¿Qué es lo primero que haces cuando te despiertas por la mañana? ¿Revisas tu Facebook? ¿Haces café? ¿Golpeas el despertador 20 veces? Para muchos, esa primera hora del día se dedica obsesivamente a las opciones potenciales de comidas para el día en un conteo experto de calorías. Pero eso es normal, ¿verdad? La obsesión por el consumo de calorías es justo lo que hacen las mujeres, ¿no? Incluso si eso fuera cierto, ¿en qué punto una dieta estricta se convierte en una alimentación desordenada?

A menos que te hayas escondido en un hoyo todo el fin de semana, habrás recibido innumerables fotografías de modelos súper delgadas del desfile de Victoria’s Secret, seguidas rápidamente por todas esas fotos de celebridades y modelos en Instagram, quienes se ven fenomenales, pero rara vez llevan puesto un vestido más grande que la talla cero. Por lo tanto, nuestra visión de lo que es y lo que no es una forma corporal promedio está muy sesgada, y la cantidad de trastornos alimenticios que viven muchos jóvenes hoy en día se ha vuelto un problema silencioso.

Sin embargo, gracias a varias celebridades, hemos aprendido que la honestidad ayuda: Demi Lovato, por ejemplo, se ha convertido en una portavoz no oficial de las mujeres jóvenes con trastornos alimentarios desde que recibió tratamiento para la bulimia y la anorexia en 2010. De hecho nunca pensó que llegaría a los 21 años porque su estado era tan grave, pero ahora se centra en su salud y estado físico general como parte de su proceso de recuperación.

Otro famoso que ha confesado luchar con trastornos alimenticios es el cantante Aaron Carter, quien este mismo año fue criticado duramente en redes sociales por su pero, y muchos le dijeron que dejara de consumir metanfetaminas: todos debieron meterse la lengua en… la axila luego de que Carter declarara que sufría de depresión y de anorexia, pero por fortuna, ya está recuperándose. Como prueba, este antes y después:

Sin embargo, no todos tienen los recursos y la visibilidad de una celebridad.

Una triste realidad

De acuerdo con números compartidos por el Colegio Médico chileno correspondientes al año 2011, 500.000 jóvenes entre 14 y 30 años de edad sufrían anorexia o/y bulimia en nuestro país, y para un 20% de ellos las enfermedades tuvieron un desenlace fatal. Ya que los desórdenes alimenticios consumen al grupo familiar del paciente por completo, se estima que serían unos 2.000.000 de personas afectadas en nuestro país.

Lo lamentable es que no existen estudios estadísticos oficiales del Ministerio de Salud sobre este tipo de trastornos, ya que la última cifra entregada por la entidad data del año 2007. WTF? Al menos sabemos que desde el año 2005 al 2007 los trastornos alimenticios habían aumentado en un 97% y en un 115% en el rango de edades de los 10 a los 19 años.

Si esto te parece preocupante, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, estas enfermedades deben ser tratadas lo antes posible, pues de lo contrario, se vuelven crónicas. Sus cifras dicen que del total de pacientes que recibe tratamiento oportuno para combatir la anorexia, después de cinco años, el 12% se vuelve crónica, aumentando hasta el 15% en diez años, pero el 60% mejora considerablemente una vez que el trastorno es tratado a tiempo.

Sin embargo, hay un gran obstáculo: el tratamiento de los trastornos alimenticios no es cubierto por ningún plan de salud, ni público ni privado. Por fortuna, existen organizaciones como Pesa Tu Vida que buscan darle una mejor vida a las personas que sufren de estos desórdenes.

Honestidad total

Tu amiga que constantemente se obsesiona con las calorías; tu compañera de trabajo que perdió una montón de peso pero lo oculta en ropa holgada; tu vecino que come solo y nunca participa de cualquier actividad social con comida… cualquiera de estas personas en tu vida podría tener una enfermedad que involucre imagen corporal y comida.

Una enfermedad silenciosa. Imagen: Bustle

Una enfermedad silenciosa. Imagen: Bustle

Y la realidad puede estar muy lejos de las angustiosas imágenes de mujeres jóvenes con las costillas sobresaliendo.

Los trastornos alimentarios se han relacionado fuertemente con la depresión y el estrés (y como constantemente se nos recuerda, las mujeres veinteañeras tienen ambos en abundancia).

El Dr. Alex Hedger, terapeuta cognitivo conductual de la ONG Dynamic You, explicó el siguiente vínculo revelando que alrededor del 50% de quienes que sufren trastornos alimentarios también cumplen con los criterios de depresión. Y si bien los vínculos con el estrés son más difíciles de investigar, dada la falta de criterios diagnósticos para el estrés, agregó:

“Cuando se ven estos dos diagnósticos como una experiencia emocional, existe un vínculo estrecho entre las experiencias de estrés y los aumentos en los patrones de alimentación problemática. Este es a menudo el caso cuando las personas tratan de manejar el estrés usando cualquier herramienta que puedan, como modificar su conducta alimentaria”.

¿Qué puedes hacer? Estar alerta, pues la intervención temprana puede acortar la posibilidad de recaídas. Es increíblemente importante estar atento si crees que alguien a tu alrededor pueda estar sufriendo de un trastorno alimenticio. Usualmente, un paciente buscará esconder su condición, pero con comprensión, amor y la ayuda de un profesional puede recuperarse hasta llegar a un peso saludable. Si sientes que no tienes control sobre tu obsesión por las calorías y tu ingesta de comida, contacta a alguien de confianza: puedes terminar salvando tu vida.

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