Su firma es PAZ porque simboliza una estrecha relación entre su personalidad y su obra, porque es ahí donde se encuentra la aceptación de lo opuesto. Éste es el tema que María Paz Contreras ha desarrollado en su exploración artística, mediante la búsqueda de la armonía tanto en lo cotidiano como en lo global.

Fotografía por Dano Mozó

La situación política actual de Estados Unidos la está haciendo reflexionar sobre su próximo destino, luego de haber vivido diez años en Nueva York. Aquí estudió pintura con Knox Martin (contemporáneo a De Kooning y Rothko), dejando atrás su carrera de abogada que preparó en su Chile natal.

Ha estado trabajando en una interpretación moderna de los postulados del Kybalion, libro metafísico egipcio que contiene las siete reglas que son aplicables a todo, al balance entre los opuestos y en cómo la no armonía también es parte de la armonía. Esto lo ha desarrollado como una obra pictórica donde comulgan estos principios, que ha sido expuesta en distintos lugares en Chile, Colombia, Nueva York y China. Actualmente se encuentra trabajando apoyada de distintas disciplinas, como la música con Monokino y Violet Masks, quien sacará su EP que incluye la obra de Paz.

¿Cómo descubres el Kybalion? ¿Cómo encontraste ahí una vocación artística y cómo conviertes estos principios en este gran proyecto en el que estás envuelta que busca vincular Oriente con Occidente?

“Todo se fue dando. Tengo una gran curiosidad por el inconsciente o fondo de las cosas, lo oculto a lo formal. Creo que ambas fuerzas funcionan en conjunto. Vivimos en un mundo que le da más valor a la forma, pero toda forma tiene un fondo. Lo que los orientales llaman yin y yan. La derecha y la izquierda, la fuerza de occidente y oriente. La armonía consiste en el balance de los opuestos, encontrar el centro. Y el Kybalion es un libro que postula las siete reglas aplicables a la esencia del universo y su movimiento entre opuestos.”

En el año 2014 fue la primera latinoamericana en realizar una muestra en el Today Art Museum de Beijing. Aquí realizó una oda al Kybalion, donde contrarrestó el número cero con el símbolo de la cruz católica, que marca el año cero mundial. El museo adquirió la obra y forma parte de la colección permanente.

Cortesía Paz

“En la residencia Swatch que hice en Shanghai el 2015, me llegó como total sorpresa trabajar con mi texto de la interpretación de las siete reglas del Kybalion y descubrí con la traducción que el número 7 oriental es exactamente el mismo que el occidental, pero inverso. Ese momento fue precioso, porque cierra la operación completa de mi investigación pictórica del libro”

“El más (west, oeste, activo, yan) con el menos (east, este, pasivo, yin). Y ahí, al abreviar west y east, we. No más oeste ni este, digamos WE”

Paz apuesta por que debemos llegar nuevamente al fondo, a la esencia de las cosas para encontrar códigos comunes. Este concepto lo mostró en dos exposiciones el año pasado en la Welancora Gallery de Nueva York, que pertenece a una comunidad africana, lo que permitió que el concepto se amplíe a otras comunidades.

Tu producción artística se basa principalmente en la pintura, ¿cómo mezclas esto con tus nuevos proyectos colaborativos, como lo que estás haciendo con Monokino?

Mi principal elemento visual para comunicarme es la pintura. Pero en este caso, debido a la universalidad del concepto, en mi última muestra en Welancora llamada Seven. WE. La comunión, participaron siete personas que escribieron experiencias entre los opuestos del oeste y el este: la directora de cine Laura Balsey que ha trabajado con producciones en Asia y Nueva York; el director creativo de Swatch, Carlo Giardonetti; el productor de música Peter Fox, Gerge Kaye, curador; el artista mexicano Francisco Hauss; y el director de la Escuela de Leyes de la Universidad de Columbia, Mark Barenberg. Ahora George Van Wetering, el compositor de Monokino que trabaja con músicos chinos, está colaborando en hacer una escena virtual. Todas las personas con que he trabajado han tenido durante hace un tiempo trabajos en China y América, por lo que se grafica la idea de puente entre oeste y este.

Cortesía Paz

PAZ usa métodos poco pretensiosos como pintura sobre tela sin imprimir y cinta adhesiva, y ahora último ha montado formas con tape en algunas murallas de la ciudad con el concepto del WE.

¿Crees que la pintura está recuperando su lugar dentro del arte contemporáneo?

Es interesante el fenómeno de la pintura en la escena actual. No se puede pintar bien si se está full concentrado en la tecnología. Creo que es algo muy precario y muy antiguo que sigue teniendo su lugar y ahora se vuelve a ver la necesidad de valorarlo, debido a la rapidez e hiperconectividad de la civilización actual. En ese sentido, algo muy antiguo como el Kybalion y la pintura se juntan como algo que hay que rescatar y traer a la modernidad, para crear nuevamente armonía, o paz. Y muy feliz de que recién esta semana acabo de mostrar una obra en la escuela de Artes de Nueva York, llamada La Ballena, en honor a Moby Dick y la parte profunda de las aguas o el inconsciente (el fondo), que ganó reconocimiento como una de las mejores obras de la clase.

A raíz de la prohibición de los siete países que no podían entrar a Estados Unidos, el MoMA realizó una manifestación, cambiando grandes obras expuestas de su colección por obras de artistas de estos países ¿Cómo crees que el Arte puede interferir en la política, en el movimiento social o en el equilibrio que tú misma propones a través de tu obra?

El fenómeno es hermoso, porque permite que el trabajo se aplique a algo muy macro. Es perfectamente aplicable que la Paz se concibe integrando los opuestos, el oriente con el occidente, y que no hay, o no debieran, existir fronteras entre ambos. He tomado el acontecimiento actual como una oportunidad para reflejar de otra manera. Usando herramientas muy precarias como el tape o cinta adhesiva he podido hacer gráficas de los dos sietes en distintos muros de la ciudad, con la firma PAZ.

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