El tema del lenguaje inclusivo tiene un buen tiempo siendo parte de la conversación diaria. Semanas atrás les estuvimos hablando de que hace un buen tiempo muchas personas de manera informal habían comenzado a usar el símbolo de la arroba como una manera de englobar el género masculino y femenino (algo casi imposible en el idioma español), y más recientemente, el uso de la x o de la e para en vez de decir “ellos y ellas” simplemente se diga “ellx” o “elles”.

No todo el mundo está de acuerdo: algunos lo consideran una evolución natural del lenguaje mientras que a otros les parece una ridiculez. Lo cierto es que hace poco con el nuevo gobierno español han comenzado a verse algunos cambios, pero sin duda uno de los más polémicos ha sido la propuesta de la vicepresidenta Carmen Calvo, quien hace algunos días solicitó los académicos de la lengua un informe que determine si la Constitución española está redactada en un lenguaje que refleje la realidad de hombres y mujeres en la actualidad, y que de no ser así, cómo podría modificarse para adaptarla.

Durante una visita que realizó esta semana a la Comisión de Igualdad en el Congreso de los Diputados, Calvo explicó que apenas tenga el informe en las manos lo presentará ante esta comisión y a la constitucional para evaluar la viabilidad de los cambios. La Real Academia Española ha dicho que el informe estará listo en octubre, pero la verdad, nadie espera cambios radicales de su parte. Esto es lo que dice Darío Villanueva, su presidente.

“La lengua no obedece a un dictamen, nosotros no elaboramos, pensar eso es partir de un planteamiento equivocado. Conozco muchas mujeres que no se sienten excluidas cuando se les menciona con el género masculino. Desdoblar el sustantivo (mencionarlos en masculino y femenino) o usar la e para mencionar a ambos sexos (como en ellez) es de un visceralismo incomprensible. Es absurdo, ridículo y totalmente inoperativo. ¿Hay alguien que cree que todo el mundo va a hablar así de la noche a la mañana?”

Con esta cita, siempre vale la pena recordar que las personas que determinan que el “masculino gramatical” es un término “inclusivo” siempre han sido los hombres, y que de 46 espacios en la RAE, solo 5 corresponden a mujeres. De hecho, en los 300 años de su existencia, solo han habido 10 académicas en su seno. Una estadística interesante.

Vale la pena destacar que la vicepresidenta española no está pidiendo estos cambios específicos, pues hay otras maneras de ser inclusivo sin ridiculizar la idea (decir “ciudadanía” en vez de “los ciudadanos” o “alumnado” en vez de “los alumnos”, por ejemplo), y además, para María Martín, de la Escuela feminista Evefem, no todo se trata de cambiar la o por a o por e. “Eso tampoco es una panacea. No es solo una cuestión de o y de a. Hay otras maneras, pero tampoco está de más doblar los sustantivos cuando sea necesario, que otras cosas se doblan y nadie se queja”.

Por su parte, el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte, quien es miembro de la RAE, tuvo un ataque de virtud en su cuenta de Twitter esta semana, afirmando que dejaría la Real Academia Española si se cambiaba el lenguaje de la Constitución por uno inclusivo luego de que un usuario lo etiquetara afirmando que la propuesta “es un intento de domesticar la RAE. Cederán los académicos, tras intentar suertes de esgrima desganada, algún bizantinismo apolillado. Solo Arturo Pérez-Reverte, el viejo león, marchará dando un sonoro portazo”. Pérez-Reverte no se resistió y respondió esto:

Cuánto drama cuando aún no ha pasado nada, ¿no? El hecho es que aún faltan meses para que se entregue el informe y otros más para que se tome alguna decisión al respecto, si es que se hace. Mientras tanto, los académicos españoles parece que necesitarán una prescripción de Xanax masiva para poder dormir el resto del año, aunque haya casos en los que la exclusión del lenguaje le ha salido caro a algunas mujeres.

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