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El próximo 13 de julio, Depeche Mode llegará con su tour Spirit a San Petesburgo, Rusia, luego de una serie de shows en Europa del este, uno de los bastiones más intensos de fanáticos de la banda, quienes desde los 80, bajo el régimen comunista encontraron su identidad en la música y los looks del cuarteto de Basildon, Inglaterra, y que desde entonces se ha convertido en uno de los cultos musicales más intensos de todo el mundo.

Luego de que durante finales de los 70 e inicios de los 80 la cultura punk formara parte esencial de la juventud disidente de Europa del este, en 1985 Depeche Mode visitó la región por primera vez como parte de la gira del disco Some Great Reward, llegando a ciudades como Budapest y Varsovia. La banda no tenía idea de qué esperar en ese entonces, pues no había registros de las ventas de sus álbumes o su sencillos, pero pronto supieron que eran un fenómeno: no podían caminar por las calles, seguidos por hordas de apasionados fanáticos que los esperaban por horas en el hotel y se llamaban a sí mismos los Depeches.

Fanáticos de Depeche Mode en Rusia durante los 80.

Fanáticos de Depeche Mode en Rusia durante los 80. Fotografía: Depeche.ru

Fanáticos de contrabando

Fanáticos de Depeche Mode en Rusia. Fotografía: Yuri Rybalov

Fanáticos de Depeche Mode en Rusia. Fotografía: Yuri Rybalov

Los fanáticos Depeches compartían copias piratas de los álbumes en cassettes de contrabando, traducían las letras del inglés al húngaro y otros idiomas, y organizaban noches de club undergroud en donde escuchaban los beats industriales y los sintetizadores de los temas de la banda, en donde asistían hasta 1000 personas cada noche.

Gabor Suller, un mega seguidor de la banda desde los 80, cuenta que la música de la agrupación los inspiraba en un momento difícil de sus vidas:

“Siempre hemos estado bajo algún régimen, ya sea el Imperio Otomano o los Soviéticos, así que siempre buscábamos algo más que nos dirigiera, La música era tan nueva, como nada que hubiésemos escuchado antes, y las letras de Martin Gore nos hacían felices. Se sentía como si nos estuvieran apoyando y nos ayudaban a que nuestras vidas fuesen mejores”.

Por supuesto, no pasó mucho tiempo para que la ola de Depeche Mode conquistara por completo el bloque soviético: con sus looks transgresores llenos de cuero y piezas fetichistas, así como sus cabellos decolorados, les decían a la juventud de ese entonces que estaba bien ser diferente, lo que era algo revolucionario en una sociedad dominada por el conformismo.

Su música estaba prohibida, claro está, pero los mismos bootlegs de Hungría y Polonia llegaron a a Unión Soviética, creando un fenómeno sin igual hasta ahora, y que fue plasmado en el documental Our Hobby is Depeche Mode del 2006 hecho por Jeremy Deller y Nick Abrahams, en donde equiparan a la banda inglesa con Elvis Presley en los años 50.

El nacimiento de una subcultura

En 1988, Depeche Mode llega por primera vez a Rusia en un concierto descomunal pese a que aún oficialmente las grabaciones de la banda llegaban exclusivamente a través del mercado negro.

Fanáticos de Depeche Mode en Rusia. Fotografía: Yuri Rybalov

Fanáticos de Depeche Mode en Rusia. Fotografía: Yuri Rybalov

De hecho, Violator se tardó más de un año en esparcirse por el país a través de copias piratas en 1990.

Pero un par de años antes, los fanáticos de la bnda eran tan numerosos, que habían formado su propia subcultura callejera, vistiéndose al igual que Dave Gahan y compañía y reuniéndose en las calles y las plazas, y a veces hasta buscándose problemas con facciones de fanáticos de agrupaciones como Duran Duran, e incluso con la policía, quienes pensaban que eran neo nazis por sus atuendos, según cuenta Yuri Rybalov, un fan ruso que ahora vive en Nueva York.

“La banda eran como chicos de una provincia rusa. La mayoría de nosotros éramos adolescentes y jóvenes de clase trabajadora que trabajábamos muy duro para obtener todo lo que teníamos en la vida. Parecía que el gobierno de la URSS no se preocupaba por la gente común, pero Depeche Mode tenían una voz y eso se representaba en la música. Estos creaban sonidos con martillos y tuberías viejas, y eso era increíblemente auténtico y real para quienes vivían en áreas industriales que no tenían mucho”.

El espíritu apasionado de estos fans dura hasta hoy, cuando celebran el Día De Dave los 9 de mayo, cuando Dave Gahan cumple años, y que coincide con el Día de la Victoria Rusa en la Segunda Guerra Mundial. Durante la era socialista era la oportunidad perfecta para reunirse, escuchar la música de la banda a todo volumen sin ser notados en medio de la celebración patriótica en las calles.

El 13 de julio, los que aún viven en Rusia se reunirán una vez más a rendirle tributo a Depeche Mode en la ciudad de San Petesburgo, y ahora aunque las cosas son distintas, seguirán celebrando a la banda a su manera: cantando los temas que les dio voz cuando debían permanecer callados, y que les enseñó a ser diferentes en medio de una multitud sumisa.

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