Después de 28 años, Chile logró en el 2017 la despenalización del aborto. Aunque  el partido Chile Vamos introdujo una barrera para la aprobación de la ley afirmando que la misma vulneraba la Constitución, el Tribunal Conctitucional del país desestimó la propuesta del partido, por lo que el proyecto de legalización del aborto quedó aprobado como ley, en donde el procedimiento se legaliza en caso de riesgo de vida de la madre, la inviabilidad fetal y en casos de violación.

Con esta medida, Chile salía de un grupo de países como Haití, Honduras, Nicaragua, Surinam, Malta, Andorra y El Vaticano, conocidos por sus leyes draconianas con respecto al aborto. Sin embargo, Europa tiene algunas naciones más con casos extremos cuando se trat del aborto: Polonia, un país profundamente religioso, es uno de ellos, y en las últimas semanas, Irlanda ha entrado a la palestra gracias a que esta semana se realizará una histórica votación sobre si legalizar el aborto o no.

El aborto ha sido técnicamente ilegal en Irlanda desde 1861, como parte de la ley penal. Pero en 1983, los partidos conservadores, en una movida fuertemente apoyada por la Iglesia Católica, trabajaron para que se consagrara una prohibición del aborto en su constitución. La Octava Enmienda de la Constitución decía lo siguiente cuando se aprobó por primera vez:

El Estado reconoce el derecho a la vida de los no nacidos y, teniendo debidamente en cuenta el derecho igual a la vida de la madre, garantiza en sus leyes el respeto y, en la medida de lo posible, sus leyes para defender y reivindicar ese derecho.

Esencialmente, esto hizo que la vida de la mujer y su feto fuera igual a los ojos de la ley. Como consecuencia, la práctica está tipificada como delito incluso en casos de violación, incesto y anomalías fetales fatales, y se castiga con hasta 14 años de prisión por cualquier persona que se someta a la misma o la administre con un procedimiento ilegal. De hecho, hasta las Naciones Unidas han denunciado esta ley de aborto irlandesa como “crueles e inhumanas”.

Vientos de cambio

Leo Varadkar en una de las protestas a favor de la legalización del aborto en Irlanda. Fotografía: Independent.ie

Leo Varadkar en una de las protestas a favor de la legalización del aborto en Irlanda. Fotografía: Independent.ie

Sin embargo, las mujeres irlandesas han recurrido a medidas “alternativas” para poder realizarse el procedimiento: ya que no es ilegal viajar a otros lugares, muchas deciden moverse hacia el Reino Unido para realizarse los abortos de manera ilegal, mientras que otras con menos recursos lo hacen localmente bajo la amenaza de la prisión. Muchas compran pastillas abortivas en Internet sin ningún tipo de control médico, pues las alternativas son ateradorras.

Como se imaginan, hay casos bastantes lamentables: en 1992, una niña de 14 años violada por un familiar fue obligada a quedarse en Irlanda luego de que su familia pidiera un permiso a las autoridades para viajar al Reino Unido, terminar con el embarazo y hacerle pruebas de ADN al feto para tener pruebas contra el violador. En el 2012, una dentista de 31 años falleció cuando tuvo problemas en su embarazo que le estaba causando una sepsis generalizada. Al pedir que se terminara el embarazo para salvarla, los doctores le dijeron que aún podía sentirse el latido del corazón del bebé y que “en Irlanda eran católicos”.

Por fortuna, cuando el primer ministro irlandés Leo Varadkar asumió el cargo en 2017, anunció que habría un referéndum para determinar si se levantaría o no la prohibición del aborto en el país. Es por ello que este viernes se espera que la votación marcará un antes y un después en las urnas: los ciudadanos deberán votar “sí” para derogar la ley, o “no” para mantenerlo como está. Si bien es cierto que los derechos reproductivos de la mitad de la población no debería ser consultada, el referéndum es un avance significativo.

¿Qué sucederá si gana el sí?

Protesta en Irlanda a principios de este año a favor del cambio de ley que penaliza el aborto. Imagen: Getty/The Indeendent

Protesta en Irlanda a principios de este año a favor del cambio de ley que penaliza el aborto. Imagen: Getty/The Indeendent

Hasta los momentos, el sí parece tener una ventaja en la mayoría de las encuestas, aunque es algo estrecho. Pero según Siobhán Silke, vocera de la Ireland Family Planning Association, las actitudes culturales hacia el aborto han cambiado ampliamente en Irlanda en los últimos tiempos, y el hecho de que incluso ya pueda decirse en público la palabra es algo notable. “Creo que nos estamos volviendo más comprensivos y compasivos sobre las vidas reales de otras personas y las experiencias reales de otras personas”.

Algo importante a destacar es que el referéndum del viernes no legalizaría inmediatamente el aborto: lo que haría es allanar el camino para una nueva legislación sobre el aborto. De hecho, ya hay proyectos de ley adelantados. Uno de ellos propone permitir abortos sin restricciones durante las primeras 12 semanas de embarazo; mientras que las mujeres que enfrentan serios problemas de salud tendrían hasta 24 semanas para interrumpir su embarazo; después de ese período, solo se permitirían si hay un riesgo para su salud o anomalías fetales fatales. Además, los médicos aún tendrían la opción de objetar al procedimiento.

Tan solo nos queda esperar hasta el viernes para saber la decisión que tomará la nación europea, pero en nombre de la independencia reproductiva y de las mujeres que han estado oprimidas por una ley dracónica de 35 años de vigencia, ya llegó la hora de ser tratadas como seres humanos y no como incubadoras.

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