Luego de que se conociera semanas atrás el impactante caso del productor hollywoodense Harvey Weinstein, acusado de acosar y abusar sexualmente de más de 50 actrices y trabajadoras de la industria del cine, parece que finalmente han comenzado a caer una tras otras las piezas del dominó, pues desde entonces se han desencadenado una serie de denuncias acerca de diferentes personajes del mundo del entretenimiento (Bob Weinstein, los directores Lars Von Trier, James Woback y Roman Polanski y muchos más), incluso encabezadas por hombres abusados.

Esta mañana, el mundo de la moda se unió a las denuncias de acoso y abuso sexual tomando una decisión: la prohibición de trabajar con el fotógrafo Terry Richardson. De acuerdo con el diario The Telegraph, el grupo de medios Condé Nast, propietarios de revistas como Vogue, GQ, Vanity Fair, Glamour y muchas más, envió una comunicación este lunes a todos sus empleados informándoles que a partir de este momento ya no trabajarían con Richardson, y que cualquier sesión de fotos programada o hecha con él sería sustituida por cualquier otro material.

Richardson, cuyas fotografías suelen aparecer en las portadas de estas y muchas revistas más de moda y son conocidas en la industria por ser sexualmente explícitas, ha sido perseguido durante años por denuncias de explotación sexual de modelos, algo que siempre ha negado. pero parece que al fin,tras muchos años, las voces de estas modelos han sido escuchadas.

Los abusos de Uncle Terry

Terry Richardson y Miley Cyrus. Fotografía: Terry Richardson

Terry Richardson y Miley Cyrus. Fotografía: Terry Richardson

A pesar de que desde el incio de su carrera ha sido uno de los pilares estéticos de algunas de las principales firmas de moda y revistas más reconocidas del mundo, el nombre de Richardson ha estado constantemente en los titulares debido a actividades que no aparecen en esos anuncios y campañas. A medida que su perfil se elevó en la moda y el arte, parece que su comportamiento se volvió más descarado, ya que cada vez más había más modelos denunciando alguna situación lasciva o extraña donde Uncle Terry estaba en el epicentro.

Los abusos de Richardson pueden documentarse desde el año 2001, cuando la modelo Liskula Cohen abandonó una sesión para Vogue luego de que las sugerencias del fotógrafo la incomodaran, pues este quería que Cohen simulara sexo oral en amigos de Richardson para algunas fotografías mientras este último estaba desnudo. El reconocido fotógrafo también incluyó en una exhibición en el 2004 fotos de su asistente teniendo sexo en un container de basura, sin su consentimiento, y fue demandado por la modelo rumana Gabriela Johansson, quien afirmó que Richardson la había fotografiado desnuda a cambio de conseguirle un trabajo en la industria.

El modelo Frank “Speedy” Lopera también demandó a Richardson por usar fotografías al desnudo de él en su libro Terryworld, afirmando que las había tomado cuando Lopera era menor de edad: nueve modelos más hicieron lo mismo. La modelo Coco Rocha dijo que luego de una sesión no quiso trabajar más con él debido a la humillación que sintió, y en el 2007 el mismo fotógrafo dijo en una entrevista que para triunfar en el mundo de la moda era cuestión de saber “a quién se lo chupas”, y que “no llevaba un hueco en sus jeans por nada”.

También ha sido denunciado por estilistas, y modelos como Sena Cech, Rie Rasmussen, Jamie Peck, Sarah Hilker, Felice Fawn, Scout Willis, Charlotte Waters, Emma Appleton y muchas más. ¿La respuesta de Richardson? “Soy un pervertido“.

¿Habrá cambios verdaderos?

Terry Richardson. Fotografía: Ben Gabbe

Terry Richardson. Fotografía: Ben Gabbe

En el año 2014, luego de que la mayoría de estas acusaciones se hicieran públicas e incluso el hashtag #NoMoreTerry se hiciera popular en Twitter, un representante de la revista Vogue afirmó que la revista no trabajaría más con el fotógrafo. Sin embargo, con el paso del tiempo, Richardson continuó trabajando sin problemas para varias publicaciones y marcas, y las denuncias quedaron en el pasado, como una anécdota más del prontuario de Uncle Terry.

Ahora, luego de más de tres años del pico de controversias del 2014, parece que el caso de Weinstein está haciendo una verdadera diferencia en la industria del entretenimiento. Al menos durante un tiempo, parece que los depredadores volverán a sus cuevas y se quedarán tranquilos antes de volver a salir a buscar alguna presa que puedan manipular a su antojo por estar en posiciones de poder.

Aunque si somos honestos, y tal vez un poco cínicos, si el mismo presidente de los Estados Unidos fue elegido luego de ser grabado afirmando que agarraba a las mujeres “by the pussy” cada vez que quería simplemente por ser famoso, esto es sencillamente la punta del iceberg: todas las mujeres en todas las industrias saben que estar por debajo un hombre poderoso en un organigrama es esperar en cualquier momento una reunión privada, una sugerencia, un toque incómodo, o incluso una propuesta directa que podría poner su trabajo en peligro de no ser aceptada.

En estos días, todos parecen ser feministas, y tener ganas de denunciar a los depredadores. Esperemos que sea una conducta que permanezca en el tiempo y no un momento de “despertar” repentino: siempre hay un Weinstein o un Richardson al acecho, mucho menos famoso pero poderoso, y que ha tenido la oportunidad de abusar durante tiempo porque la cultura machista lo ha permitido. Las denuncias apenas comienzan.

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