Para el fotógrafo español Javier Castán, capturar imágenes como carrera fue una elección bastante natural, pues comenzó como un hobby: solía tomarle fotos a sus amigos y a sus salidas. Además, su hermano estudiaba fotografía y su abuelo les había dejado una selección de cámaras analógicas distintas, así que entre imágenes y filme, Javier siempre ha estado de una u otra manera enlazado a la imagen.

En los últimos años, ha hecho trabajos editoriales para publicaciones como i-D, Vogue y Nylon, procesando manualmente las fotografías en el laboratorio, añadiendo una calidad tangible a las fotografías en donde los bordes del proceso quedan como evidencia de su origen old school.

“Se ha convertido en un proceso más introspectivo, pasando horas solo. Tengo que considerar cada detalle, porque ahora todo depende de lo que hago afuera, y también dentro del laboratorio”.

Actualmente, Javier se desempeña como director creativo de una agencia de publicidad, mientras que simultáneamente desarrolla sus proyectos de fotografía personal y comisiones, lo que lo ha llevado a diferentes rincones del planeta para marcas como Converse, Urban Outfitters y Reebok, así como para rincones de España que aún le eran desconocidos, como la ciudad de Bilbao, en donde fotografió al músico sirio Omar Souleyman.

“Omar tiene una estética realmente fuerte, así que quería encontrar un contraste, y también un lugar simbólico y representativo. Quise mostrarlo como un turista que se divierte, un poco inspirado por Martin Parr. Rodamos durante un par de horas, caminando por el Museo Guggenheim mientras tomaba fotos de él con su teléfono. Siempre me pidió que le disparara con su teléfono en lugares y perspectivas completamente diferentes, tiene una forma de pensar realmente curiosa y creo que se nota en todo lo que hace. Hubo un momento en que se detuvo y miró a un músico callejero peruano durante diez minutos, parecía fascinado”.

Inspirado en fotógrafos como Wolfgang Tillmans, Rineke Dijkstra, Tom Ordoyno, Martin Parr, Lena C. Emery y Walter Pfeiffer, las imágenes de Castán parecen pintadas con la luz del sol, pues son ricas en color y llenas de la viveza y la honestidad del filme analógico. El enfoque de su fotografía parece ser el de un pintor, que juega con el contraste y la paleta para traernos retratos intensos y sin retoques que parecen haber salido de una fantasía veraniega.

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

Fotografía: Javier Castán

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