Hugh Hefner, el fundador de la revista Playboy que convirtió su estilo de vida en una carrera profesional y enseñó a los estadounidenses a ser más abiertos sobre el sexo, falleció a la edad de 91 años. Hefner murió de causas naturales rodeado de amigos y familiares en su casa, la famosa mansión Playboy, en la ciudad de los Ángeles, tal como lo informó un post de la cuenta oficial de Playboy en Twitter.

Antes de morir, dejó por escrito su deseo de Hefner de ser enterrado en una cripta que había comprado junto a la tumba de Marilyn Monroe en Los Ángeles, a quien catapultó al éxito con su primera edición de Playboy en el año 1953. Desde ese primer número, Hefner rompió las actitudes tradicionales hacia el sexo en los años cincuenta y sesenta, con imágenes centradas en mujeres semidesnudas y artículos sobre las relaciones de género. La celebración de Playboy del cuerpo femenino y la redefinición de los pasatiempos masculinos transformaron el sexo de un tema prohibido en una conversación cotidiana.

Aunque en los últimos años la revista pasó por cambios que incluso la llevaron a no publicar más desnudos debido a la competencia gratuita en la Internet, su creador sin duda deja un icónico legado que cuya figura principal era la Mansión de ensueños eróticos en donde en más de una oportunidad se hicieron fiestas salvajes y que dejaron algunas historias para el recuerdo. Hoy recordamos a Hugh Hefner con algunas anécdotas dementes ocurridas en el hogar de las conejitas:

1. Siempre había Viagra

Si bien décadas atrás la juventud de Hefner podía cumplir con las demandas sexuales de su cuerpo, desde el descubrimiento de la famosa pastilla azul para la disfunción eréctil, el fundador de Playboy siempre llevaba las pastillas consigo y para sus invitados en cualquier ocasión, pero en especial durante las fiestas en las que se rodeaba de sus múltiples novias. Usualmente las llevaba trituradas en una servilleta que llevaba en el bolsillo, que consumía en bebidas o inhaladas mientras hacía alguna orgía con sus conejitas. Llegó a usar tanto Viagra que al final de sus días había perdido casi totalmente el sentido del oído.

2. John Lennon una vez destruyó arte invaluable

Durante los años 70, la sustancia más popular en las fiestas de la Mansión Playboy era el LSD, compartido por muchos de los asistentes a las fiestas que se hacían en la gran casa de la ciudad de Los Ángeles, lo que a veces ocasionaba que los invitados se salieran de control: uno de ellos fue el mismísimo John Lennon, quien casi fue expulsado de por vida de la mansión luego de que destruyera con un cigarrillo un cuadro invaluable de Henri Matisse de Hefner: casi se entran a golpes, pero al final Hefner lo perdonó y se quedó con el cuadro dañado hasta el fin de sus días.

3. Las habitaciones siempre estaban equipadas

Si eras un invitado VIP en una de las dementes fiestas Playboy, podías utilizar cualquiera de las habitaciones de la mansión que quisieras (menos la de Hef, claro está), aunque la mayoría de los asistentes después de un poco de alcohol y un par de líneas de cocaína no les importaba quedarse afuera para tener sexo en público. Pero si querías algo más privado, inmediatamente recibías un kit de bienvenida que incluía vaselina, aceite de bebé, preservativos, y una caja de kleenex. Sin comentarios.

Hugh Hefner y Quentin Tarantino durante una fiesta temática de Kill Bill Vol. 1. Fotografía: Archivo/Getty

4. Quentin Tarantino usaba técnicas de seducción inusuales

Durante finales de los 90, uno de los invitados más comunes en las fiestas de Playboy era Quentin Tarantino, quien no sólo era una de las celebridades que más utilizaba la gruta/jacuzzi de la mansión, sino que sus preferencias solían ser un poco más mundanas: muchas veces las conejitas de la casa lo complacían poniéndose en fila en la orilla de la piscina para que Tarantino les chupara los dedos de los pies. Y aunque muchas veces trató de seducir a Pamela Anderson con esta técnica, nunca lo logró.

5. Había túneles secretos

Durante los años 70, se descubrieron túneles secretos entre la Mansión Playboy y las casas de actores como Jack Nicholson, Warren Beatty, Kirk Douglas y James Caan, quienes, según cuenta la leyenda, entraban y salían a su gusto del lugar y tenían orgías exclusivas con sus playmates favoritas: era casi un club privado que nunca cerraba. De hecho, en una oportunidad Caan decía que valía la pena haberse suicidado después de esa época, porque la vida nunca iba a ser mejor que durante su era dorada en la mansión.

6. Los monos de la mansión tienen muchas historias

Ya que la propiedad es una de tan sólo un puñado de residencias privadas con una licencia oficial de zoológico en California, los invitados podían compartir en las fiestas con pavos reales, guacamayas y flamencos vagando por los jardines. Además, uno de los lugares más famosos era una jaula, que sería como hogar a 100 monos ardilla, y que según cuenta la leyenda, muchas celebridades usaban como su lugar favorito para tener sexo. Si los monos pudieran hablar…

Hugh Hefner y Pamela Anderson en los 90. Fotografía: Archivo/Getty

Hugh Hefner y Pamela Anderson en los 90. Fotografía: Archivo/Getty

7. Leonardo DiCaprio “secuestraba” a las playmates

Después de su éxito en Titanic, Leonardo DiCaprio era uno de los asistentes más frecuentes de las fiestas de Hugh Hefner, y además de ser conocido por ser uno de los fanáticos de la jaula de monos de la mansión, solía suceder que terminaba llevándose de las fiestas alrededor de 6 o 7 de sus playmates favoritas para su casa: al parecer le gustaba terminar la noche en su propio terreno, y con el permiso de Hef tomaba “prestadas” a las chicas durante fines de semana.

Despues de leer, ¿qué te pareció?