Muchas veces escuchamos el término “colaborador creativo” sin realmente saber qué significa. ¿Un socio? ¿Un amigo? ¿Alguien que te lanza ideas? Cuando se trata de James Merry y de Björk, quizás esa persona es quien se encarga de darle tracción a una ocurrencia, y te da el permiso para correr salvajemente con ella y hacerla realidad de la manera más impresionante posible.

Podríamos decir que Merry es un artista del bordado que luego de asociarse con Björk en el año 2009 consiguió justamente eso, un nuevo universo de posibilidades creativas. Uno de sus proyectos más conocidos fue el de bordar famosos logos deportivos con elementos naturales y darle una nueva existencia, lo cual parece ser su especialidad: reinterpretar la biología y la naturaleza en nuevas formas visuales para representarnos un poco mejor.

Arte: James Merry

Merry trabaja en un estudio que tiene en una cabaña cerca de un lago a unos quince minutos en las afueras de Reykjavík, Islandia, desde donde trabaja a mano con una variada selección de materiales. Es autodidacta, y comenzó a trabajar con la cantante un día que envió un correo acerca de una posición de asistente. Se dijo simplemente, ¿por qué no? y luego de conversar sobre su amor mutuo por extrañas criaturas del océano, han sido inseparables.

Björk

Fotografía: Santiago Felipe

El artista es uno de los colaboradores más importantes en la creación de las increíbles máscaras que Björk ha llevado puestas desde la era de Vulnicura, y que representan no sólo una evolución física sino emocional de su persona como artista. Merry también ha sido parte vital de la exhibición Björk Digital, pues gracias a su visión orgánica, los videos en realidad virtual de la cantante para temas como Family y Stonemilker no son sólo acerca de tecnología.

“Como sucede con cualquier otro medio, la verdadera calidad de la experiencia está predeterminada por el contenido emocional de la pieza. Son los artistas y directores los que tienen que poner la espontaneidad y la fertilidad en la tecnología, no al revés. Tengo fe en que siempre habrá gente haciendo cosas interesantes y orgánicas, sin importar el medio o la tecnología”.

Con imágenes impresionantes sobre campos de lava y dentro de las cuevas, el proyecto sigue siendo una celebración de la belleza natural de Islandia visto desde una perspectiva un poco más alucinógena, pero que sin embargo refleja su preocupación acerca del futuro del planeta.

“Vamos a tener que empezar a pensar creativamente sobre el medio ambiente y sobre la política sólo con el fin de sobrevivir. La gente está haciendo tanto daño sólo porque tienen una falta masiva de imaginación”.

Esta visión sobre el planeta y sus posibilidades fue demostrada hace poco en una sesión de fotos realizada por el fotógrafo Tim Walker, en la que James fue invitado a hacer una pieza para sí mismo y de inmediato decidió crear una especie de dios de la fertilidad: quería que pareciera que que la vida estaba derramándose por cada uno de los orificios de su rostro en una explosión que combinaba vida marina y silvestre, como un llamado a reinventarnos a través de la abundancia.

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