Cualquiera que haya tenido incluso el menor interés en el mundo de la moda durante las últimas tres décadas, ha visto la imagen de Kate Moss, quien desde los años 90 ha vivido una transformación ante nuestros ojos: de inocente a predadora, y de bohemia desfachatada al más pulido ícono del glamour.

Su estilo personal y su inconfundible rostro han hecho de ella la musa más buscada de nuestro tiempo desde su primera sesión fotográfica, Moss fue un diamante en bruto, y un enigma frente a la lente.

Hace apenas un par de semanas, la afamada modelo cumplió 42 años de edad, y pese a que han pasado décadas desde que la vimos por primera vez en esa campaña de Calvin Klein en donde la vimos topless y en jeans. Su misma madre pensaba que Kate no era muy fotogénica, pero los fotógrafos la amaban, y desde un principio comenzó a hacer campañas en las que posaba desnuda. Aunque siempre ha pensado que su cuerpo no es nada del otro mundo, aprendió a sentirse cómoda sin ropa.

Hoy posa para la lente de Mert Alas y Marcus Piggot para W Magazine, demostrando que aunque exista una nueva generación de modelos, siempre habrá una sola Kate Moss.

Despues de leer, ¿qué te pareció?