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Aunque en estos días en muchos puntos de Latinoamérica es común ver piñatas en las fiestas infantiles, sus orígenes se remontan a las dinastías chinas del siglo 13, así como de la civilización azteca, quienes las utilizaban para adorara a dioses como Huitzilopochtli. Para nadie es un secreto que la piñata es uno de los elementos más típicos de las celebraciones en México, y un ícono de la cultura de ese país, generalmente hecho con siete puntas (que representan los 7 pecados capitales) y relleno con dulces y golosinas.

Sin embargo, para el artista mexicano-guatemalteco Justin Favela, la piñata es un objeto de arte. Mientras muchos la consideran un objeto burdo y rústico que cualquiera puede hacer, las creaciones de Favela elevan a las piñatas como elemento de la cultura chicana en los Estados Unidos, y desde hace varios años, este creativo se ha encargado de hacer no sólo piñatas en tamaño masivo, como el automóvil estilo low-rider que se encuentra exhibido en el Petersen Automotive Museum de Los Angeles, sino también fachadas de hoteles, lienzos o figuras de la cultura pop en estructuras de alambre cubiertas de cartón y colorido papal maché.

Nacido en Las Vegas, ciudad en donde todavía reside, Favela empapa su arte con su herencia. Usando la simple representación de un objeto de celebración en una región donde la identidad cultural auténtica es a menudo abandonada en el desierto, sus mensajes sociales tienen peso sin ser obvios o desafiantes. Cuando tenía 20 años comenzó a cuestionarse cuáles eran sus expectativas personales como artista latino y decidió encontrar su propio camino en un área donde no existe un legado del arte chicano.

“Tienes que hacer algo real. Cuando estaba en la Universidad de Nevada, empecé a pensar en mi identidad como latino, y en transformar mi arte para que fuese acerca de mi identidad. Es una decisión en la que me he metido de cabeza”.

En las manos de otro artista, las piñatas tal vez serían visto como algo kitsch, pero con Favela, son siempre imágenes identificables; incluso cuando se trata de objetos que se convierten en clichés culturales, son reconfortantes, como si formaran parte de un zeitgeist de pop art exclusivamente latino.

Fridalandia (2017), por Justion Favela. Fotografía: Mikayla Whitmore

Fridalandia (2017), por Justion Favela. Fotografía: Mikayla Whitmore.

Piñata Motel (2016) por Justin Favela. Fotografía: Krystal Ramirez

Piñata Motel (2016) por Justin Favela. Fotografía: Krystal Ramirez

Donkey Piñata (201), por Justin Favela. Fotografía: Krystal Ramirez

Donkey Piñata (201), por Justin Favela. Fotografía: Krystal Ramirez

Lowrider Piñata (2014) de Justin Favela. Fotografía: Mikayla Whitmore

Lowrider Piñata (2014) de Justin Favela. Fotografía: Mikayla Whitmore

 Untitled (Big Bird) (2014), por Justin Favela. Fotografía: Mikayla Whitmore


Untitled (Big Bird) (2014), por Justin Favela. Fotografía: Mikayla Whitmore

Doritos, Nacho Cheese (2015), por Justin Favela. Fotografía: Mikayla Whitmore

Doritos, Nacho Cheese (2015), por Justin Favela. Fotografía: Mikayla Whitmore

Popocatepetl e Iztaccihuatl vistos desde Atlixco, after Jose Maria Velasco (2016), por Justin Favela. Fotografía: Mikayla Whitmore

Popocatepetl e Iztaccihuatl vistos desde Atlixco, after Jose Maria Velasco (2016), por Justin Favela. Fotografía: Mikayla Whitmore

Valle de México desde el Cerro de Santa Isabel, after Jose Maria Velasco (2016), por Justin Favela. Fotografía: Mikayla Whitmore

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