Hace algunos días atrás, les comentamos acerca de la posibilidad de que la plataforma de streaming Netflix terminara retirándose de le edición del Festival de Cine de Cannes de este año, gracias a rumores que decían que el director del evento, Thierry Frémaux, les impediría entrar en la competencia competencia debido al incumplimiento de una regla de Cannes impuesta el pasado año (exclusivamente para Netflix, vale la pena agregar) en donde las cintas exhibidas en el festival deben esperar 36 meses para llegar a los servicios de streaming.

Aunque ya se veía venir que las tensiones entre Netflix y Frémaux iban de mal en peor, hace momentos el Jefe de Contenidos de Netflix, Ted Sarandos, emitió un comnunicado oficial a través de Variety en donde efectivamente confirma que hasta que no haya un cambio justo que les permita participar, no considerarán a Cannes en el recorrido de festivales de sus filmes.

“Queremos que nuestras películas estén en un terreno justo con todos los demás cineastas. Hay un riesgo en que vayamos a Cannes de esta manera y que nuestras películas y cineastas reciban un trato irrespetuoso en el festival. Ellos han marcado el tono. No creo que sea bueno para nosotros estar allí. Tampoco es una coincidencia que Thierry también haya prohibido las selfies en la alfombra roja este año, no sé qué otro avance tecnológico quiera prohibir”.

 

Ouch.

La telenovela del streaming vs. el celuloide

Cannes anunció por primera vez la prohibición a Netflix el mes pasado, diciendo que las películas que quieran competir por el prestigioso premio Palme d’Or deben tener un lanzamiento teatral en francés para ser elegibles. El cambio de reglas solo se anunció después de que los propietarios de teatros, cineastas y sindicatos franceses protestaran vehementemente por la inclusión de las películas Okja y The Meyerowitz Stories en Cannes el año pasado, y en ese momento, Frémaux y Netflix intentaron negociar un compromiso en el que Netflix aseguraría un lanzamiento teatral de de una semana en Francia para competir.

Sin embargo, las críticas a la inclusión de Netflix y su modelo de streaming en el festival (el logo de Netflix fue abucheado en la premiere de Okja en el 2017) llevó a Cannes a instituir el cambio en las reglas y a cumplir con la prohibición de Netflix. Frémaux, al igual que muchos miembros de la industria cinematográfica francesa, ve los servicios de streaming como amenazas existenciales para los negocios teatrales y cinematográficos y a la propia naturaleza del cine como arte, que según ellos, solo debería experimentarse colectivamente en un cine. Al respecto, Sarandos declaró esta tarde:

“Esperamos que cambien las reglas. Esperamos que se modernicen. Pero continuaremos apoyando a todas las películas y a todos los cineastas. Alentamos a Cannes a reunirse de nuevo con la comunidad cinematográfica mundial y les damos la bienvenida. Thierry había dicho en sus comentarios cuando anunció su cambio que la historia de Internet y la historia de Cannes son dos cosas diferentes. Por supuesto, son dos cosas diferentes. Pero en Netflix elegimos ser el futuro del cine. Si Cannes elige estar atrapado en la historia del cine, está bien”.

Las películas afectadas por el impasse entre Netflix y Cannes son Roma de Alfonso CuarónNorway de Paul Greengrass; Hold The Dark de Jeremy Saulnier: The Other Side of the Wind de Orson Welles (la última película del legendario director, y un esfuerzo de 40 años por parte de los productores para finalizarla) y el documental They’ll Love Me When I’m Dead de Morgan Neville, que seguramente tendrán sus estrenos internacionales en otros festivales mucho más abiertos al cambio.

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