Cuando se habla de MDMA o la forma pura de lo que conocemos como éxtasis, por lo general es sólo cuando ocurren accidentes lamentables o para mencionar cifras que señalan el aumento de su consumo entre usuarios recreacionales, pero algunos investigadores y médicos han estado haciendo pruebas discretas sobre sus aplicaciones médicas que les permitirían usarla para tratar a pacientes con enfermedades terminales y ayudar a la terapia de personas con Síndrome de Estrés Post-Traumático.

Los resultados de este último estudio han sido lo suficientemente prometedores para que la FDA (la Aministración de Alimentos y Drogas) en los Estados Unidos haya comisionado más pruebas de Fase 3, que es el último paso antes de la posible aprobación del MDMA como un medicamento con prescripción.

Los estudios iniciales tuvieron pacientes que se sometieron a 12 semanas de psicoterapia junto con tres sesiones de 8 horas en las que tomaron MDMA. Después de tomar la droga, se acostaron en un futón rodeados de velas y flores, mientras música relajante sonaba en el fondo para contrarrestar los efectos eufóricos de la sustancia.

Esta combinación de sesiones podría ayudar a pacientes con Síndrome de Estrés Post-Traumático que no han conseguido mejorías con métodos actuales. Otros investigadores concluyeron las primeras pruebas de tratamiento con MDMA en Canadá hace algunos días y encontraron que el fármaco tenía un impacto significativo en los seis pacientes del estudio, tal como explica la Dra. Ingrid Pacey, líder del estudio:

“Lo más importante fue que hubo un nivel elevado de confianza. Fueron realmente capaces de hablar sobre sucesos doloroso del pasado de los que nunca fueron capaces de hablar antes en su vida… estaban tan asustados que lo bloqueaban. Con la MDMA, estaban angustiados y llorando, pero podían hablar de ello y llegaban a entenderlo de una manera que no podían antes. El trauma se convirtió en una parte más manejable de su historia y los pacientes podían seguir adelante con sus vidas.”

Claro está, hay miembros de la comunidad médica preocupados de que la aprobación del tratamiento haría que algunos usuarios adquieran el medicamento de manera ilegal y se automediquen, como muchos lo han hecho con opioides. Pero los investigadores de la Fase 3 son lo suficientemente optimistas como para solicitar que la terapia sea declarada como un avance médico irrefutable; así que de aprobarse, el medicamento podría estar disponible en el año 2021.

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