El fotógrafo francés Kevin Couliau siempre se ha sentido cómodo documentando el deporte a través de su lente: en el 2004, comenzó a capturar la estética del baloncesto para varias publicaciones internacionales, y cinco años después publicó Heart & Soul Of New York City, un cortometraje musical que tuvo como inspiración el streetball neoyorquino.

Su pasión por este deporte llegó a su punto álgido en su documental del año 2012, titulado Doin ‘It in the Park, en el que mostró las canchas de baloncesto más emblemáticas de Nueva York y narró la historia del baloncesto callejero de la ciudad: hoy en día como fotógrafo y videógrafo, trabaja con algunas de las marcas más reconocidas del mundo, así como con la misma liga de la NBA.

En su serie más reciente, vemos como ese romance con el basket llega hasta la estructura de la cancha en donde se juega. Y si bien muchas de ellas pueden ser rectángulos de concreto no muy atractivos, con sus innumerables viajes alrededor del mundo Couliau se ha encontrado con los lugares más hermosos del planeta para jugar baloncesto, y hoy podemos verlos en su serie Sphère d’influence.

“La mayoría de los aficionados al baloncesto dirían que Nueva York es el hogar cultural del deporte, pero encontré que en muchos sitios el fanatismo por el juego es increíble. La gente de Filipinas era la más apasionada. Es el deporte nacional allá, y en una misma calle se pueden encontrar cinco aros de baloncesto, a 15 metros de distancia. La mayoría de los jugadores tienen muy poco equipo: los niños juegan descalzos o con chanclas, y el borde del aro apenas se sostiene con grandes piedras”.

Paseándose por lugares como Brooklyn, Chicago, Corea del Sur, París, Manila, Uganda y muchos más, Kevin no sólo fotografió los lugares en donde el basket sigue siendo el deporte rey, sino que también se acercó un poco más a la escena local callejera de cada uno de estos lugares, en donde niños, jóvenes y adultos juegan a ser LeBron James por un buen rato.

Sphère d'influence. Fotografía: Kevin Couliau

Sphère d’influence. Fotografía: Kevin Couliau

Sphère d'influence. Fotografía: Kevin Couliau

Sphère d’influence. Fotografía: Kevin Couliau

Sphère d'influence. Fotografía: Kevin Couliau

Sphère d’influence. Fotografía: Kevin Couliau

Sphère d'influence. Fotografía: Kevin Couliau

Sphère d’influence. Fotografía: Kevin Couliau

Sphère d'influence. Fotografía: Kevin Couliau

Sphère d’influence. Fotografía: Kevin Couliau

Sphère d'influence. Fotografía: Kevin Couliau

Sphère d’influence. Fotografía: Kevin Couliau

Sphère d'influence. Fotografía: Kevin Couliau

Sphère d’influence. Fotografía: Kevin Couliau

Sphère d'influence. Fotografía: Kevin Couliau

Sphère d’influence. Fotografía: Kevin Couliau

Sphère d'influence. Fotografía: Kevin Couliau

Sphère d’influence. Fotografía: Kevin Couliau

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