Fotografía por Dano Mozó

Fotografía por Dano Mozó

Recuerdo en octubre del año 2013 durante la inauguración de la feria ChACO (Feria Chile Arte Contemporáneo), que mientras tomaba una cerveza en el sector de las presentaciones en vivo se subía al escenario en el medio de una estirada multitud El Virgo, quien con una sensual música logró que todas las miradas se volcaran hacia él, empatizando y siendo aprobado por la concurrencia.

Tres años más tarde, Christian Caroca (el autor en cuestión) logró consolidar una gran cantidad de material inaudito en un compilado que acaba de lanzar en Spotify bajo el nombre Juventud, que tal como su nombre lo evoca, es el resultado de su proceso musical de esa etapa de su vida. Lo invité a que me cuente de su trayectoria para descubrir qué hay detrás del seudónimo de esta terrosa constelación zodiacal, que todos sabemos que tiene que ver con la perfección y la eficiencia.

Caroca nació y vivió en Coyhaique, capital de la Patagonia chilena, punto que pocos santiaguinos tenemos en común. Su interés por la música lo hizo participar siempre en el coro del colegio y desarrollar habilidades escénicas, lo que lo llevó a estudiar actuación y fotografía en Santiago y Buenos Aires. Me cuenta que una vez un amigo le pidió cantar sobre una base que había compuesto, y cuando se dio cuenta que él también podría inventar estas bases, empezó a jugar con dispositivos de audio digital como Fruity Loops, donde generaba melodías con sonidos que tenía a mano, como hacer un loop de un golpe sobre la mesa. De esta forma comenzó a mezclar y componer según sus preferencias musicales, y logró canciones relacionadas con la época que estaba viviendo, aludiendo a momentos que un adolescente explorador puede experimentar en el frenesí de la ciudad, tales como experiencias psicodélicas e historias de la noche.

“Mis primeras composiciones fueron en inglés, porque en castellano me sentía como en pelotas”

El lenguaje crea mundos, es lo que conversamos con Christian y Carla (productora) mientras almorzábamos, porque el hecho de pensar en otro idioma determina otras maneras de comunicarse ligadas a las restricciones propias del lenguaje, donde finalmente el que habla es un alter ego y no uno mismo. Con el paso del tiempo, Virgo dejó el inglés y se volcó al castellano, y al reunir todo el material producido entre el 2012 y 2014, logró armar su álbum debut Juventud, que fue lanzado en redes musicales el 31 de marzo de este año, y está disponible en Spotify, iTunes, Beatport, entre otros, con una grata y morbosa advertencia de “explicit” junto a cada título.

Es un disco epicúreo que provoca ganas de bailar lentamente con escasa ropa apretada en un ambiente plateado a media luz. Es en esencia de un estilo electropop que consta de diez canciones en su mix original, con influencias R&B y raperas – de aquí su interés por Snoop Dog y Ana Tijoux – englobadas en un pegote ritmo house heredado de muchas noches de Mamba, aunque en este momento confiesa que se la pasa bailando Kali Uchis y Abra. Todo esto lo acompaña con una histriónica imagen que se puede ver tanto en sus producciones fotográficas como en sus videoclips Skin y Destroy me, además de apelar siempre a la sensualidad como múltiplo común. Incluso el clip de Calientes pero tiernos fue censurado de todas las plataformas por alto contenido erótico.

Actualmente se encuentra en pleno proceso creativo, componiendo canciones y melodías sobre su presente, preparando dos clips y organizando junto a su equipo el lanzamiento oficial de su disco con una alta producción. El Virgo es parte de una nueva generación del pop nacional. Si en la década pasada nos sorprendíamos con Javiera Mena y Alex Anwandter, en este momento son otros los que están abriendo camino gracias a la accesibilidad de las redes sociales, y aquí también encontramos a la Entrópica, Namuel, Marineros y Cholita Sound, entre otros. Una nueva legión de artistas de la música que, sin lugar a dudas, está de a poco saliendo del under de la capital para reafirmar la nueva corriente que marcará esta década.

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