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Pedro Almodóvar está hecho de historias y de cine. Desde el comienzo de su carrera, el afamado director español se ha caracterizado por hacer películas escandalosas y provocadoras, llenas de mujeres desesperadas, maltratos, filosofía, homosexualidad desgarrada y escenarios únicos.

Con motivo de la premiere en el Reino Unido de Julieta, su más reciente película, Almodóvar compartió con el British Film Institute una lista de las 13 películas españolas que más admira, y además de incluir uno que otro clásico de realizadores como Carlos Saura y Bigas Luna, el cineasta destacó producciones recientes como Blancanieves y Magical Girl.

Veamos la lista de Almodóvar con sus propias palabras a continuación.

1. Calle Mayor (J.A. Bardem, 1956)

Calle Mayor (J.A. Bardem, 1956)

Calle Mayor (J.A. Bardem, 1956)

Tengo una debilidad por las películas que se centran en la vida rural en las provincias; supongo que es porque me las arreglé para escapar de ese tipo de vida. Calle Mayor es un melodrama sobre una solterona provinciana. En los años 50, la soledad femenina siempre significaba la ausencia de un hombre.

El destino de una mujer de más de 30 era la cocina, la iglesia o la obesidad. Un grupo de amigos ociosos (que parecen haber salido de I Vitelloni de Fellini) deciden jugarle una broma a Isabel, una solterona ingenua (Betsy Blair), cuando uno de ellos pretende cortejarla. La historia es contada desde el punto de vista femenino — algo inusual en ese momento. El deseo sexual femenino reprimido se convierte en un objeto de burla. Calle Mayor es una obra importante que no sólo ha resistido la prueba del tiempo sino que ha consolidado su reputación.

2. El Cebo (Ladislao Wajda, 1958)

El Cebo (Ladislao Wajda, 1958)

El Cebo (Ladislao Wajda, 1958)

Seis años antes de Goldfinger (1964), el actor alemán Gert Froebe actuó en esta extraña coproducción española-alemana-suiza sobre un pederasta que mata a las niñas en un bosque cerca de un pequeño pueblo en un cantón suizo. Se podría decir que es una versión de Caperucita Roja. De hecho, El Cebo pertenece al género del “thriller con niños y un monstruo”, cuyos antepasados más ilustres son M de Fritz Lang (1931), Frankenstein de James Whale (1931), La Noche del Cazador de Charles Laughton (1955), e incluso El Espíritu de la Colmena de Víctor Erice (1973). Cuenta con espléndida fotografía en blanco y negro y un guión escrito por Friedrich Dürrenmatt, que dos años más tarde escribiría una versión del film en una novela llamada The Pledge (Sean Penn dirigió una adaptación de la misma en 2001, protagonizada por Jack Nicholson).

Los personajes principales, aparte de Gert Froebe, son interpretados por dos grandes estrellas europeas de la época, Michel Simon y Heinz Ruthman. Dirigida por el húngaro Ladislao Vajda, que vivió en España y que había trabajado como editor de Billy Wilder a principios de los años 30, El Cebo es uno de los pocos ejemplos de una película donde hay una mezcla diversa de nacionalidades y talentos que se cristalizan en algo hermoso y personal.

3. El Verdugo (Luis García Berlanga, 1963)

El Verdugo (Luis García Berlanga, 1963)

El Verdugo (Luis García Berlanga, 1963)

Un joven enterrador conoce a la hija de un verdugo y se enamora de ella. Aunque el amor ha surgido de su conexión compartida con la muerte, el enterrador sueña con emigrar a Alemania para completar su formación como mecánico, pero un error burocrático le obliga a permanecer en España y a asumir el rol de su suegro como verdugo. El guión de Rafael Azcona y Luis García Berlanga está lleno de humor, y José Isbert (que interpreta al verdugo) es tan simpático que los censores no comprendieron la verdadera naturaleza de la película; sólo se enteraron de que estaba en contra de la pena de muerte (en España la muerte por ahorcamiento sigue vigente) cuando fue mostrado en el Festival de Cine de Venecia y ganó el premio FIPRESCI.

A partir de ese momento, la película encontró dificultades para ser exhibida. El Verdugo es una obra maestra absoluta; vista ahora, parece inconcebible que se rodó en 1963. Es una petición sorprendente en contra de la pena de muerte, disfrazada como una comedia deliciosa y divertida.

4. La Tía Tula (Miguel Picazo, 1964)

La Tía Tula (Miguel Picazo, 1964)

La Tía Tula (Miguel Picazo, 1964)

Una vez más una solterona reprimida, pero en este caso se trata de auto-represión. La Tía Tula se sumerge a sí misma en todos los rituales femeninos de todos los días: la iglesia, la familia, las reuniones inocentes con amigas, a la vez que le da la espalda al placer sexual. Tula y su entorno son manifestaciones de una visión deformada y casi psicótica de la castidad y la decencia femenina.

A pesar de que no contiene ninguna desnudez o escenas explícitas o eróticas, en raras ocasiones se ha visto el deseo sexual tan vivamente presente en el cine español como en La Tía Tula. Para alguien como yo, que hace películas sobre mujeres solitarias y valientes, La Tía Tula de Miguel Picazo sigue siendo un modelo a seguir.

5. El Extraño Viaje, (Fernando Fernán Gómez, 1964)

El Extraño Viaje, (Fernando Fernán Gómez, 1964)

El Extraño Viaje, (Fernando Fernán Gómez, 1964)

Fernando Fernán Gómez era un hombre renacentista: actor, director, escritor, dramaturgo — que brillaba en todas las disciplinas. Tuve la suerte de trabajar con él en Todo Sobre Mi Madre, donde hizo el papel del padre de Penélope Cruz. El Extraño Viaje es una obra maestra “maldita” que no fue en realidad estrenada en su momento, aunque los censores españoles realmente no podían ser acusados de su rechazo al film. En 1964, España se estaba preparando para la modernización y el desarrollo. El turismo se veía como una de las grandes esperanzas para nuestra economía, por lo que la imagen de una playa española en la que los cadáveres de los dos hermanos grasientos, feos, y ebrios no era la mejor forma de promover nuestras costas.

La película cuenta la historia real del asesinato, aún sin resolver, de dos hermanos en una pequeña ciudad costera. A diferencia de otras películas de esta época que se llevan a cabo en un medio rural, la obra de Fernán Gómez se desborda con el humor más negro. Es un ejemplo de ese peculiar neorrealismo español, menos sentimental que la versión italiana que pone de relieve una de nuestras señas de identidad: un humor negro grotesco, a veces surrealista.

6. Peppermint Frappé (Carlos Saura, 1967)

Peppermint Frappé (Carlos Saura, 1967)

Peppermint Frappé (Carlos Saura, 1967)

Algunas películas se definen a sí mismas por medio de una dedicación sencilla; Peppermint Frappé es para Buñuel y abraza de manera abierta la influencia surrealista Buñueliana. Un radiólogo monótono e insignificante de las provincias (un soberbio José Luis López Vázquez) se obsesiona con la novia de su amigo de mucho tiempo, una chica moderna, fresca y muy libre — lo opuesto a él y a España en los años 60. La película se puede leer como una declaración críptica contra la represión y la hipocresía de la pequeña burguesía de la época, pero es más que eso; la historia podría haber sido levantada de una novela de Patricia Highsmith, donde el protagonista es un psicópata dulce que pasa desapercibido en el mundo que habita.

La película de Carlos Saura vive como una película muy moderna, una obra “pop” de la misma manera que Peeping Tom de Michael Powell (1960) es pop. Su ficha técnica es mítica para los cinéfilos españoles: Rafael Azcona co-escribió el guión con el propio Saura, y Luis Cuadrado, el padre de la cinematografía moderna española, fue el director de fotografía. Y una joven Geraldine Chaplin actúa junto a López Vázquez, en lo que para mí es una de sus mejores interpretaciones.

7. Furtivos, (José L. Borau, 1975)

Furtivos, (José L. Borau, 1975)

Furtivos, (José L. Borau, 1975)

Furtivos es un fresco de Goya que tiene lugar en una colina y sus alrededores — un microcosmos de la sociedad española en el momento preciso en el que Franco estaba en su lecho de muerte. Una lectura simbólica podría ver el bosque como un símbolo de la sociedad española, o el carácter de la madre, Martina, como una metáfora de nuestro país: feroz, inmortal, hipócrita, innato y asesino.

Los cazadores furtivos mezcla dos géneros que raras veces se han abordado en el cine español: el western y el noir. El director José Luis Borau rinde homenaje a Buñuel por la elección de Lola Gaos para interpretar al personaje de la madre feroz. Esta actriz con la voz ronca y su físico escarpado había trabajado con Buñuel, el genio de Aragón, en Viridiana (1961) y Tristana (1970); en este último interpretó a Saturna, la dama de Tristana-Deneuve. Como Borau ha indicado, el nombre Saturna le dio la clave para el personaje de Furtivos, como alusión a “Saturno devorando a su hijo” de Goya.

8. Arrebato (Iván Zulueta, 1979)

Arrebato (Iván Zulueta, 1979)

Arrebato (Iván Zulueta, 1979)

Arrebato fue filmada sólo cuatro años después de la muerte del dictador Franco en 1975, pero es casi como si nunca hubiera existido. La historia, despolitizada de forma deliberada, se lleva a cabo en una cosmopolita ciudad de Madrid, en el inicio de la movida. El protagonista es un director de cine de terror, misteriosamente engullido por su cámara de Super 8mm. Es una historia fantástica de auto-inmolación; de dedicación a la heroína y al cine como principio y fin de todo, y al lado oscuro como la única posibilidad de realización personal y el autoconocimiento.

Arrebato es una película “maldita” que nadie vio en ese entonces y que ahora es un absoluto clásico moderno. Sus actores aparecerían en algunas de mis películas de los 80.

9. El Sur (Víctor Erice, 1983)

El Sur (Víctor Erice, 1983)

El Sur (Víctor Erice, 1983)

¿Es posible que una película sin terminar sea una de las mejores de la historia del cine español? Claro que sí, y ese film es El Sur. La segunda obra de Víctor Erice habla de una niña que crece hasta ser adolescente y quien siente fascinación por su padre. Las relaciones entre los padres y sus hijos son siempre misteriosas. El padre es un hombre amable, reservado y hermético que oculta un secreto. El descubrimiento del pasado de este mítico padre y la ternura y la sencillez de la puesta en escena de Erice convierten la película en un clásico instantáneo. Debido a los problemas de producción de la película, con un guión que nos daría una cinta de dos horas y media, con el tiempo fue reducida a 96 minutos: 96 minutos de emociones tan intensas que uno se queda sin aliento. Lloro cada vez que la veo.

10. Jamón, Jamón (Bigas Luna, 1992)

Jamón, Jamón (Bigas Luna, 1992)

Jamón, Jamón (Bigas Luna, 1992)

Esta película de Bigas Luna fue el debut de Penélope Cruz y la razón por la que muchos directores, yo incluido, soñaron con trabajar con ella algún día. Los iconos más importantes de nuestra cultura se unen en Jamón, Jamón: la tradición taurina, la comida, la pasión desenfrenada, la sensualidad descarada, la lucha de clases, el hombre macho ibérico, el jamón (también ibérico); y luego está el explosivo encuentro de esas dos fuerzas de la naturaleza, Penélope Cruz y Javier Bardem. Jamón, Jamón es una verdadera celebración de todo lo español. La película vale la pena ser vista sólo para ver a Penélope Cruz caminar delante de la motocicleta de Javier Bardem. Y por su humor — fresco, físico y que nunca se apagará.

11. Tesis (Alejandro Amenábar, 1996)

Tesis, (Alejandro Amenábar, 1996)

Tesis, (Alejandro Amenábar, 1996)

Alejandro Amenábar debutó con estilo con este hábil thriller sobre el mercado de imágenes violentas, en este caso los videos de asesinatos y torturas reales, o películas snuff. Amenábar inventó una película de terror adolescente inspirada, anclada por un guión sólido, que nos da sorpresas constantes a lo largo de sus dos horas. Para hablar sobre las películas snuff, tiene la brillante idea de situar la acción en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la principal universidad de Madrid, en donde se forman los futuros cineastas: un espacio bien conocido por el director porque él todavía era un estudiante allí. Resulta ser muy práctico y económico que todo pase allí; y es deliciosamente ambiguo que los profesores y estudiantes se persigan y maten entre sí, y que las cámaras de video que utilizan para sus prácticas de cine, lleven consigo un peligro mortal.

12. Blancanieves (Pablo Berger, 2012)

Blancanieves (Pablo Berger, 2012)

Blancanieves (Pablo Berger, 2012)

Blancanieves es uno de los picos más altos del cine español reciente, pero tuvo la mala suerte de ser estrenada un año después de The Artist (2011), una película muda que triunfó en todo el mundo. Pablo Berger había decidido años atrás filmar su visión personal sobre el cuento de los hermanos Grimm como una versión muda en blanco y negro; el resultado es desgarradoramente hermoso. Blancanieves abarca Freaks de Tod Browning, el cine expresionista alemán, clichés folklóricos españoles (incluyendo la Carmen de Merimée), e incluso a La Bella Durmiente. El experimento de Berger es, en mi opinión, la mejor versión cinematográfica del cuento de los hermanos Grimm, arriesgado y brillante en todos los sentidos. Y hay un maravilloso elenco de actrices españolas: Maribel Verdú, Ángela Molina, Inma Cuesta y la joven Macarena García.

13. Magical Girl (Carlos Vermut, 2014)

Magical Girl (Carlos Vermut, 2014)

Magical Girl (Carlos Vermut, 2014)

Carlos Vermut es la última gran revelación del cine español. No sólo es su segunda película, Magical Girl, una historia profunda e inquietante llena de misterio, sino que no se ve como ningún otro film español. Vermut viene del mundo gráfico del cómic y es un devoto de la cultura japonesa. La película habla de las dificultades que tienen un padre sin trabajo que adora a su hija, una niña de 12 años de edad con leucemia, cuyo mayor sueño es tener el vestido usado por el personaje principal de la serie de anime japonesa que sigue de manera fanática: Magical Girl Yukiko. Adquirir el dinero para comprar el vestido se convierte en su padre en un criminal.

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