Saydee tiene 26 años: se describe como un espíritu libre, y su mejor amigo es su perro. Ella es una viajero, parte de una subcultura llamada los Dirty Kids o niños sucios, que se mueven a través de los Estados Unidos en tren y tiene como residencia no oficial la ciudad de San Francisco. Saydee forma parte del grupo que permitió al fotógrafo Matt Mimiaga tomar imágenes dentro de su comunidad y le dio la confianza para contarle su historia con honestidad.

Los Dirty Kids o Crusty Kids son un grupo muy unido. Algunos de ellos escaparon de casa a cuando eran niños para escapar de la pobreza o abuso, pero otros, como Saydee, optaron por “la vida” debido a la libertad que ofrece. Duermen donde pueden: en refugios, en las calles, en sus autos y están continuamente en movimiento, dispersos por todo el país para luego reunirse en el Height de San Francisco, que encuentran atractivo por los pioneros contraculturales de los años 60. Para ellos, hay cierto romanticismo en dejar todo atrás por la emoción de subir al tren y acampar en todas partes.

Sin embargo, esta vida también es aterradora: todos son vulnerables a los depredadores y al abuso, y las garras de la adicción a las drogas los derriban con fuerza en algunos casos. Cada viajero es diferente, y aunque es un error generalizar, los trenes les ofrecen un escape de la vida adulta tradicional, pero también obliga a estos jóvenes a crecer muy rápido. En San Francisco, hay muchas tensiones entre el grupo de chicos y el resto de la comunidad. La policía los saca de las calles, y los habitantes de la ciudad han cambiado a cambiar su actitud hacia ellos.

A pesar de todo, hay adultos que todavía creen en estos jóvenes. Uno de ellos es Cristiano Calinsky, que se identifica a sí mismo como un ex Dirty Kid y estableció un programa para los jóvenes que necesitan alimentos y refugio. Si ayudan a limpiar la ciudad, se les da una habitación en un hotel local, donde se les permite llevar a sus seres queridos, ya sean parejas o mascotas. Desde que comenzó la iniciativa, más de 60 de los jóvenes participantes han encontrado situaciones más permanentes de vivienda.

The Dirty Kids por Matt Mimiaga

Fotografía: Matt Mimiaga

The Dirty Kids por Matt Mimiaga

Fotografía: Matt Mimiaga

The Dirty Kids por Matt Mimiaga

Fotografía: Matt Mimiaga

The Dirty Kids por Matt Mimiaga

Fotografía: Matt Mimiaga

The Dirty Kids por Matt Mimiaga

Fotografía: Matt Mimiaga

The Dirty Kids por Matt Mimiaga

Fotografía: Matt Mimiaga

The Dirty Kids por Matt Mimiaga

Fotografía: Matt Mimiaga

The Dirty Kids por Matt Mimiaga

Fotografía: Matt Mimiaga

The Dirty Kids por Matt Mimiaga

Fotografía: Matt Mimiaga

The Dirty Kids por Matt Mimiaga

Fotografía: Matt Mimiaga

The Dirty Kids por Matt Mimiaga

Fotografía: Matt Mimiaga

The Dirty Kids por Matt Mimiaga

Fotografía: Matt Mimiaga

The Dirty Kids por Matt Mimiaga

Fotografía: Matt Mimiaga

The Dirty Kids por Matt Mimiaga

Fotografía: Matt Mimiaga

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