El fin de semana pasado finalizó el Festival de Cannes con bombos, platillos y una que otra sorpresa durante la ceremonia final de premiación en donde Ken Loach y Xavier Dolan recibieron los máximos galardones por sus cintas I, Daniel Blake y Juste La Fin Du Monde. Siempre es tentador entregar laureles a los filmes más sonados y galardonados en una gran celebración del cine como lo es Cannes, pero siempre hay joyas escondidas dentro de estos festivales que nunca logran llenar tanto centimetraje en la prensa como las premiadas, pero que igual merecen una mención especial.

Conozcamos algunos de los films más destacados del Festival de Cannes 2016 que quizás todavía no conoces.

1. Aquarius, de Kleber Mendonça Filho (Brasil/Francia)

Aquarius, de Kleber Mendonça Filho. Fotografía: CinemaScópio Produções

Aquarius, de Kleber Mendonça Filho. Fotografía: CinemaScópio Produções

El arma secreta del director brasileño Kleber Mendonça Filho en este drama absorbente tiene nombre y apellido: Sonia Braga, quien treinta años después de El Beso de la Mujer Araña logra entregar una extraordinaria interpretación como la residente de un viejo edificio de Recife que defiende sus derechos frente a desarrolladores urbanos codiciosos que buscan sacarla de una patada. Es el rol ideal de mujer dura: astuta, dominante y segura de sí misma que pese a todos los pronósticos se vuelve una amenaza contra aquellos que la ven como alguien desechable por su edad. El personaje de Braga recupera la juventud a fuerza de espíritu.

2. Toni Erdmann, de Maren Ade (Alemania)

Toni Erdmann, de Maren Ade

Fotografía: Komplizen Film

En medio de tantos dramas, la película favorita de los críticos de Cannes es una comedia exquisita inspirada en el cariño que su directora siente por Andy Kaufman y sus ofensivo y peleón alter ego Tony Clifton. En el film, Clifton se convierte en Toni, una creación de Winfried (interpretado por Peter Simonischek), un profesor de música que utiliza esta personalidad alternativa para infiltrarse en la vida de su única hija, Inés (Sandra Hüller), una estratega corporativa en asignación en Bucarest. Toni surge después de una breve e incómoda visita que Winfried le hace Inés en su trabajo, ya que apenas tiene tiempo para su padre. En ese momento sale Winfried y llega Toni: un patán con muecas de lobo, una peluca que da miedo y una la dentadura postiza que le dan el carácter de “consultor y entrenador” para el director ejecutivo de la compañía de Inés.

3. Elle, de Paul Verhoeven (Francia/Alemania/Bélgica)

Elle, de Paul Verhoeven

Fotografía: SBS Productions

Paul Verhoeven fue uno de los directores más sonados a finales de los 80 y principios de los 90 con films como RoboCop, Total Recall, y la clásica Basic Instinct con Sharon Stone y Michael Douglas. Años después tuvo un resbalón con la infame Showgirls protagonizada por Demi Moore, pero con el provocativo thriller Elle, el realizador demuestra que está de nuevo al tope de su juego junto a la actriz Isabelle Huppert. La película cuenta la historia de Michèle, una mujer de negocios despiadada y que es la exitosa propietaria de una compañía de videojuegos. Una noche es violada en su propia casa por un desconocido, a quien comienza a buscar en búsqueda de venganza.Su obsesión se convierte en un juego de sexo, violencia y sadismo que también nos cuenta cómo una mujer puede utilizar esos elementos para liberarse a sí misma.

4. Paterson, de Jim Jarmusch (Estados Unidos)

Adam Driver en Paterson

Fotografía: Amazon Studios

A primera vista, Paterson es una historia austera y frugal sobre la vida de un conductor de autobuses de New Jersey llamado Paterson (interpretado por Adam Driver) y su esposa y musa Laura (Golshifteh Farahani). En el film los acompañamos en su típica y rutinaria vida en donde las cosas no cambian casi nunca. Todo a primera vista parece simple y mundano, pero entonces Jarmusch muestra la pasión escondida: cada día, sentado en el asiento del conductor antes de que comience su turno, Paterson garabatea un poema en su cuaderno de notas. Escuchamos las palabras, y también las vemos escritos en la pantalla como preciosas odas con un lenguaje sencillo que nos recuerda la trascendencia oculta de la vida cotidiana.

5. Raw, de Julia Ducournau (Francia/Bélgica)

Raw, de Julia Ducournau

Fotografía: Wild Bunch

El debut Julia Ducournau en Cannes es una historia surrealista. cuya traba bordea la superficie de su extraña narrativa: una joven que se une a su hermana en la escuela veterinaria de un campus universitario es sometida a una serie de rituales humillantes y novatadas que le hacen descubrir su gusto por la carne humana. La ópera prima de Ducournau toma su lógica descentrada como factual y al mismo tiempo como una metáfora de cómo una mujer joven despierta a sus deseos en un mundo de particularidades. Como alternativa hermosa y grotesca, es una parada obligada para los fans del horror.

6. Dog Eat Dog, de Paul Schrader (Estados Unidos)

Dog Eat Dog, de Paul Schrader

Fotografía: Blue Budgie Films Limited

Este extraño drama criminal de Paul Schrader está protagonizado por Nicolas Cage y Willem Dafoe, y nos cuenta la juguetona y discursiva historia de tres maleantes atolondrados que se involucran en una trama para secuestrar a un niño. El guión de Matthew Wilder es una adaptación de la novela de Edward Bunker, y en la pantalla se convierte casi en un juego vulgar (e intencional) de clichés de gangsters con un enfoque hiperestilizado que va desde Jean-Luc Godard hasta Nautral Born Killers. Cage tiene uno de los papeles menos convencionales de su carrera como el cabecilla del nefasto grupo, y es uno de los mejores elementos de la película, que abre y cierra con un par de memorables asesinatos que celebran y juzgan al mismo tiempo el papel de la violencia en el mundo del entretenimiento actual.

7. The Cinema Travellers, de Shirley Abraham y Amit Madheshiya (India)

The Cinema Travellers, de Shirley Abraham y Amit Madheshiya

Fotografía: Cave Pictures

Este documental fue presentado en Cannes sin título o promociones para que la audiencias pudiese encontrar su propio camino hacia la sala, al igual que los asistentes de cada función mostrada en The Cinema Travellers. El film habla sobre los cines itinerantes que han recorrido los rincones más remotos de la India desde hace más de 70 años, y con toda la charla actual sobre la muerte del cine como medio, a veces es fácil olvidar que sigue siendo una especie de magia recién nacida (pues apenas se inventó hace un siglo), y ahora es cuando está aprendiendo a gatear. Es refrescante ver un documental como The Cinema Travellers, que de manera sabia y melancólica pone las cosas en perspectiva, invitando a los espectadores a no pensar en nuevas formas de comunicar el cine (como Netflix y otros servicios en demanda) como signos de decadencia, sino más bien como los síntomas de un cambio de piel.

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