En el idioma indonesio hay una palabra especial para denominar a las personas transgénero: waria, una combinación de las palabras para mujer (wanita) y hombre (pria). Ser waria no es nada nuevo en la cultura de ese país, pero sin embargo estas personas se enfrentan a una discriminación persistente y a menudo son llevados hasta el borde mismo de la sociedad por tanta discriminación.

Casi todos los waria son rechazados por los empleadores ya que estos requieren que los solicitantes se describan de forma binaria como hombres o mujeres, así que muchos terminan encontrando trabajo en las artes, como bailarines tradicionales y artistas callejeros, o en campos más peligrosos y marginales, como el trabajo sexual.

Incluso para muchas de estas personas trans es dificil ponerse en público la mukena, el vestido largo y fluido y tradicional de ese país, a menudo bordado con diseños coloridos e intrincados, y que se usa para asistir a las mezquitas públicas: una de ellas es Shinta Ratri, quien vive en una pequeña ciudad de la isla de Java. ¿El problema? Nació como hombre. Sin embargo, decidió enfrentarse a los prejuicios y crear una escuela para jóvenes LGBTQI+.

Cero discriminación

Ya que tanto a Shinta como a muchos waria se les hace difícil incluso orar en público debido al rechazo de las otras personas, decidió crear un espacio de inclusión llamado Pondok Pesantren Waria al-Fatah, la única escuela musulmana del mundo para personas transgénero.

Desde su inauguración en el 2008, ha servido como un refugio para las personas trans de toda Indonesia: La escuela tiene alrededor de 40 estudiantes, en su mayoría pertenecientes a la comunidad LGBTQI+, y a diferencia de la mayoría de las escuelas del país en donde los estudiantes son adolescentes o tienen poco más de 20 años, los que asisten a esta son generalmente mayores e incluyen cuatro mujeres trans que viven en el lugar a tiempo completo. Una de ellas es Yumi Sara, de 50 años, quien trabaja como activista en defensa de las personas con VIH/SIDA.

“A Alá no le importa si eres gay o transgénero o cualquier otra cosa. Alguien transgénero es una criatura hermosa creada por Alá. Un lugar como este es una declaración firme. Si no quieres darnos acceso para orar, crearemos el nuestro”.

Un largo camino por recorrer

La vida para los miembros de la comunidad LGBTQI+ en Indonesia no es fácil: la Asociación de Psiquiatras de Indonesia afirmó el año pasado que las personas transgénero tienen trastornos mentales, y el parlamento del país está actualmente debatiendo una ley que prohibiría la aparición de personajes LGBT en los programas de televisión nacionales.

El pasado mes de mayo, dos hombres homosexuales fueron azotados públicamente en la conservadora provincia de Aceh por violaciones a las leyes de la sharia de la región, que prohíben la homosexualidad, y la escuela ha estado bajo constantes ataque de los sectores más conservadores de la sociedad, quienes dicen que “los hombres no deben comportarse como mujeres”.

Sin embargo, no toda la sociedad está de acuerdo con esta visión tan sectaria: Arif Nuh Safri, quien es profesor de religión en la escuela, dice que las interpretaciones del Corán son muchas veces equivocadas en cuanto a las enseñanzas de Alá: “Cuando hablamos de religión, hablamos de humanidad: si hablamos de religión pero no respetamos a la humanidad, no sirve de nada”.

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