A veces el castigo es peor que el crimen, y en el caso de un departamento de policía canadiense es más que cierto, pues en la próxima temporada decembrina estarán sometiendo a los conductores que decidan manejar en estado de ebriedad a una tortura inusual: escuchar a Nickelback, una de las bandas más odiadas del mundo.

El Servicio de Policía de Kensington, que opera en la provincia de la Isla del Príncipe Edward en Canadá, anunció en Facebook esta semana que “los idiotas que sientan que pueden beber y conducir” en lo que resta de año serán castigados no sólo con una multa, un año de suspensión de su licencia y una acusación formal en tribunales penal, sino también deberán pasar por una condena inmediata, ya que deberán escuchar un álbum de Nickelback en la patrulla camino a la estación de policía.

“No hay necesidad de agradecernos. Nos imaginamos que si eres lo suficientemente tonto como para ponerte al volante después de beber un poco, Chad Kroeger y los chicos serán el regalo perfecto. Por favor, no arruinen nuestra copia perfectamente sellada del disco de Nickelback. No beban y manejen al mismo tiempo y no haremos que lo escuchen.”

Esperamos que nadie tenga que pasar por esta terrible situación. Siempre está la posibilidad de tomar un taxi. Cualquier cosa es mejor que esta posible tortura.

Veamos el post completo del departamento de policía de Kensington a continuación:

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