A mediados de los años 70, la atmósfera social y económica del Reino Unido era de un declive lento pero constante, con una economía llena de inflación y con crecientes huelgas de trabajadores del sector primario como mineros, que demandaban mejores pagos por parte del gobierno. Con un ambiente que poco a poco iba burbujeando con ira e insatisfacción, uno de los pocos escapes de la juventud de la época fue la música, con grupos como The Clash y The Sex Pistols, quienes capitanearon una revolución cultural cuya influencia todavía se siente hoy en día: el punk.

Con cantos de anarquía que llamaban a atacar la conformidad social y el status quo de la realeza, el movimiento punk estaba lleno de letras contra la industria musical, el consumismo, el fascismo y abogaban por la anarquía, la apatía, la violencia y el aborto, y su influencia aún se hace sentir 40 años después, incluso más allá de las fronteras que vieron nacer a esta subcultura.

Uno de los lugares en donde el punk aún sigue vivo a través de música, estilo y espíritu es la Ciudad de México, a donde el director norteamericano John Merizalde se fue a capturar la escena que se respira en la capital azteca. La idea de hacer un documental acerca de la subcultura punk en Latinoamérica nació cuando Merizalde era adolescente, y su padre le mostró una  película sobre punks narcotraficantes en Medellín, llamada Rodrigo D: No Future que dejó un gran impacto en él, y pues podía verse claramente como una subcultura británica, había sido exportada e integrada a los países de América Latina.

“No se trata sólo de la música o la moda. Creo que parte de la razón por la que el punk se ve de manera más prominente aquí es porque los mexicanos, en general, son más socialmente conscientes de la corrupción y trabajan juntos en formas más colectivas para combatirlo. Para los punks en México, la escena es mucho más que la estética. Es un sistema de apoyo para la clase trabajadora”.

El cortometraje documental, llamado Scenes: Mexico City Punks y hecho en junto a Nowness, muestra bandas locales como Rabia y Perros Muertos, así como la agrupación femenina Malaria. Merizalde se decidió a enfocarse en la comunidad punk de la CDMX porque es la más grande en Latinoamérica, e incluye un mercado de las pulgas, así como una infinidad de espacios en los que se llevan a cabo shows en vivo. En apenas tres minutos, este documental nos sumerge en la furia y la intensidad de esta subcultura, así que disfrutemos de este corto a continuación:

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