Ir a un museo a ver algunas de las obras de arte más increíbles hechas por los seres humanos desde la edad de piedra. Tan sólo el Museo de Louvre en la capital francesa recibe ocho millones y medio de visitantes en promedio cada año, y estamos seguros de que al menos el 75% de ellos van directamente a tomarle una fotografía a La Gioconda de Leonardo Da Vinci, una de las pinturas más capturadas en el lugar.

Sin embargo, para demostrar que realmente estuvieron allí, muchos deciden tomarse una selfie, lo cual no siempre resulta en buenas noticias para los museos, ya que muchas personas sobreestiman la resistencia de algunas obras, o simplemente están más pendiente del encuadre que de la invaluable pieza de arte que está cerca de ellos, ocasionando pérdidas millonarias.

Cuando vemos el aviso de “no tocar” en cualquier galería, usualmente es por una buena razón: salvaguardar la integridad del arte para que muchas más personas puedan apreciarlo en el futuro. Así que vamos a tener precaución, y veamos algunos de los desastres causados por algunos idiotas distraídos que están en la búsqueda de la selfie perfecta.

1. Una de las calabazas de espejos de Yayoi Kusama sufrió un pisotón

Yayoi Kusama

Fotografía: Architect Magazine

Esta misma semana, durante la exhibición Infinity Mirrors de la artista japonesa Yayoi Kusama en Washington D.C., una persona que estaba más ocupada de enfocar bien su selfie de hacia dónde caminaba, terminó pisando y destruyendo una de las calabazas de la muestra, que no tiene ni una semana de inaugurada. Para más referencia, una de estas calabazas fue vendida el año pasado por medio millón de dolares. Ouch.

2. Esto es lo que pasa al sentarte en la pierna de una estatua del siglo 19

El Sátiro Ebrio

Fotografía: Nicola Vaglia/Daily Mail

En 1624 se descubrió en el Castel Sant’Angelo de Roma una figura en mármol de Dionisio, el dios griego del vino, cuyo origen se calcula como del año 220 A.C. Denominado El Sátiro Ebrio, descansa en la Academia de Bellas Artes de Brea en la ciudad de Milán, o al menos lo hacía hasta que un estudiante en 2014 lo trepó para tomarse una selfie, rompiéndole una pierna en el acto. Por fortuna, la estatua de Milán es una copia del siglo 19, que si bien no tiene el mismo valor de la original, era una de las más costosas del lugar.

3. Esta selfie con Dom Sebastiao terminó en tragedia

Dom Sebastiao

Fotografía: Reuters

En mayo del 2016, una estatua de 126 años de Dom Sebastiao, quien reinara Portugal entre los años 1557 a 1558, fue derribada al piso y destrozada por completo en una estación de trenes de Lisboa luego de que un joven de 24 años se le montara encima para fotografiarse. Aunque trató de escaparse, la policía logró aprehenderlo. Aún no se sabe cuánto tiempo tardará la restauración.

4. Ni el mismo Hércules pudo contra dos turistas en Cremona

Estatua de los Dos Hércules

Fotografía Alamy

Italia es sin duda uno de los países con más accidentes artísticos de selfies. En el 2015 un par de turistas destruyeron parte de la estructura de Estatua de Los Dos Hércules, una obra de arte que se estima fue hecha en el año 1700, y que es un símbolo de la ciudad. Al montarse sobre la estructura, estas personas aflojaron parte de la corona que va sobre el escudo, que terminó cayendo al piso y destruyéndose por completo.

5. San Miguel Arcángel no quiere fotografías

San Miguel Arcángel

Fotografía: CEN

En noviembre del año pasado, una escultura del siglo 18 de San Miguel Arcángel localizada en el Museo Nacional de Arte Antiguo de Lisboa, fue empujada al piso por un turista brasileño que estaba caminando de espaldas para tomarse una selfie con él, dejándola en pedazos en el suelo. Según Jose Alberto Seabra Carvalho, director del museo, el daño ocasionado por el turista es irreparable.

6. A veces, el arte se ríe de ti y de tus selfies idiotas

Atrapado en una vagina de piedra

Fotografía: NBC News

En el 2014, un estudiante norteamericano por intercambio decidió tomarse una selfie “divertida” en la estatua Chacán-Pi (Making Love) del peruano Fernando de La Jara, localizada en el campus de la Universidad de Tübingen en Alemania. Para este joven, lo divertido fue hacerse una selfie dentro de una vagina de piedra de 32 toneladas, pero lo más entretenido es que no pudo salir. Así que para su vergüenza, llegaron 5 camiones de bomberos con 22 funcionarios, así como un equipo completo de paramédicos para sacarlo en una escena bizarra que casi parecía un parto. Por fortuna, los daños a la obra de arte del fueron mínimos, pero esperamos que el ego de este estudiante haya quedado en peores condiciones.

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