Esta época del año es perfecta para el vaticinio azaroso de cuanto hipster-cinéfilo exista. Empieza la retahíla de premios, ganadores, perdedores, tributo a los artistas fallecidos, soundtracks y cualquier otro de los maravillosos alicientes extraídos de la atmósfera central de aquello conocido como séptimo arte. Obviamente un Oscar representa la guinda de este pastel de celebrities. Aunque algunos se atreverían a negarlo, absolutamente todos cambiarían su colección de reconocimientos, por subir al escenario del Kodak Theatre y ser el foco de atención durante ese par de minutos en que “la academia” los deja expresarse públicamente, tras hacerlos ganadores de sus respectivas categorías.

Meryl Streep - Oscar

Particularmente, y nos disculpan los creyentes, 2016 es un año que no destaca por la abundancia de guiones magistrales a nominar. En todo caso, pareciera más entretenida la batalla a nivel de desempeño personal-actoral. Sí, toca hablar un poco del amigo DiCaprio. No, no creemos que debería ganar premio este año -nos disculpan los creyentes nuevamente-. Explicamos la razón de este argumento para hacerlo menos ligero, sólo un poco menos.

dicaprio llora

El Oscar es un reconocimiento que premia lo más destacable de la industria cinematográfica, considerando producciones realizadas en ese último año. Partiendo de ahí, y a pesar de la combinación que suponía Iñárritu + Leo, The Revenant es una película bastante plana y predecible de argumento. Predecible casi a propósito, podríamos decir.

Pareciera que esta vez Iñárritu prefirió invertir más cerebro en la emocionalidad de una historia que en la cadencia, nudos y giros argumentativos de la misma. Ahora bien, analicemos esto, ¿construye The Revenant un personaje para Oscar tanto como podría hacerlo The Danish Girl? Seguramente no. Y de seguro no tiene que ver con DiCaprio, él nada tiene que demostrar en el mundo de la actuación. La razón central de todo está en que su personaje implica menos desdoblamiento.

Traemos a colación el magnífico performance actoral de Eddie Redmayne a modo de intentar ejemplificar un extremo opuesto para el argumento desarrollado. En el medio tenemos a un muy acertado Brian Cranston interpretando a Trumbo y a los dramas gringos propios del blacklist de los años 40. En ese “medio” que acabamos de definir, también habitan Matt Damon (The Martian) y Michael Fassbender (Steve Jobs). Pero el extremo actoral, sin duda, es la historia que The Danish Girl narra.

danish girl - eddie redmayne

Redmayne es un actor relativamente nuevo para el gossip cinéfilo mundial. No confundamos, no es un recién llegado a la actuación, pero sí probablemente sea un recién llegado a la palestra mundial de la actuación, esa misma que DiCaprio habita desde, al menos, un par de décadas. Y entonces, si esto es así, ¿cómo se explica que Mr. Redmayne ya haya alcanzado una de esas estatuillas que el mundo modernillo clama para DiCaprio?

(Apartando el hecho de que esto no va sobre justicia sino subjetividad)

Dos razones: Timing social y complejidad de personaje.

Probablemente los ancianos-jurados-de-la-academia premien a Leonardo DiCaprio este mismo año. Pero no nos engañemos, sería más un Oscar por mérito acumulado que por su interpretación de Hugh Glass en The Revenant. Y de nuevo, no confundamos. Nadie ha dicho que comparamos una mala actuación versus una buena actuación. De hecho, el nivel actoral masculino para protagonistas este año, es bastante bueno. Hablamos de la complejidad de interpretación propia, de los matices necesarios para la materialización del más emocionante producto actoral.

Y acá viene la primera razón. Existe un montón de excelentes actores no reconocidos a su tiempo, muy probablemente esto se deba a que, por muy buenas ejecuciones logradas, probablemente alguien tenía un personaje más complejo y lograrlo incluso a nivel estándar ya los hacía destacar sobre el resto. O simplemente, la temática del rol era más “pertinente” a los intereses que quiere promulgar “la industria”.

Ejemplo práctico 2014

DiCaprio rompe la liga con Jordan Belfort / Dallas Buyers Club tenía un papel perfecto para “desanonimizar” a Matthew McConaughey e incluirlo en el grupo de buenos actores galardonados. Además, sumemos un guión más cercano al conectar socialmente por lo delicado del tema, mucho más si se le compara con las desventuras de Mr. Belfort. Buenas pero no trágicas. Comedia noqueada por el drama.

DiCaprio - Wolf of Wall Street

The Revenant nos somete a dos horas y media de un personaje y su sufrimiento justificado (sí, también coincidimos que a la peli le sobran unos 45 minutos).

DiCaprio - The Revenant

Y desde el punto de vista de la emoción, el trabajo de Leonardo está muy bien realizado pero es un personaje que en guión tiene muchos menos matices para afrontar que los que tuvo que lograr Redmayne en The Danish Girl. Para Eddie, pareciera fácil convertir los 90 minutos promedio de una narración cinematográfica en un despliegue de evolución de personaje. Es su mayor fortaleza. Pensemos en su interpretación en The Theory of Everything y hagamos paralelismo inmediato con The Danish Girl. ¿Coincidencias? Dos horas para ver un personaje que exhibe lo que debería ser una de las mayores fortalezas de un buen actor: la mutación.

Probablemente DiCaprio siempre llevará la insignia de Jack Dawson por encima de muchas de sus buenas interpretaciones. Por ser el mainstream, la taquillera. Para quien escribe, ya hemos visto varias de sus interpretaciones irrefutablemente ganadoras suceder, sin necesariamente lograr la alharaca de la estatuilla dorada. Un par:

What´s eating Gilbert Grape

giphy

The Basketball Diaries

giphy (2)

Retomando. Los dos personajes más recientes de Eddie Redmayne no sólo implican desdoblamiento excepcional por parte del actor (desde el genio en silla de ruedas hasta un hombre que aspira cambiar su sexo en una época impensable para ello, con el machismo como máxima vigente), sino que además para el espectador significa experimentar brillantemente la elipsis temporal propia de la ficción audiovisual. Porque el personaje así lo requiere.

Haciendo switch y ejercicio especulativo, imaginemos a Leonardo de Danish Girl y a Redmayne de Hugh Glass. ¿Quién se lo llevaría?

¡Felicidades, Leo!

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