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Gracias, Meryl Streep.

El haber utilizado tus minutos en tu discurso de aceptación por el premio Cecil B. DeMille Award en los Golden Globes de anoche, para darle una bofetada al presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, fue un acto sin precedentes. Inclusive, la Hollywood Foreign Press debería de estar agradecida infinitamente contigo porque demostraste que, a final de cuentas, no todos son una bola de idiotas dentro de la industria de Hollywood.

Salvo casos muy particulares, quienes pertenecen a la industria más sobrevaluada en el mundo son todo menos unos ejemplos a seguir. Muchos son tan huecos y vacíos que no dimensionan el poder que tienen en sus manos al acaparar reflectores a diario. Y no es algo que pienso, anoche Meryl Streep lo reconfirmó, al no solo atacar a Donald Trump, sino al darle un jalón de orejas a sus compañeros sobre la responsabilidad que recae en ellos.

En su discurso, mencionó las diversas nacionalidades de las celebridades que se encontraban en la sala, para sorpresa de muchos televidentes no eran norteamericanos. Streep supo aprovechar la situación para concluir que en efecto Hollywood es conformado por un grupo de personas que no pertenecen a los Estados Unidos, algo que probablemente el norteamericano promedio jamás había pensado; quienes los entretienen, no pertenecen a su país.

Qué irónico. Aquellos que sacan risas, roban lágrimas, incitan a cuestionamientos, son pertenecientes a una industria que se cataloga como norteamericana y es lo opuesto a eso.

En números, en el 2013 la industria de Hollywood aportó aproximadamente 504 billones de dólares al GDP de Estados Unidos. Más allá de ser industria, es un negocio y un activo fundamental en la economía norteamericana. Es sin duda, una industria que refleja el valor migratorio de los Estados Unidos.

La elección de noviembre evidenció la crisis de los medios de comunicación, su falta de veracidad, corrupción y sus niveles de censura. Quienes seguimos la contienda presidencial del año pasado por CNN fuimos testigos de la politización tan grande en la cadena informática. Y, ¿por qué ahora apoyar al Committee to Protect Journalists?

Meryl Streep reconfirmó la crisis de los medios. Al invitar al público a donar al comité, hizo verdad lo que muchos se temían, la prensa no cuenta con veracidad. Anoche, Streep mutiló a las cadenas de información más grandes de Norteamérica al pedir apoyo hacia una organización sin fines de lucro cuyo fin reside en defender la libertad de prensa.

Impresionante lo que unos minutos en el escenario para Meryl Streep lograron.

Humilló a Donald Trump, le dio una lección de la industria de Hollywood y reconfirmó la crisis de los medios de comunicación. No me extraña que muchos conservativos hayan criticado de inmediato la decisión de Streep de dar una lectura de corte político en su discurso.

Más allá de político, la lectura de Meryl fue inteligente, en donde supo que las palabras que emitiera tendrían eco a minutos de pronunciarlos. Fue una lectura en donde dejó en claro que por personas como ella, Hollywood no solo produce idiotas.

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