La fotógrafa húngara Lilla Szasz tiene más de 15 años de carrera en el mundo de la fotografía documental, y es conocida por sus trabajos inspirados en historias de vulnerabilidad humana, inmigración, identidad y género. Para lograr sus reconocidas series, Szasz interactúa con grupos marginales que viven en comunidades cerradas y especiales: ha fotografiado a mujeres mayores en casas de refugio, jóvenes delincuentes en centros de detención y estrellas porno retiradas, pero una de sus series fotográficas más impactantes es la de una familia de trabajadores sexuales.

Mother Michael Goes to Heaven es uno de sus proyectos más intensos, y uno que comenzó cuando Lilla trabajaba en otra serie fotográfica en las calles de Budapest, capturando a algunas trabajadoras sexuales del vecindario de Józsefváros. Allí conoció a Michael, Monica y Alexander, una “familia” que recibía a sus clientes en un apartamento compartido, y cuya historia Szasz documentó durante más de tres años.

“Michael dejó la prostitución luego de un tiempo y se convirtió en el chulo de Monica y Alexander. Creo que de los tres, él era el más capaz de sentir. Tal vez esa fue la razón por la que no pudo aceptar que su pareja, Alexander, siguiera vendiéndose. A veces entraba a la habitación mientras Alexander estaba trabajando, creaba un escándalo y echaba al cliente del apartamento. No soportaba ver a teniendo un orgasmo con alguien más, pero necesitaban el dinero y no podían parar”.

De acuerdo con la fotógrafa, sus años juntos estuvieron llenos de amor y lucha, de celos, traiciones y pobreza: pero sin embargo, eran una familia, una familia profundamente infeliz, pero unidos. Las fotografías de Szasz cuentan la historia de tres personas que intentan crear un hogar en busca de un amor que nunca tuvieron, un amor que no pueden sostener o alimentar, pues estaban atrapados en un ciclo de dolor y adicción en el que luchan por sobrevivir.

La toxicidad del ambiente eventualmente causó que Szasz terminara el proyecto después de que Michael se suicidara en el apartamento, y que fue un final trágico para una historia que lamentablemente, nunca hubiese podido terminar con un final feliz.

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

Fotografía: Lila Szász

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Fotografía: Lila Szász

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Fotografía: Lila Szász

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