Bill Cunningham, el icónico fotógrafo cuyo punto de vista cotidiano sobre el sentido de la moda de los neoyorquinos lo convirtió en una querida y reconocida figura en la ciudad durante décadas, falleció el pasado fin de semana en Manhattan a los 87 años.

Hace poco, Cunningham había sido hospitalizado después de sufrir un accidente cerebrovascular. Veterano del Ejército de EE.UU. y desertor de Harvard, Cunningham publicó por primera vez sus fotografías cándidas para The New York Times en 1978, medio de comunicación en el cual permaneció hasta su muerte.

El fotógrafo era respetado y querido por su enfoque, gracias al cual era posible encontrarlo en las calles de Manhattan (con frecuencia sobre su bicicleta) fotografiando a los transeúntes cuya ropa le llamaba la atención. Después de volverse famoso por su trabajo, Cunningham evitó la noción misma de su celebridad, de acuerdo a Michele McNally, Directora de Fotografía de The New York Times.

“Bill era un hombre extraordinario, su compromiso y pasión no tenían comparación y su dulzura y humildad fueron inspiradoras. A pesar de que su talento fue muy bien conocido, prefirió permanecer en el anonimato, algo inalcanzable para una superestrella.”

Cunningham fue nombrado como un Punto de Referencia Vivo de la ciudad de Nueva York por la ciudad, y fue galardonado con la Medalla de Excelencia de Carnegie Hall en 2012, mientras que el director Richard Press realizó un documental sobre su trabajo en Bill Cunningham New York en el año 2010.

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