Sobrevivir a los difíciles años de la adolescencia no es una tarea fácil, y la artista e ilustradora noruega Kine Andersen es un perfecto ejemplo de ello. Kine creció durante los años 90, caracterizados por la alienación, la rebeldía, la explosión de los estereotipos en la secundaria, y todas las boybands y girlbands que sonaban las 24 horas del día en la radio.

Su trabajo justamente refleja ese sentimiento de soledad e inconformidad a través de el uso de rasgos exagerados, una estética pop art que nos recuerda a la de Roy Lichtenstein, y una lluvia de colores brillantes y ácido que casi parecen caramelo.

“La verdad es que por lo común se me hace difícil entender mis propios sentimientos, así que siempre es mucho más fácil dibujarlos. Me sentía como una extraterrerstre durante la mayor parte de mi adolescencia, así que mis ilustraciones son un poco solitarias”.

Las almas jóvenes y perdidas que representa en su arte lloran fuentes de lágrimas, fuman solas, se obsesionan con nalgas, espían a los vecinos, inhalan cocaína, toman 20 botelas de la misma cerveza y se masturban luego de ver algunas Polaroids, como si estuvieran atrapadas en un bucle existencialista que sólo el tedio y los estupefacientes pudieran llenar.

Arte: Kine Andersen

Arte: Kine Andersen

Arte: Kine Andersen

Arte: Kine Andersen

Arte: Kine Andersen

Arte: Kine Andersen

Arte: Kine Andersen

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