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Art Perspectives

Juan Caloca: El artista disidente que destruye la iconografía mexicana con fuego, vómito y transgresión

Juan Caloca. Fotografía: El País
Words mor.bo

Para el artista contemporáneo mexicano Juan Caloca, todo comenzó como una respuesta a la clase política y toda su mierda. Su arte nació como un performance en el que la ira, la frustración y la rebeldía se calentaron en sus venas, y un buen día decidió hacer algo.

Era mayo del año 2010, justamente cuando México celebraba 200 años de Independencia y 100 de la Revolución.

Su primer acto de disidencia fue en el Zócalo del CDMX: luego de desayunar papillas pigmentadas, él y otros dos artistas terminaron vomitando frente a la bandera mexicana de la plaza, dejando un eco verde, blanco y rojo desde sus vísceras como una protesta.

“Era la época de Felipe Calderón, uno de los peores años de la guerra contra el narco, con la violencia y la muerte llegando a cotas nunca vistas. Entendimos que más que celebrar, más bien estábamos de luto y emprendimos una serie de acciones”.

Desde entonces, continuó reflejando la realidad mexicana destruyendo los símbolos de su iconografía: hizo banderas de color negro que dejaba en edificios gubernamentales; desnudó el honor del himno nacional cantándolo hasta volverlo incomprensible luego de ingerir litros de pulque (una bebida tradicional y prehispánica hecha de maguey fermentado), y salió a pasear los restos roídos, deshilachados y llenos de moho de banderas mexicanas.

Como se imaginan, desecrar los símbolos patrios de su país implica caminar una fina línea que puede violar la ley (en México, al igual que en muchos países del mundo, el “uso indebido” del escudo, bandera o himno nacional implican multas y hasta un año de cárcel, pero la idea de Caloca es probar la elasticidad de los límites legales mientras le da un nuevo significado a los símbolos sagrados de su país.

Transgresión iconoclasta

"Pabellón Insurrecto" de Juan Caloca (2015)

“Pabellón Insurrecto” de Juan Caloca (2015)

Además de causar polémica, el trabajo de Caloca, sin embargo, ha tenido cabida en espacios tales como el Museum of Latin American Arts (MOLAA) de Long Beach, California; el Ivan Gallery en el Alberta College of Art+Design; el Museo Universitario de Arte Contemporáneo MUAC en México; el Centro de Cultura Digital, el Museo de Arte Carrillo Gil y el Colegio Nacional de México: en la entrada, colocó una alfombra del escudo mexicano con un twist, claro está. Estaba desintegrado, y la orgullosa águila sólo tenía parte de las alas y las garras. Tuvo que firmar una carta asumiendo la responsabilidad en casi de cualquier denuncia, que por fortuna, nunca llegó.

“La identidad es siempre muy heterogénea y los símbolos patrios lo que hacen es congelarla en una sola visión uniforme. En el caso mexicano, desde la Revolución y sobre todo después de tantas décadas de dictadura, el nacionalismo está impregnado de ideología política priísta. Se ha convertido en un mecanismo de control que desactiva la crítica”.

Según Caloca, los hitos históricos mexicanos, con su revolución y “un partido autoritario aquilatado en el poder durante 71 años” han ido creando en su país una cultura política basada tres núcleos: pueblo-estado-PRI. El artista dice que el  priismo es una relación masoquista y de abuso: “como el papá que te pega en casa, pero luego te lleva a jugar al parque”.

Alta traición en tercera dimensión

Alta Traición. Imagen: TripleCanopy

Alta Traición. Imagen: TripleCanopy

El proyecto más reciente de Caloca se llama Alta Traición, y es un estudio de la iconografía mexicana y del arte contemporáneo disidente: es como una galería de arte digital con juegos en 3D en donde el artista da una respuesta directa a los esfuerzos del gobierno para garantizar que los símbolos nacionales solo se usen para engrandecer el estado.

En Alta Traición, nos movemos por una versión grunge del Palacio Nacional, hogar de las oficinas del presidente, el tesoro federal y los archivos del estado. Navegando por el palacio, cuya fachada colonial domina el Zócalo, el jugador es transportado a una red de mazmorras subterráneas, que actúan como galerías. El palacio aparece como un pabellón nacional irónico, lleno de imágenes y objetos que socavan (y en muchos casos desfiguran, profanan o queman) los símbolos más sagrados de México, o al menos, su manipulación por parte del gobierno. Estas son visiones del país tal como son o podrían ser, no como el gobierno quisiera que se vieran.

El juego incluye imágenes producidas por Anabel Chirino, Enrique Guzmán, Leopoldo Méndez, Smek, Normalistas de Guerrero, Mexican Jihad, El Deforma, Grupo Mira, Tercerunquinto, Brizno, Miley Cyrus, Paulina Rubio, Francis Alÿs, Gabriel Escalante, El Fisgón, Secretaría de la Defensa Nacional, La Jornada, Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional, y Steve Greenberg, entre otros. Caloca también incorporó imágenes de la profanación de símbolos nacionales que se publicaron en la red en forma anónima, y le expresa su agradecimiento a todos quienes hayan realizado y compartido el registro de esos actos de rebelión: al final son compañeros en el camino de la disidencia y el arte.

Alta Traición está disponible parasui descarga completamente gratuita a través de este enlace.

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