Para quien sigue de cerca el mundo de la moda, el nombre de Juergen Teller es sin duda uno de los más conocidos: sus editoriales para publicaciones como Vogue y para diseñadores como Marc Jacobs y Vivienne Westwood es ampliamente notorio no sólo por su belleza, sino por el punto de vista de Teller, quien suele abarcar las idiosincrasias de sus modelos y la espontaneidad del momento.

Su estilo se caracteriza por un estilo de disparo continuo e informal con dos cámaras analógicas que usa al mismo tiempo con un flash brillante, y además de sus trabajos comisionados, Teller también ha creado una serie de retratos francos tanto de él mismo como de sus amigos y familiares, así como fotografías poéticas de temas como grietas en la acera y nieve recién caída.

Sin embargo, antes de ser el ícono de la moda que conocemos hoy, hace unos 20 años Teller se encargaba de hacer trabajos como Go-Sees, el nombre de esta serie y también el de un ejercicio específico para aspirantes a modelos: las agencias enviaban a estas jóvenes a su casa para que fueran fotografiadas para posibles editoriales o campañas publicitarias, como un equivalente de headshots, pero más naturales.

“Algunas parecían realmente frágiles, anoréxicas, de pie en medio de la calle con su portafolio en la mano. Pensé que era una idea extraña: chicas viniendo a verme, un hombre. Era demasiado comercial, demasiado aburrido, así que empecé a pedirle a las agencias que me enviaran a todo el mundo para así poder documentar la experiencia durante un año. De alguna manera, ese fue mi primer proyecto conceptual”.

En los retratos, cada joven posa como lo crea más conveniente: algunas coquetean, otras hacen torpes intentos de seducción, unas hacen ballet. La mayoría simplemente se ven como chicas de pie en la acera, más o menos incómodas, más o menos vulnerables. Incluso hay imágenes de futuras estrellas de la moda como Gisele Bündchen, Shalom Harlow, Jade Parfitt o Devon Aoki.

Visto en conjunto, son un testimonio de la muy diferente cultura de la imagen de finales de la década de 1990: mucho antes de los días de las selfies, Instagram y el hiperconocimiento de la autoimagen, estas mujeres jóvenes eran, en su mayor parte, notablemente poco cohibidas. Como resultado, las imágenes se leen como un documento de un momento, incluidos los automóviles, la moda, junto con el tratamiento informal de las modelos.

Jen Dawson, 1998.  Fotografía: Juergen Teller

Jen Dawson, 1998. Fotografía: Juergen Teller

Lori Fredrickson, 1999. Fotografía: Juergen Teller

Lori Fredrickson, 1999. Fotografía: Juergen Teller

Catherine Maurice, 1999. Fotografía: Juergen Teller

Catherine Maurice, 1999. Fotografía: Juergen Teller

Carmel, 1998. Fotografía: Juergen Teller

Carmel, 1998. Fotografía: Juergen Teller

Mariacarla, 1999. Fotografía: Juergen Teller

Mariacarla, 1999. Fotografía: Juergen Teller

Jan Dunning, 1998. Fotografía: Juergen Teller

Jan Dunning, 1998. Fotografía: Juergen Teller

Domenique, 1998. Fotografía: Juergen Teller

Domenique, 1998. Fotografía: Juergen Teller

Gisele, 1998. Fotografía: Juergen Teller

Gisele, 1998. Fotografía: Juergen Teller

Vicky, 1998. Fotografía: Juergen Teller

Vicky, 1998. Fotografía: Juergen Teller

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