Hay artistas visuales que producen imágenes impactantes, y otros que tienen la capacidad de contar una historia en una serie de fotos que se sienten como la narración de un filme documental. Ese es el caso del fotógrafo norteamericano Mark Mahaney, cuya experiencia va desde la fotografía comercial a la corporativa y la editorial, lo cual le ha dado la facilidad de capturar en poco tiempo colecciones de fotos que se sienten como largos e íntimos proyectos.

Desde hace unos años, Mahaney está residenciado en San Francisco, desde donde ha tenido proyectos personales y asignados qe lo han llevado a conocer el lado diferente de las vidas y las historias de individuos tales como el surfista John John Florence (que en su tiempo libre se desempeña como apicultor), así como el programa de rehabilitación de la prisión de San Quintín, en donde los internos se entrenan como programadores y emprendedores gracias al aporte de algunas compañías de Silicon Valley.

Sin embargo, una de su series fotográficas más conocida es la de las monjas del weed, las Sisters of The Valley, sin afiliación religiosa definida, pero con una pasión sin medida por la marihuana, que cultivan, cosechan y venden en distintas presentaciones no solo para pacientes que la requieran como parte de su tratamiento, sino para aquellos que la quieran para su consumo recreacional.

“¡Fumaban marihuana sin parar! Hay una imagen de una monja con humo arremolinándose a su alrededor, pesaba como 45 kilos y fumaba todo el día. No tengo idea de cómo se mantenía en pie. Mi asistente y yo estábamos volados tan sólo estando allí. Todo es parte de su estrategia de ventas, claro, pero también sienten una profunda reverencia por lo que están haciendo, infundiendo cualidades sagradas en los productos relacionados con la salud que están fabricando”.

En esta selección de sus fotos, vemos cómo los detalles en su trabajo evocan un sentido tangible de los lugares que visitó y de su atmósfera, especialmente al capturar la esencia de las vidas poco comunes en la costa oeste estadounidense. Estas intensas narrativas son particularmente impresionantes cuando recordamos que para muchas de sus sesiones, sólo tuvo un par de horas para lograr estas increíbles imágenes.

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

Fotografía: Mark Mahaney

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