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El viaje de Miss Caffeina ha sido largo, pero muy satisfactorio. Después del notable De polvo y flores, vuelven pisando fuerte con Detroit, su nuevo trabajo, en el que han sido totalmente libres creativamente hablando. Hace tiempo, escuchamos cómo en una entrevista decían que este disco iba a ser algo así como “quitar la sesión privada de Spotyfy”. Después de varias escuchas, no se nos ocurre una definición mejor.

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Semanas antes de que llegara al mercado su nuevo disco, Alberto y compañía han ido dándonos canciones como pequeñas píldoras. La primera, el machacón single Mira cómo vuelo, fue la mejor elección posible. En este tema condensan perfectamente lo que significa Detroit en su carrera: un golpe de timón, un punto de inflexión, un “hacemos lo que queremos, y lo que queremos es haceros bailar como si no hubiera mañana”. La melodía y el estribillo se pegan como un chicle, y cuando menos te lo esperes te encontrarás a ti mismo/a tarareando eso de “mira cómo floto, mira cómo vuelo” en el autobús o en el metro.

Después llegaron la oscura Detroit -tema que abre el álbum y que le da nombre-, la divertidísima Ácido y Oh! Sana, uno de los mejores cortes de todo el disco. Todos estos temas dejaban ver en lo que se ha convertido Detroit, y lo cierto es que el grupo no ha podido ser más sensato consigo mismo. Los chicos de Miss Caffeina comentaron que el nombre del disco servía como metáfora, por todo lo que fue y ya no es la ciudad del estado de Michigan. De aquí, suponemos, nace esta mezcla tan compleja y efectiva de las guitarras más crudas, el pop más efectivo y la electrónica más tímida.

Lo último de Miss Caffeina bebe mucho de otros grupos españoles, no podemos negarlo. Detroit no ha inventado nada, pero sí lo ha cogido y reinterpretado con gusto, haciendo que el grupo se reinvente pero su esencia permanezca intacta. Hay, por ejemplo, melodías que recuerdan a Fangoria, puentes que podrían estas sacados de cualquier tema de La Casa Azul y mucha metáfora “marca Zahara” -esto no es raro, pues el grupo y la de Úbeda son grandes amigos y compañeros de oficio-.

Detroit es, al final, un divertimento de pop maduro dispuesto a mover los pies de todos que lo escuchen y con ansias de romper las pistas de baile de cualquier discoteca indie. Los conciertos se presentan presumiblemente como una auténtica fiesta, y ellos ya han dicho que quieren montar un verdadero show. Con una pequeña ronda de acústicos, en marzo salen de gira para que no dejemos de bailar. Ellos vuelvan alto, consolidados ya como uno de los grandes referentes del indie-pop de nuestro país. Nosotros estamos impacientes de volar con ellos.

Top 5 de Detroit: Oh! Sana, TuristasMira cómo vuelo, Ácido, El Rescate.

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