http://ismorbo.com/issue/

El Break Club es un lugar particular donde parece ser “normal” que las personas en su día a día se vean involucrados con alguna forma de violencia. Sin importar que seas o no temperamental, la existencia de este sitio abre las opciones para aquellos que quieran experimentar con este sentimiento. Un lugar como este funciona como válvula de escape ante los comportamientos socialmente instaurados en la psique colectiva donde estallar no suena como una mala idea. Esta oportunidad se presenta como una suerte de terapia donde cualquiera puede desahogar sus frustraciones mediante la violencia contra objetos inanimados en una técnica para redirigir la ira positivamente sin intentar barrer el problema bajo la alfombra.

Este lugar responde a la necesidad imperante que pueda sentir cualquiera de descargar su ira; con una relación amor-odio con el psicoanálisis o simplemente al ser de una de esas personas que sobre reaccionen y exageren ante situaciones adversas.

Otra forma de entender este club es que este lugar debe amar la atención de quienes tienen la oportunidad de desquitarse y liberar su ira en un ambiente seguro y controlado, donde hasta niños debidamente acompañados disfrutan de esta peculiar forma de liberar tensiones, siempre supervisados por un adulto y dotados de el equipo de seguridad apropiado.

5d07796c0

Sin dudas la sensación de una botella explotando al contacto del golpe de un bate puede ser liberadora y subversiva, particularmente para aquellos quienes crecieron cuidando las cosas de romperse y hasta ahora habían vivido en un mundo donde los objetos se hacían para durar. El lugar te da la bienvenida sin ningún tipo de anuncio, a través de una estrecha escalera y te reciben en el Dressing Room, allí te espera tu equipo (casco, guantes y mameluco); escoges tu playlist –los Ramones son muy populares-; eliges tu herramienta para desahogarte; entras al Cuarto de la Ira y procedes a destrozar a placer. La adrenalina corre y las manos tiemblan al terminar, luego puedes relajarte en el Relax Room para que te reincorpores a la sociedad como un miembro cuerdo y productivo que sería incapaz de matar a su vecino por escuchar música muy alto o irte a las manos con el conductor del autobús.

Lo cierto es que entregarse a la fantasía distópica de destruir objetos al ritmo de tu propio soundtrack es una experiencia liberadora que puede ser una válvula para la estresante vida moderna en una sociedad donde se ha normalizado la violencia.

Despues de leer, ¿qué te pareció?