Desde la marihuana hasta la peligrosa Calvin Klein, en estos días estamos rodeados de una cantidad increíble de drogas, que si bien son ilegales en muchos lugares, estamos conscientes de su uso recreacional. Una de las sustancias más en boga en los últimos años es el DMT (también conocido como N o N-Dimetiltriptamina), una sustancia química natural que se encuentra tanto en plantas como en animales. Mucho tal vez lo conocen por ser el compuesto alucinógeno activo de la ayahuasca, el nombre quechua para un té elaborado con el arbusto psychotria viridis y utilizado para fines rituales por los indígenas en el Amazonas.

El DMT también se puede ingerir sintetizado en forma de cristal, fumado en una pipa de agua. Tomado de esta manera, produce un estado alucinógeno potente pero de corta duración que se considera una de las experiencias psicodélicas más intensas que pueden haber.

Ritual de Ayahuasca

Ritual de ayahuasca en el Amazonas. Fotografía: Reuters

Sin embargo, su uso no es nuevo: se remonta a finales del siglo 8, cuando se utilizó como ingrediente en diversos polvos psicoactivos. El DMT se da naturalmente en varias plantas, por lo que se solían hacer tabacos psicoactivos con ellas, además de los tés tradicionales de vilca y ayahuasca.

El Dr. Richard Helmuth Fredrick Manske fue el primero en sintetizar el DMT en 1931, pero fue el Dr. Stephen Szara, quien se había inspirado en las ceremonias religiosas sudamericanas, quien demostró por primera vez que la droga induce alucinaciones, ilusiones, distorsiones de la percepción espacial y la imagen corporal, perturbaciones de los pensamientos y euforia en los seres humanos en 1956.

Pero, ¿cómo se siente consumirla?

Una experiencia mística

El Dr. Rick Strassman, autor del libro DMT: The Spirit Molecule (del que se hizo un documental) y una de las autoridades mundiales acerca de la sustancia, dice que el DMT, al igual que otras drogas psicodélicas, funciona a través de la estimulación de ciertos receptores en el cerebro para lograr sus efectos psicológicos:

“El DMT parece inducir con fiabilidad experiencias que en otras circunstancias se denominaría espirituales. Estas incluyen cosas tales como visiones y voces, éxtasis o terror, experiencia fuera del propio cuerpo, nuevas ideas e inspiración”.

En declaraciones a The Debrief, una persona que prefirió mantenerse en el anonimato, describió cómo fue su experiencia personal al fumar DMT al final de una fiesta. Describió su sabor como incómodo y algo plástico, y que sus efectos se sintieron casi inmediatamente, pues luego estar sentado en un rincón oscuro, la habitación se iluminó por completo.

“Todo se sentía extremadamente vibrante y brillante. Los rostros de la gente se tornaron amarillo, y su piel muy suave. Parecía un juego de computadora de los años 90. Alguien me sonrió y las arrugas en la cara se convirtieron en valles. Había un océano hecho de vitrales que fluía. Picos y nubarrones que apenas podía recordar eran mis amigos. Los colores eran abrumadores. Mi cuerpo se sentía pesado y como si de alguna manera me estuviera reteniendo, que era un peso en mi mente. No era aterrador, pero sí abrumador”.

El DMT puede ser fumado o inyectado y sus efectos duran unos 15 minutos. Cuando se mezcla con un inhibidor de la monoaminooxidasa (un químico que ayuda a las células cerebrales a comunicarse mejor entre sí) se convierte en ayahuasca, la antigua bebida que se ha convertido en la última tendencia de bienestar gracias a su supuesta habilidad para desencadenar un despertar espiritual. Bebido como ayahuasca, los efectos tienden a ser más duraderos y a menudo se toman en grupo junto a un chamán o guía espiritual.

Futuro terapéutico

El Dr. Strassman enfatiza que una vez metabolizada, el daño real que puede ocurrir en quienes tomen el DMT está en la mente, pues la experiencia es bastante intensa, así que hay que tomarla sólo si gozamos de una buena salud mental

“Cualquier persona con una historia actual o pasada de problemas psiquiátricos mayores debe evitarlo a menos que estén participando en un estudio de investigación destinado a tratar estos problemas con psicodélicos.”

El experto también dice que en la actualidad hay muchos informes de campo que indican los efectos positivos de la ayahuasca en un entorno adecuado para resolver una serie de problemas psiquiátricos y médicos. Estos están siendo investigados en ambientes de laboratorio controlados para condiciones tales como depresión, ansiedad, o trastorno de estrés postraumático.

Aunque hasta los momentos no ha habido ningún estudio específico sobre los beneficios terapéuticos de DMT por sí solo, Strassman dice que ha conocido numerosos casos de personas que lo han tomado y que les ha ayudado a mejorar una serie de patologías médicas.

Como médico, dice que tomar cualquier sustancia ilícita conlleva riesgos, pero que la mejor manera de mantenerse seguro al tomar DMT es tener en cuenta el entorno: investigar sobre la sustancia y tomarla en un ambiente familiar con personas en las que se confía para una mejor experiencia.

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