El sábado recién pasado, el emblemático Parque de las Esculturas en Providencia se vistió de geometría y colores para recibir la última sesión del Festival Piknic Électronik, en su primera versión en Chile. Estas sesiones se hicieron en conjunto entre Santiago y la ciudad de Viña del Mar, en el club Sporting.

Este festival, oriundo de Montréal, Canadá, fue creado el año 2003 con el fin de otorgar a la ciudad un nuevo espacio de dispersión, donde conviva la música electrónica con un estilo de vida al aire libre y con una carga cultural importante, dentro del parque Jean-Drapeau, inserto en el tejido de esta ciudad. Tras años de éxito, el formato se exportó a distintas ciudades: primero Barcelona el 2012, luego fue adoptado por Melbourne y Dubai en 2014; y París, Cannes y Lisboa el 2015.

Fotografía por Dano Mozó

Fotografía por Dano Mozó

Diversos djs de la escena electrónica mundial han hecho sus mezclas sobre estos escenarios, y en la primera versión en Chile reunió a 10 artistas internacionales en 4 fechas. Esta sesión de clausura en Santiago contó con la presencia de Vale Colvin, Umho, Akufen y Ricardo Villalobos.

Este evento se desarrolló en la mitad poniente del parque junto al río, donde se armó una instalación de producción propia y de auspiciadores, que creó un ambiente relajado y familiar, con un amplio espectro de público. El primer sector estaba dedicado a la familia, con una amplia oferta de entretenciones para niños, incluyendo un castillo inflable, escuela de dj y unos personajes de la fundación Mustakis, los susurradores, quienes mediante unos tubos contaban un pequeño parlamento al oído. A mí me tocó un extracto de Violeta Parra.

Más hacia dentro se encontraba una amplia oferta de barras y algunos foodtrucks, entre medio de un gran equipamiento de picnic compuesto por mesas, sillas, mantas, pero con las infaltables largas filas para poder conseguir algo. Es aquí donde las esculturas, las grandes protagonistas de este parque, cobran vida y adquieren el verdadero valor del arte urbano, ser apropiado por la gente. Es así como el “Libre Albedrío” de Alicia Larraín se convertía en la insuperable atracción de escalada, y la “oda al río” de Federico Assler era palco privilegiado del stage principal.

Fotografía por Dano Mozó

Fotografía por Dano Mozó

En el escenario se turnaron los djs desde las 2 de la tarde, quienes hicieron bailar a una prendida multitud que nunca se detuvo. Lentes de sol, tatuajes, pelos de colores, botellas de agua y copas de spritz componían el imaginario de lo que se vivía ahí dentro, en bailarines que se agitaban al ritmo del pegote beat del house impartido en esta sesión. Primero fue el turno de la chilena Vale Colvin, para luego seguir con el elegante ritmo del compatriota Umho.

El invitado internacional fue Akufen, quien nos trajo el microhouse desde Canadá, y sin duda la gran estrella de la noche fue Ricardo Villalobos, el exitoso dj y productor chileno que hace años triunfa en Berlín y se ganó el título de ser el mejor pinchadiscos del mundo en 2007, 2008 y 2010 por un sitio de crítica especializado.

Qué bienvenidas son estas nuevas instancias, cuya exitosa experiencia internacional permiten recibir un producto más acabado, que acerca a quienes nos gusta la electrónica sin ser eruditos a una experiencia completa de ciudad, arte y música.

* El correcto resultado para el proceso creativo se da mediante la sinergia entre normas y azar, donde lo primero otorga una estructura y lo segundo le da vida. En este caso, mi regla es utilizar siempre un objetivo de 50 mm (f1.4), y sus respectivas distancias y focos que este permite.

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