Uno de los clichés más conocidos de los años 60 y 70, cuando comenzó a popularizarse el uso de las drogas recreacionales como el LSD, era que la población hippie del mundo lo hacía para “expandir su mente”, cosa que muchos tomaban como un comentario que sólo podía hacer alguien en pleno viaje de ácido.

Sin embargo, debimos hacerles caso, pues gracias a una investigación hecha por la Universidad de Sussex y el Imperial College de Londres, una medición realizada a través de escaneos en 3D de las personas que tomaron drogas psicodélicas como el LSD, la ketamina y la setas alucinógenas se demostró que la “actividad aleatoria” en su cerebro se elevó significativamente, y para muestra esta imagen, que resalta en rojo las zonas activas del cerebro con hongos, ketamina y LSD:

Imagen: Suresh Muthukumaraswamy

La experiencia en el cerebro de los voluntarios estuvo acompañada de sensaciones de amplio rango, como cosquilleos, la sensación de flotar y encontrar paz interna, a sentir que el tiempo se distorionaba y que sus cuerpos se deshacían. De hecho, las zonas del cerebro más afectadas son aquellas relacionadas con la percepción, tal como lo cuenta Robin Carhart-Harris, investigador del Imperial College de Londres:

“La gente tiende a asociar frases como ‘un estado elevado de conciencia’ con frases hippies y místicas, pero estos resultados son potencialmente el inicio de las desmitificación de estas drogas, ya que se demostraron sus efectos fisiológicos y biológicos. Quizás esta es la firma neural de la mente abriéndose, literalmente.”

Además de confirmar lo que los hippies tenían diciéndonos por décadas, este estudio ayudará a los científicos a conocer mejor la actividad neural en las zonas del cerebro relacionadas con la conciencia, y de acuerdo a cómo la gente vaya repondiendo a las drogas, estimar qué pacientes con desórdenes mentales se beneficiarían de las drogas psicodélicas para tratar problemas como la depresión.

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