triste para motivar a los alumnos. Una vez terminado el tiempo de escritura se asignan críticos individuales entre los alumnos, luego todos leen sus textos en voz alta, se critican uno por uno y finalmente el Diego critica personalmente a cada texto, primero haciendo saber si se cumplió o no el ejercicio, luego sugiriendo cambios, giros en sus voces, otras perspectivas y es ahí donde cada asistente toma o deja lo que se le dice, es ahí precisamente donde comienza a tomar forma la voz del poeta.

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Lo que Diego enseña es el fracaso de la escritura y cómo transformar ese fracaso en una historia de amor. Enseña la escritura desde las falencias, desde esa alita rota, desde el gesto micro político escondido en todos los cuerpos. Enseña desde la importancia que puede tener una esquirla, y que, a partir de ahí, se pueden generar discursos sin recurrir a grandilocuencias. Pero por sobre todo, lo que los alumnos aprenden, en la Carnicería Punk, es a no tenerle miedo al fuego, ni a la sangre, ni a los riesgos, ni a los sujetos amorosos, ni a creer que no se puede fingir ser feliz, ni a la patria, ni a las calles de la ciudad, ni a nadie. Aprenden que la escritura es un baile hermoso y terrible, que se puede bailar con cualquiera.

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