TEXTO Catalina Garcia — 12 Sep. 2018

No suena descabellado afirmar que Javiera Mena se encuentra en su mejor momento. Tiene 35 años, cuenta con cinco trabajos de estudio y actualmente se mantiene enfocada en preparar lo que será su próximo caupolicanazo, enmarcado dentro de la gira promocional de Espejo, su último disco.

Pese a lo que ha crecido, la cantante se mantiene tranquila. Firmar con el sello internacional Sony Music, haberse presentado en el Festival de Viña y ser una orgullosa ganadora de un Grammy Latino 2015 son parte de los frutos que ha cosechado durante sus más de 10 años de trayectoria.

Ahora, en un viaje por el autoconocimiento, Mena nos habla de lo que está sonando en sus audífonos, de sus viajes por el mundo y todo lo que le ha estado pasando gracias a su pasión por la música.

Mirándose frente al espejo

Entre Esquemas Juveniles y Espejo cabe un mundo entero. Hay poco más de diez años de diferencia, tiempo suficiente para experimentar nuevos sonidos, conocer otras latitudes y, por supuesto, permitirse explorar nuevas emociones.

En palabras de Mena, Espejo fue un disco que se fue dando. “Yo soy una artista que cuando hace canciones es porque quiere expresar algo, no las planeo mucho”, comenta.

Esquemas Juveniles puede calificarse como un retrato del amor adolescente, de ese que se siente con la guata y acepta equivocarse. Espejo, en cambio, es para Javiera un disco que te invita a abrazar la soledad.

Antes de empezar a hablar sobre música, composiciones y más, Javiera nos cuenta que está pasando con ella. Asegura que está pasando por un proceso de determinar qué es lo que le hace sentir bien al momento de enfrentarse a un estudio de grabación. “Hoy me hace disfrutar la música más slow-tempo” concluye.

¿Qué cambios percibes en Espejo con respecto a tus trabajos anteriores?

Mis otros discos, hablando de un aspecto meramente técnico, tenían muchas capas. Y también quise experimentar algo más vacío. Puede que vuelva a trabajar con las capas, pero en este disco quería probar una fórmula que sonoramente tuviera poquitas cosas, que funcionara con poco.

Las letras de Espejo son mucho más introspectivas comparadas a las anteriores, ¿es algo de lo que quisiste hablar intencionalmente?

Yo creo que todo el mundo es introspectivo. Es parte del ser humano hacerte esta auto-evaluación y yo quise hablar de esto conscientemente. Ya hablé mucho de pasión, deseo, enamoramiento y romance, entonces por las ganas de hablar de otras cosas, me propuse hacer un disco que no fuera tan romántico.

¿Y por qué ahora?

Quizás antes quise tocar estos temas pero no me sentía preparada para hacer letras que hablen de la soledad, de saber en qué parte estás de tu vida, temas más incómodos. El enamoramiento o el romance son temas que están en la boca de todos y se nos hace muy normal. En cambio la soledad tiene un momento incómodo, pero que a la vez puede ser muy enriquecedor.

¿Te sientes feliz con el resultado del disco?

Me siento con mi objetivo logrado, que era crear un disco en donde la gente pueda depositar sus malos momentos. Tiene mucho de eso Espejo, y de hecho recuerdo el comentario de una amiga que decía que era un disco sanador. Con eso me doy por pagada, me basta con generar una obra con que la gente pueda sanarse un poquito de un mundo que está tan enfermo. Un periodista español me comentó también que el disco tenía mucho amor: como que al escucharlo se sentía amor. Eso también me gustó.

Algo así como amor propio…

Sí, a ese tipo de amor. No al amor de pareja. Hablo de ese buen amor hacia uno mismo.

Javiera Mena x mor.bo. Fotografía: Mila Belén

Javiera Mena x mor.bo. Fotografía: Mila Belén

Un sonido internacional

Cristián Heyne fue la mano derecha de Javiera Mena durante mucho tiempo. Ambos trabajaron en conjunto para producir los cuatro álbumes que anteceden a Espejo.

Y como probar cosas nuevas no es pecado, Mena se aventuró en este nuevo disco a colaborar con tres productores, todos con diferentes intereses al momento de hacer música. “Trabajar con ellos quizás se deba a las ganas de hacer algo diferente, de renovar un poco el sonido. El resultado de mis viajes fue esta nueva manera de hacer un disco”, reflexiona.

¿Qué te atrajo del sonido de ellos? ¿Cómo llegaste a ellos?

De El Guincho su parte rítmica, me parece súper interesante. En el estudio no sólo va el sonido, también vale mucho la parte personal, y yo me llevo muy bien con él. Es una persona que te da mucha confianza. Y hay veces en que los músicos nos perdemos en nosotros mismos entonces el productor cumple un rol medio de psicólogo; El Guincho en ese sentido está todo el rato inyectándote energía, valorando cosas que tú no ves. Yo cuando elijo un productor me fijo un poco en eso.

Con Alizz fue algo un poco más frío. Valoro mucho cómo trabaja él sonoramente hablando. La colaboración fue algo súper a distancia, yo lo vi sólo una vez. Fue súper de We Transfer, muy Internet.

Y a Fernando (Chiqui), que es otro de los productores, lo conocí trabajando con Cristián, de hecho ellos siguen trabajando juntos. De él valoré mucho su visión fresca y desprejuiciada del sonido.

¿Cómo fue colaborar con Li Saumet, vocalista de Bomba Estéreo?

Es amiga mía, entonces al momento de pedirle la colaboración ella muy simpática grabó su parte de la canción en Santa Marta, donde ella vive. Hace tiempo que yo quería tener su voz, tiene esa cosa súper caribeña, le aflora sabor. Entonces con El Guincho produje esa canción y, de hecho, él es de las Islas Canarias, entonces nos pareció súper necesaria su parte y por eso se la pedí. Por suerte me dijo que sí porque ella está como súper ocupada, giras por todo el mundo, como que le ha ido súper bien a Bomba Estéreo.

Y bajo esa misma línea, ¿no te dan ganas de seguir experimentando con sonidos urbanos?

Un poquito. Como que siempre he coqueteado. En Otra Era también tenía un par de canciones así. Creo que lo mío va por un lado más melódico, aunque también me gusta mucho el house, creo que me siento abanderada de esos sonidos y me gusta seguir explorándolos, más por el lado dance. Hoy en día hay poca gente que lo hace, entonces siento una responsabilidad.

Allá afuera

La preparación de lo que será su próximo show en el Teatro Caupolicán ha tenido a la cantante con la mente enfocada  en los preparativos. Por eso, le ha sido difícil tomarse el tiempo de contemplar qué ha estado pasando en los escenarios del mundo. “Estamos haciendo de cero todas las secuencias, entonces eso me tiene con los oídos muy ocupados y con poco tiempo para escuchar música”, señala.

¿Qué has estado escuchando?

Bueno obviamente Rosalía, como todo el mundo. Es increíble. Bueno, la música española está bien interesante. El Último Vecino, que es un chico español que no hace trap ni reggaeton pero sí compone canciones como si fuera Joy Division, con la movida madrileña así antiguo. Son muy interesantes sus letras. También el último tema de Alex Anwandter me parece una maravilla, lo último de la Fran (Valenzuela) igual. Bueno, caí en la cosa de escuchar singles. Y obvio, los clásicos de siempre como Daft Punk

CANADA es hoy en día una de las productoras de videos más importantes de la industria, ¿cómo ha sido trabajar con ellos? Sobre todo ahora que están revolucionando Internet con sus trabajos junto a Rosalía…

El primer video que trabajé con CANADA fue Luz de Piedra de Luna, que es mi video favorito porque es muy simple: son imágenes que van cambiando muy rápido. Me gusta trabajar mucho con CANADA y con OH!, que es otra productora. Tienen algún punto en común yo creo. Te vas a la segura con ellos, porque son de un trabajo excelente, están todo el tiempo haciendo publicidad, trabajando con distintos músicos, como Tame Impala y Phoenix. Tengo el privilegio de conocerlos hace mil años, entonces para mí es un honor contar con sus ojos cuando grabo videos, aunque creo que me gustaría hacer cosas con gente de Chile o Argentina, porque siento ya cumplí la etapa de hacer videos en España y son ciclos. Quizás después vuelva pero ahora tengo ganas de producir clips con gente acá, porque la movida desde este lado está cada vez mejor.

El resbalín de la procrastinación

Veo que tu actividad en las redes sociales no es tan abundante como la de otros artistas, ¿qué opinas de las RRSS? ¿No te gustan?

No es que no me gusten, pero como le pasa a  todo el mundo, me engancho y pierdo tiempo. Es como un resbalín a la procrastinación. Necesito trabajar, y cuando trabajo no me meto a RRSS hasta cierta hora. Estoy muy orgullosa de mi método porque mi productividad ha aumentado al 300 por ciento. A eso voy con que no me gusten las redes sociales, en el sentido de que dejas de lado tus metas, tus objetivos, porque estái viendo fotos, fotos y más fotos de gente y eso también produce un cierto retroceso cognitivo. El asunto es cómo no perderse en ese mar y comunicar.

O sea que estás más out de este mundo…

Ando muy desconectada yo del celular para lo que debiera, pero me estoy asesorando porque necesito estar más presente, porque hay tantas cosas pasando  que yo como artista, creadora de canciones, necesito mostrarlas.

Javiera Mena x mor.bo. Fotografía: Mila Belén

Javiera Mena x mor.bo. Fotografía: Mila Belén

Lo personal es político

Eres una música que abiertamente habla de su lesbianismo, ¿por qué tomaste la decisión de “salir del clóset” más allá de lo privado?

Fue una decisión que tomé hace mucho tiempo. Más que nada cuando uno es una artista sabe que la gente se mete en cierto punto en la vida de uno, y mi música es bien personal. Mis letras hablan mucho de amor, y yo no iba a ponerme a mentir fingiendo relaciones con hombres ni nada, porque mis enamoramientos han sido con mujeres. En ese sentido lo mío fue bastante transparente y orgánico, no fue como que lo haya propuesto como estructura de marketing esto de asumirme públicamente como lesbiana. En mi caso todo ha sido muy natural, en un momento fue como tema central pero creo que la gente se ha ido acostumbrando.

Siento he sido un granito de arena para la visibilización de las lesbianas en Latinoamérica que, hasta hace poco éramos invisibles. Las cosas han cambiado mucho en estos años. Pero eso, lo mío fue un proceso natural, de no querer volverme loca mintiendo. A los artistas nos preguntan mucho de nuestra vida privada, sobre todo a las mujeres.

¿Lo sientes como responsabilidad?

Todo es una responsabilidad, yo creo. Hoy en día se nos exige a los artistas que tengamos mucha responsabilidad social. Y todo es responsabilidad. En mi caso yo lo vivo de manera tranquila, y mi mensaje más que nada va en mi música y en mis videos, ahí está mi responsabilidad puesta. En no defraudar por ahí.

Todas aquí

¿Sientes que hay machismo dentro de la industria musical?

Sí, o sea, tú ves la historia y te das cuenta que la mayoría de los dinosaurios de la música son hombres. Hay pocas mujeres que te llenan estadios, me refiero pensando en Latinoamérica, porque los países de arriba, como Estados Unidos, puede que sea otra cosa. Pero también creo que debe pasar así, a no ser que sean unas Rihannas, unas Madonnas o unas Shakiras,  y eso es harina de otro costal.

¿Cuál ha sido tu actuar frente a estas desigualdades?

Mi manera de lucha ha sido un poco yo creérmela, apuntar a la confianza. Creo que está todo diseñado de una manera para que las mujeres desconfiemos de nosotras mismas. Y mi forma de enfrentarlo ha sido confiando en mí y parándome igual que un hombre en el estudio, aunque digan que erís pesada, cosa que a un hombre no se lo dicen, porque un hombre con poder es un crack, mientras que una mujer con poder es pesada. Eso pasa hasta el día de hoy y te das cuenta, sobre todo en Latinoamérica en donde la emancipación de la mujer ha sido más lenta. Estamos entre el Medio Oriente y Europa. Es cosa de tiempo, ojalá vivamos cambios grandes.

¿Has afrontado personalmente situaciones o episodios machistas?

No he vivido exactamente cosas directas, pero por ejemplo, pocas periodistas me vienen a entrevistar. Lo bueno es que cada vez hay más, pero los periodistas de música son en su mayoría hombres. Y esas no dejan de ser barreras porque todavía existe una visión un poco misógina de la mujer. Eso hace que este engranaje siga funcionando. Al menos ahora hay un choque diciendo “oye, las cosas no son así”. Es como de mal gusto decirle a alguien que es machista, pero eso existe y está muy presente.

¿Crees que existe cierto machismo dentro de la comunidad LGBT?

El machismo va más allá del LGBT, yo creo. Las lesbianas somos como el último eslabón. Aunque seamos LGBT no dejamos de ser dos mujeres, es decir, dos personas con muy poca validez a lo largo de la historia, que se juntan y deciden tener una familia. Pero igual están cambiando mucho las cosas y no sé po, yo veo charlas TED y este tema está muy en boca de todos. Me parece muy positivo que también se cuestione a este movimiento que supuestamente es intocable, pues tenemos falencias y también existe discriminación, mucho clasismo también. Por ser LGBT no se tiene el cielo ganado.